Un tipo (de interés) ingrato: cómo el 'botón rojo' de Trump en Irán se hace notar en el bolsillo de los españoles
La subida de los carburantes dispara la inflación en España hasta niveles que no se registraban desde hace 21 meses. Mientras el BCE estudia si subirá los tipos en su reunión de abril, el euríbor alcanza su máximo en año y medio.

A nadie le pilla a contrapié que la guerra en Irán ha generado unos efectos económicos que ya se están haciendo notar en el bolsillo de todos los españoles. El efecto inmediato, con la tensión en el estrecho de Ormuz, ha sido el de una subida generalizada de los precios de los carburantes.
El Gobierno aprobó hace una semana en un Consejo de Ministros extraordinario un conjunto de 80 medidas para proteger a la ciudadanía de los efectos económicos y que ha ratificado este jueves el Congreso de los Diputados.
Entre ellos, se encuentran: una rebaja del impuesto especial sobre la electricidad (del 5% al 0,5%), se suspende el impuesto sobre el valor de la producción eléctrica (ahora en el 7%) y una bajada del IVA del 21% al 10% de los carburantes. En este caso, la gasolina, el gasóleo y el gas que se encarecieron desde que el pasado 28 de febrero Estados Unidos lanzara el ataque junto a Israel contra Irán.
La inflación, en cifras que no veíamos desde 2024
Y claro, pese a este conjunto de medidas que buscan paliar el impacto socioeconómico de la guerra en Irán, los precios siguen siendo muy elevados. El cambio en este último mes lo refleja la subida de la inflación en España en el mes de marzo.
Respecto al mes de febrero, el dato adelantado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja un incremento del 1%. En concreto, la cifra alcanza el 3,3%, la más alta desde junio de 2024. Es decir, un dato que no se alcanzaba desde hace 21 meses.
De hecho, este mismo viernes, el Banco de España ha avisado de que su previsión de tasa de inflación general media para 2026 se ha visto afectada por la subida de precios. Estima un incremento de nueve décimas con respecto a las proyecciones de diciembre, hasta el 3%.
Este aumento en los precios ya puso en tela de juicio la reunión de la pasada semana del Banco Central Europeo. El Consejo de Gobierno del organismo que lidera Christine Lagarde no movió los tipos de interés, pero parece que es cuestión de tiempo.
El euríbor también crece
Esta misma semana, el euríbor, el principal indicador de referencia de las hipotecas variables en la eurozona, también ha crecido de forma llamativa. Ha llegado hasta el 2,9%, rozando el 3% y disparando su nivel al más alto en año y medio.
Un incremento que llega después de los mensajes que trasladó Lagarde en su comparecencia ante los medios, de que si los precios siguen creciendo estudiarán si su próxima acción será una subida de tipos de interés, en la reunión del mes de abril. Algo con lo que pondrían fin al interés neutral del 2% actual.
Ni el intento de calma que quiso poner Trump de unas conversaciones con Irán, en un mensaje que rápidamente desmintió Teherán, ha sido suficiente para que su evolución no haya dejado de ir al alza, lo que conlleva un encarecimiento de las hipotecas variables.
Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury, destaca que el euríbor podría "estabilizarse en torno a los niveles actuales". Tras el crecimiento de unos 60 puntos básicos respecto a finales de febrero, considera que el indicador "responde directamente al aumento de las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés a lo largo de este año".
Pero advierte de que no se espera una tregua "hasta algunas semanas o mes más" y "cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía elevados, más pegajoso se mantendrá el índice de referencia para las hipotecas variables en torno a los niveles actuales".
Una "profunda incertidumbre"
Este mismo miércoles, la presidenta del BCE ofreció un discurso en la Universidad Goethe de Fráncfort en el que aseguró que "nos enfrentamos a una profunda incertidumbre sobre el rumbo de la economía".
"La política monetaria no puede reducir los precios de la energía. Pero debemos identificar cuándo el aumento de los costos energéticos corre el riesgo de generar una inflación generalizada, ya sea a través de efectos indirectos o de efectos colaterales que se produzcan en los salarios y las expectativas de inflación", explicó Christine Lagarde.
La presidenta de la institución financiera europea, además de enumerar los posibles pasos a seguir, también avisó de que "un aumento repentino de los precios de la energía genera un impacto negativo en la relación real de intercambio para la zona del euro, que debe ser absorbido por una combinación de trabajadores, empresas y gobiernos".
"Si las empresas aumentan sus precios de venta de forma desproporcionada, como vimos en 2022, esto podría desencadenar una respuesta equivalente por parte de los trabajadores, lo que en el pasado he denominado inflación ojo por ojo", sentenció.
Los precios en España crecen, el euríbor aumenta y sólo hace presagiar que el BCE, si ve que la inflación de la eurozona comienza a incrementarse, comenzará a aplicar subidas de tipos de interés en una guerra que arrancó con el 'botón rojo' de Donald Trump.
