Sara, joven burgalesa de 22 años, trabaja en un supermercado en Suiza: "No vuelvo a trabajar por 1.000 euros al mes"
Con dos trabajos, asegura que saca limpios casi 5.000 francos al mes.
Una joven burgalesa decidió hace más de dos años buscar un trabajo fuera de España. Recaló en Suiza con el objetivo de conseguir un futuro mejor, y tras trabajar de camarera y en un supermercado, ahora tiene claro que no va a "volver a trabajar por mil euros".
El paro juvenil sigue siendo una de las grandes lacras y un problema endémico en nuestro país. Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), hay 407.900 menores de 25 años en situación de desempleo, lo que supone una tasa de paro del 23,01%. Se trata de la tasa más baja desde 2003, pero sigue estando entre las más altas de toda la Unión Europea.
En el último trimestre del año, el paro descendió en 33.700 personas entre los jóvenes de 20 a 24 años (-9,2%) y se desplomó en 62.600 personas entre los de 16 a 19 años (-45%). Por su parte, analizando el conjunto del año, en la franja de 25 a 54 años el desempleo se redujo en 87.700 personas (-5,3%), mientras que entre los mayores de 55 años bajó en 4.100 desempleados (-0,8%).
Ante este panorama, miles de jóvenes se han visto obligados a hacer las maletas durante los últimos años. Este es el caso de Sara, una chica burgalesa de 22 años que hace más de dos decidió buscarse un futuro mejor lejos de nuestras fronteras. Tras descartar Madrid por los bajos sueldos y el altísimo precio de los alquileres, se hizo una pregunta clave: "¿Cuál es el país más cercano a España en el que se pueda ganar bastante dinero?". La respuesta la llevó directa a Spreitenbach, una ciudad suiza a apenas 25 minutos de Zúrich.
En una reciente entrevista concedida al portal Mevoyalmundo.com, la joven ha hablado sin tapujos sobre su realidad económica. "De camarera y trabajando en supermercado estoy ganando más que un ingeniero en España. No conozco ningún ingeniero que esté ganando 5.000 euros al mes", confiesa desde su piso.
Como muchas jóvenes que se deciden por emigrar, su primer trabajo fue como au pair. Las condiciones, asegura, rozaban la explotación. "De niñera tenía un horario de 7 de la mañana a 12, media hora de pausa, y luego hasta las 5 o 6 de la tarde. Pero cuando estás en casa con los niños, estás 24 horas al día, los siete días de la semana. No descansas", relata Sara.
Por este agotador trabajo cobraba apenas 600 francos suizos (unos 638 euros al cambio), un sueldo que apenas le permitía hacer vida en uno de los países más caros del mundo. "Un pedacito de salmón chiquitito cuesta 15 euros y vi un pollo el otro día por 50 euros", explica. Este trabajo, sin embargo, le permitió legalizar su situación gracias a que obtuvo el permiso de trabajo.
Con los papeles en regla, la situación de la burgalesa ha dado un giro radical. Ahora la joven compagina dos trabajos. Uno en un supermercado con un 60% de jornada donde gana unos 2.300 euros netos y otro en un bar donde va según la necesidad del local. "Con los dos trabajos me sacaría limpios casi 5.000 francos al mes", asegura, lo que al cambio supone más de 5.340 euros.
A pesar de esto, Sara reconoce que el ritmo de vida le está pasando factura, ya que llega a casa a las 23:00 y a sale a las 5:00. "Estoy muy cansada", revela.
A la falta de sueño se le suma la enorme barrera idiomática, que le impide aspirar a puestos más cualificados. "El alemán es el idioma más difícil del mundo, y encima aquí es un dialecto, es suizo alemán. Llevo dos años y no entiendo ni papa", reconoce.
Pese al cansanci, los precios desorbitados y la lejanía de su Burgos natal, Sara tiene cristalina su hoja de ruta: "No vuelvo a trabajar por 1.000 euros al mes. En España trabajas para vivir, trabajas para sobrevivir. Si te sobran 10 o 20 euros al mes es mucho", concluye.