Branko Milanovic, economista: "Si la IA y la robótica llegaran a reemplazar el trabajo humano, sería el fin del capitalismo"
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Branko Milanovic, economista: "Si la IA y la robótica llegaran a reemplazar el trabajo humano, sería el fin del capitalismo"

El economista especializado en desigualdad cree que la IA puede agravar la concentración de riqueza y acelerar cambios profundos en el sistema económico global.

Branko Milanovic advierte del futuro inmediato tecnológico y de las consecuencias en la economía y la sociedad.Simone Padovani/Awakening

La inteligencia artificial suele presentarse como una revolución tecnológica comparable a la electricidad o internet. Pero para el economista serbio-estadounidense Branko Milanovic, uno de los mayores expertos mundiales en desigualdad económica, el desafío podría ser mucho más profundo. Hasta el punto de poner en cuestión los propios fundamentos del capitalismo.

En una entrevista concedida a Le Monde, Milanovic lanza una de las advertencias más contundentes sobre el impacto potencial de la inteligencia artificial y la robótica. Según explica, si llegara un momento en el que las máquinas sustituyeran de forma masiva al trabajo humano, el sistema económico tal y como lo conocemos dejaría de funcionar.

"Si la inteligencia artificial y la robótica llegaran a reemplazar el trabajo humano, sería el fin del capitalismo", sostiene el economista, que durante casi dos décadas trabajó en el Banco Mundial y actualmente es profesor en la City University of New York.

Sus declaraciones llegan en un momento en el que la IA concentra inversiones multimillonarias y alimenta expectativas sobre una nueva transformación económica mundial comparable a la Revolución Industrial.

El auge de Asia cambió el equilibrio económico mundial

Para Milanovic, la inteligencia artificial es solo una parte de una transformación mucho más amplia que lleva décadas desarrollándose.

El economista considera que el gran acontecimiento económico de las últimas décadas ha sido el ascenso de Asia, especialmente de China, que ha alterado profundamente la distribución global de la riqueza.

Según recuerda, la participación china en la economía mundial ha pasado de representar apenas el 2% del PIB global en la década de 1970 a superar actualmente el 22% en términos de paridad de poder adquisitivo.

Este fenómeno permitió sacar de la pobreza a cientos de millones de personas, pero también tuvo consecuencias en las economías occidentales.

Milanovic sostiene que las clases medias de muchos países desarrollados vieron cómo su posición relativa empeoraba mientras emergían nuevas clases medias en China, India o Indonesia. "Si tus ingresos son superados repentinamente por los de 100 millones de chinos, 50 millones de indios y 30 millones de indonesios, es inevitable que lo notes", afirma.

El neoliberalismo benefició sobre todo al 1% más rico

El economista considera que gran parte de la tensión política actual tiene su origen en cómo se distribuyeron los beneficios de la globalización. Mientras las economías crecían, una parte importante de las ganancias terminó concentrándose en los grupos de renta más elevados.

En el caso de EEUU, Milanovic señala que los ingresos de la mayoría de la población crecieron menos del 1% anual desde la presidencia de Ronald Reagan, mientras que el 1% más rico sí logró acelerar notablemente sus ganancias.

A su juicio, la apertura comercial global y las políticas neoliberales fueron dos fenómenos estrechamente vinculados. Las reducciones fiscales para grandes empresas y fortunas, la desregulación laboral y la globalización de las cadenas de producción formaron parte del mismo proceso económico.

La nueva élite ya no vive solo del capital

Uno de los conceptos más conocidos desarrollados por Milanovic es el de "homoplutía". Con este término describe a una nueva élite que obtiene simultáneamente ingresos del trabajo y del capital.

Ya no se trata únicamente de propietarios tradicionales, sino también de altos ejecutivos, empresarios tecnológicos, financieros, abogados o médicos de ingresos muy elevados.

Según sus cálculos, este grupo representa aproximadamente el 3% de la población en Estados Unidos y cerca del 2% en países europeos como Francia.

La diferencia respecto al capitalismo clásico es que estas personas ocupan al mismo tiempo la parte alta de la escala salarial y de la riqueza financiera. "Se sienten con derecho a esa riqueza porque consideran que proviene de su propio trabajo", explica.

La inteligencia artificial puede ampliar todavía más la desigualdad

Aunque reconoce que todavía es pronto para conocer todas las consecuencias de la inteligencia artificial, Milanovic cree que existe un riesgo evidente.

Si las empresas pueden producir más utilizando menos trabajadores gracias a la automatización, una proporción cada vez mayor de la riqueza generada irá hacia los propietarios del capital tecnológico.

Esto significaría que una parte creciente del PIB acabaría concentrándose en quienes poseen las infraestructuras, los algoritmos y las empresas que desarrollan la IA. "Habrá menos trabajadores para la misma producción", resume.

Y como el capital está distribuido de forma mucho más desigual que los salarios, el resultado podría ser una aceleración de las diferencias económicas. Por ello considera lógicas propuestas como la renta básica universal u otros mecanismos de redistribución.

¿Puede la IA acabar con el capitalismo?

La reflexión más llamativa de Milanovic llega cuando analiza un escenario extremo: una economía donde el trabajo humano prácticamente desaparezca.

Desde una perspectiva marxista, explica, el capitalismo depende de la existencia de trabajadores que generen valor mediante su actividad. 

Si las máquinas realizan todo el trabajo, desaparece también la plusvalía que sostiene el sistema. Pero incluso desde la teoría económica neoclásica, la conclusión sería similar.

Si toda la riqueza acaba concentrándose en los propietarios de las máquinas y la mayoría de la población deja de percibir ingresos laborales, también desaparece la demanda necesaria para sostener el consumo. "Para Marx, sería el fin del capitalismo. Para los economistas neoclásicos también", resume.

Por ahora, Milanovic insiste en que todavía estamos lejos de saber si la inteligencia artificial alcanzará realmente ese nivel de sustitución laboral. Sin embargo, considera que la cuestión ya no pertenece a la ciencia ficción, sino que forma parte del debate económico central del siglo XXI.

Y precisamente por eso cree que gobiernos, empresas y ciudadanos deberían empezar a prepararse para escenarios que hace apenas unos años parecían imposibles.

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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