Las 8 claves del discurso de Putin

Las 8 claves del discurso de Putin

No todo se reduce al anuncio de la suspensión unilateral del tratado de desarme nuclear con EEUU. Cada palabra y gesto forman parte de una coreografía diseñada para justificar la invasión de Ucrania, dentro y fuera de las fronteras rusas, en un momento crucial de la guerra.

El presidente de la Federación rusa, Vladímir Putin, durante su discurso ante la Duma.EFE/EPA/MIKHAIL METZEL/SPUTNIK/KREMLIN POOL

Hubo que esperar más de una hora para encontrar el 'gran anuncio' en el discurso anual del presidente ruso, Vladímir Putin, en la Duma. De entre toda la esperada intervención del dirigente que ordenó la invasión de Ucrania, a solo dos días del aniversario de la guerra, emergió el anuncio de que Rusia suspendía unilateralmente el único tratado de desarme nuclear vigente con Estados Unidos (EE.UU.), el Start III. 

Sin embargo, no todo se reduce a esta medida con la que tendrá vía libre para aumentar su número de ojivas nucleares. Cada palabra pronunciada y cada gesto mostrado ante las dos cámaras del Parlamento ruso forman parte de una coreografía diseñada para que continúe el 'baile' del Ejército ruso en el país vecino en las mismas condiciones que hace un año. Es decir, proyectando la imagen, dentro y fuera del territorio ruso, de que Rusia sigue siendo la misma gran potencia militar 'salvadora' que se lanzó a rescatar los ucranianos del Donbás de la agresión del "régimen nazi de Kiev", y tras haber sido acorralada por la OTAN.

Todo ello a pesar de las sucesivas derrotas de un Ejército que aspiraba a tomar la capital de Ucrania en un puñado de días y ha acabado viendo cómo las tropas ucranianas puede permitirse contraofensivas en las que recuperar terreno perdido. A pesar del impacto de las sanciones internacionales en su economía y a pesar del creciente malestar de la sociedad rusa que se tradujo en manifestaciones multitudinarias reprimidas o en el recelo de las élites financieras. Estas son las principales claves del discurso de Putin.

1- El relato sobre el Donbás

Las primeras palabras de Putin en la Duma asemejaron un eco perfecto del argumentario con el que se justificó la invasión en aquel discurso televisado hace casi un año. Como era de esperar, volvió a relucir el término "operación militar especial" y el líder del Kremlin comenzó haciendo un repaso sobre el gran antecedente de esta guerra. Tocó hablar de la guerra civil del Donbás que estalló tras la caída del Gobierno prorruso del expresidente ucraniano Viktor Yanukóvich, tras las protestas del EuroMaidán en 2014.

Así, Putin ha asegurado que "desde el 2015, el Donbás ha luchado por su derecho de hablar ruso" y que "bajo permanente fuego del régimen de Kiev, el Donbás esperaba que Rusia viniera ayudarle". En este relato, el mandatario ruso ha señalado directamente a "Occidente" -el cajón de sastre en el que caben desde Estados Unidos y Canadá a la Unión Europea-, acusando de que nunca hubo interés en resolver el conflicto. Todo lo contrario.

"Llevábamos negociaciones para resolver el conflicto", aseguró Putin, señalando que, mientras, "los líderes occidentales hablaban de paz en el Donbás, pero "simplemente, ganaban tiempo y cerraban los ojos ante las matanzas del régimen de Kiev" y "preparaban los batallones de los nacionalistas [en referencia a unidades de ideología neonazi como el Batallón Azov]".

No es ninguna casualidad, Putin ya usó este lenguaje que equiparaba al Gobierno ucraniano al Tercer Reich de Adolf Hitler en numerosas ocasiones. Se trata de un ingrediente que nunca va solo en sus declaraciones y es acompañado de menciones al papel que decisivo que jugó el Ejército Rojo para poner fin a la Segunda Guerra Mundial, equiparando lo imposible de equiparar. Y tampoco falló en este discurso. 

