Este legislador de Nueva York y candidato demócrata al Congreso, ha lanzado un plan de "dividendo de la IA" para repartir parte de la riqueza creada por la automatización.
Hay ciertos perfiles que ven incrementarse su salario con el paso de los años, especialmente aquellos que tienen que ver con habilidades 'blandas'; es decir, comunicación, capacidad de negociación, etc.
Se llama Handshake AI, y se vale de actores improvisando actuaciones para entrenar a una IA que un día será su "compañera" o, peor aún, les quite el trabajo.
El experto cree que el debate más importante no es tecnológico, sino social y político: cómo gestionar una economía en la que el trabajo humano podría dejar de ser el principal motor de ingresos.
La joven activista defiende que, sin estabilidad ni incentivos materiales, resulta lógico que muchos jóvenes solo estén dispuestos a dar “lo justo” en el trabajo.