La Agencia Internacional de la Energía afirma que la crisis energética ya es "peor" que las de los 70: qué pasó entonces y cómo salimos de aquello
El bloqueo del estrecho de Ormuz, el ataque a South Pars y una constante amenaza mundial forman un cóctel que dispara el precio del petróleo y el gas y hunden las Bolsas. Hace medio siglo dos eventos 'similares' marcaron el mundo y precipitaron respuestas aún vigentes.
Por desgracia, hoy no podemos parafrasear a Supertramp, porque es imposible preguntarse aquello de Crisis? What crisis? La realidad es que el mundo está afectado por una crisis global que tiene por protagonistas al petróleo y al gas. Y por víctimas a "todos" los países. Porque ya advierte el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, que "ninguno será inmune" a las repercusiones generadas por el conflicto en Irán.
El máximo responsable de la AIE adelanta que la situación es "muy grave" y supera al escenario colectivo surgido por "dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos", en referencia a las crisis energéticas de 1973 y 1979.
Entonces, los embargos y recortes de producción en Oriente Medio dejaron un daño enorme a la economía mundial, pero para Birol todo ello resultó menos dañino que lo que pueden acabar deparando el bloqueo del estrecho de Ormuz, los ataques a la megaplanta de gas de South Pars y el continuado encarecimiento de petróleo y gas. De momento, las Bolsas dan buena muestra del caos con hundimientos generalizados.
De aquellos episodios, el máximo responsable de la AIE ha querido recordar que se perdían "unos 5 millones de barriles al día", mientras "hoy se pierden 11 millones de barriles por día... más que durante las dos mayores crisis del petróleo juntas".
La comparación hecha por el director ejecutivo de la AIE obliga a echar la vista atrás para entender qué pasó allá por 1973 y 1979 y, sobre todo, cómo pudo el mundo recuperarse de los dos sobresaltos petrolíferos.
Dos años negros
1973 fue el año de la guerra del Yom Kipur, un conflicto entre una coalición de países árabes liderada por Egipto y Siria contra Israel (con apoyo de EEUU). Su duración en términos bélicos fue escasa, de apenas semanas durante octubre, pero generó otras muchas consecuencias a plazo más duradero.
El bando 'árabe' atacó no solo a Israel, sino a todo Occidente y a los aliados israelíes con otras armas, la del 'embargo' del petróleo, cortando el flujo de exportaciones y provocando un colapso económico que se extendió muchísimo más que la guerra en sí misma. En apenas dos semanas, el barril multiplicó por cuatro su precio; en menos de medio año el coste subió un 300%.
Y con ello, la escena global de crecimiento sostenido durante décadas desde el final de la Segunda Guerra Mundial tornó en una crisis en las economías más industrializadas (y, por ende, más dependientes del petróleo), entre el estancamiento y la inflación.
Entonces, EEUU y las grandes potencias europeas se vieron obligadas a reducir drásticamente su consumo energético, llegando a verse racionados los combustibles en unas semanas negras, como detalla un análisis de France 24. El empleo se desplomó y las economías familiares se vieron muy golpeadas por el aumento generalizado de precios durante meses. Superado lo peor de la crisis, el precio ya no volvería a las cifras tan bajas previas a la guerra.
1979 tuvo por protagonista a Irán, por la Revolución Islámica que derivó en la llegada al poder del ayatolá Jomeini, en un cambio de régimen que dio lugar a la aún vigente República Islámica de Irán, que tuvo continuación durante cuatro décadas con Ali Jamenei y que ahora encabeza su hijo, el 'desaparecido' Mojtaba Jamenei.
En aquel año, las protestas sociales en el país y la llegada del nuevo régimen fundamentalista provocaron una perturbación en el tráfico de petróleo de Irán, con una reducción que conllevó un aumento de precios y un pánico generalizado que tuvo más efecto que la restricción iraní en sí misma.
El movimiento de Teherán fue respondido, en parte, por el aumento de producción de los países de la OPEP, lo que consiguió que la caída del flujo del crudo fuera de un 4% y las consecuencias internacionales se limitasen.
Lecciones para un mundo nuevo
De ambos conflictos economico-petrolíferos se extrajeron lecciones que llegan hasta nuestros días. Una de ellas es hoy de máxima actualidad, porque fue a raíz de la crisis de 1973 cuando se creó la Agencia Internacional de la Energía con el mandato inicial de desarrollar reservas estratégicas de, entre otros elementos, petróleo. Hace días, esas reservas se convertían en noticia al liberar la AIE 400 millones de barriles de crudo como respuesta temprana al bloqueo del estrecho de Ormuz.
Más allá de la Agencia, entre 1973 y 1979 se adoptaron medidas como la apuesta internacional por energías diferenciadas de los combustibles fósiles, como la nuclear en el caso de Francia o las renovables con EEUU a la cabeza.
Sonado fue el caso de Jimmy Carter, presidente estadounidense entre 1977 y 1981, quien durante su mandato creó el Departamento de Energía y dejó una imagen para la historia de la 'lucha ecologista', con la colocación de 32 placas solares en la mismísima Casa Blanca.
También hubo restricciones posteriormente repetidas incluso en España muchas décadas después y en otro contexto de crisis como las limitaciones de velocidad para reducir el consumo de gasolina o gasoil (derivados ambos de un petróleo por entonces carísimo), el desarrollo de motorizaciones más eficientes, frente a los grandes 'monstruos' de los años de bonanza o la restricción de circulación de vehículos en zonas o fechas concretas.