POLÍTICA
02/07/2020 21:19 CEST

Quién es el juez Manuel García-Castellón

El magistrado de la Audiencia Nacional acumula los casos más mediáticos: Púnica, Lezo, Tándem, BBVA y Dina,

EFE
García-Castellón

Sobre la mesa durante el confinamiento, informes, los Cuentos de Chejov y Los amnésicos, de Géraldine Schwarz. Y sin poder subirse en su querida moto. Ahora vuelve a la primera línea de los titulares. Se trata de Manuel García Castellón, el juez de la Audiencia Nacional que marca las investigaciones de los casos más mediáticos: Púnica, Lezo, Tándem (sobre Villarejo), BBVA y Dina.

García-Castellón vive una segunda edad de oro en la Audiencia Nacional, tras haber estado más de dieciséis años en el extranjero como juez de enlace en algunas de las capitales más importantes del continente. En 2017 desembarcaría de nuevo en España para volver a ocupar su puesto en el juzgado central de instrucción número 6 y sumergirse en casos como Púnica y Lezo.

Una vuelta que coincidió con la marcha del magistrado Eloy Velasco, ascendido a la Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional hace tres años. Su decisión de regresar repentinamente obligó al CGPJ a excluir de la convocatoria de traslados que había sido convocada la plaza correspondiente al Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional.

García-Castellón es un juez de corte conservador y pertenece a la Asociación Profesional de la Magistratura. Se iría a París en el año 2000 al ofrecerle los ministro de Justicia de entonces, Ángel Acebes, y de Exteriores, Josep Piqué, el puesto como juez de enlace con Francia, teniendo como principal objetivo agilizar la cooperación bilateral en la lucha contra el terrorismo. Por ese trabajo sería más tarde galardonado con la Legión de Honor del Gobierno francés y con la encomienda de Isabel la Católica por parte de José Luis Rodríguez Zapatero.

En ese país estaría doce años hasta que el Gobierno de Mariano Rajoy aprobaría su traslado como juez de enlace a Italia en el año 2012. Este relevo estuvo impulsado por el ministro de Justicia de entonces, Alberto Ruiz-Gallarón. El Departamento dijo entonces que no se debía a ninguna divergencia con la gestión del magistrado ni “a ningún reproche”: el Gobierno lo justificaba en el interés del titular de Justicia “en dar un nuevo impulso al enlace con las autoridades galas”.

La vuelta a España y la polémica conversación

En Roma permanecería hasta el año 2017, cuando decidió regresar a la Audiencia Nacional. Con polémica incluida. Unos meses antes se produjo una conversación, que se desvelaría más tarde, en la que el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González hablaba con el exministro Eduardo Zaplana y le expresaba su deseo de que fuera apartado Eloy Velasco y que volviese García-Castellón a la Audiencia. 

Zaplana aseguraba que el problema estaba en la “instrucción”, es decir, en el juez Velasco. A lo que González respondía: “Vamos a ver Eduardo, tenemos el Gobierno, el Ministerio de Justicia, no sé qué y tal, y escucha, tenemos un juez que está provisional... lo ascienden... yo le digo, a ver, venga usted pa acá. ¿Cuál es la plaza que te toca? Onteniente, a tomar por culo a Onteniente y aquí que venga el titular, que ya me las apañaré con el titular”.

Finalmente, Velasco sería ascendido a otra plaza y García-Castellón regresaría, siendo la primera vez que pedía volver a España desde su nombramiento exterior en el año 2000, renunciando a un mayor sueldo y a una menor carga de trabajo fuera de las fronteras.

De esta manera volvía a la Audiencia este juez nacido en 1952 en Valladolid y que fue en sus primeros años juez de distrito en Markina y Castrojeriz, además de juez de primera instancia e instrucción en Puebla de Sanabria, Medina del Campo y Valladolid.

En 1993 pasaría a ocupar el puesto de juez central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional y después del número 6. Durante aquella primera etapa en la Audiencia se encargaría de sumarios de gran complejidad y trascendencia mediática como el caso Banesto -por el que se procesó a Mario Conde-, las irregularidades de Jesús Gil en el Atlético de Madrid y el asesinato de Miguel Ángel Blanco.