Según Putin, Occidente "apoyó el golpe de Estado del 2014" y "fomentan la rusofobia, un nacionalismo muy agresivo". Así, ha afirmado que le da "da vergüenza", saber que "hace poco a una brigada de ucranianos les dieron el nombre de Edelweiss, esa unidad alemana era la que castigó duramente a los judíos, a los partisanos yugoslavos". Y que hay unidades ucranias que "usan los símbolos de la Wehrmacht de la Alemania nazi", por lo que "los nazis no ocultan de qué son herederos".

2- Rusia hace la guerra para evitar la guerra

Una vez puesta sobre la mesa esta conocida serie de acusaciones, Putin ha expuesto que Rusia siempre quiso la paz. "Son ellos que empezaron la guerra", ha destacado, "nosotros utilizamos la fuerza y seguimos utilizando la fuerza para parar esa guerra". En este sentido, el presidente de la Federación rusa indicó que "hemos entendido que la OTAN tiene planes agresivos y no va a parar", aludiendo a que "la información nos decía que en febrero del 2022 todo estaba preparado para una acción sanguinaria en el Donbás".

Y ha ido un paso más allá. No solo justificó de esa forma la invasión, sino que alertó de otra amenaza contra el primer territorio que Moscú anexionó ilegalmente en este conflicto, la península de Crimea: "Aquellos que planeaban un ataque contra el Donbás, sabemos que el próximo será contra Crimea y Sebastopol [su capital]". 

De esta forma, defendió que "Rusia sinceramente quería una resolución pacífica [a la guerra civil del Donbás], pero Occidente jugaba con sus vidas, con la baraja marcada". Es decir, cual perversión del si vis pacem, para bellum, Rusia está haciendo la guerra para evitar la guerra.

3- El eterno enemigo más allá de las fronteras

El discurso de Putin en la Duma no llegó por imperativo democrático. Recuperó esta intervención similar a nuestro debate sobre el estado de la nación después de que el pasado año fuese aplazada. Pero sí llegó con claros antecedentes, algunos muy recientes. Entre ellos, la primera salida del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de su país desde que comenzó la invasión, con destino a Estados Unidos. 

Después tuvo lugar la gira europea de Zelenski con escala en Londres antes de acudir a la cumbre de la Unión Europea en Bruselas. Y solo 24 horas antes, la parada de Joe Biden en Kiev donde se anunció un paquete de ayuda adicional a Ucrania de casi 500 millones de dólares. Precisamente, esta tarde se espera un discurso del presidente estadounidense desde Polonia. Y la respuesta a Putin, claro.

Putin no mencionó ni una sola de estas cuestiones, pero volvió a apuntar al gran enemigo más allá de las fronteras. También más allá de las de Ucrania. La OTAN. "Estamos hablando de palabras, pero también de acciones", indicó el dirigente ruso, "la OTAN se amplió y puso bases en nuestras fronteras", cuestión que achacó a EEUU acusándoles de llevar también "sus laboratorios biológicos" a "nuestras fronteras". 

4- Manual para justificar una escalada

También ha sido clave en el discurso de Putin los argumentos sembrados para justificar una escalada y un rearme de las tropas y capacidades militares. Algo que no se entiende sin los tres anteriores puntos. Para ello, el presidente ruso esgrimió que Moscú solo responde a los movimientos de la OTAN y lo justificó con referencias al pasado. "Parece que todo esto está hecho para que nos olvidemos de aquello que hizo Occidente durante las últimas décadas. Ellos han soltado al genio de la lámpara", afirmó. 

Y esas palabras sirvieron de carta de presentación de una acusación que fue desde 1930 hasta la guerra de Siria. "Recordemos que en los años 30 del siglo pasado, Occidente abrió el camino a los nazis", indicó, "ese proyecto tiene sus raíces en el siglo XIX, en el Imperio Austrohúngaro, con un único objetivo: romper los lazos de nuestro país con territorios históricos como Ucrania". También que "de esta manera se destruyó Yugoslavia, Irak, Siria".

A su juicio, "quieren convertir un conflicto local en mundial. Es así como lo entendemos, y vamos a reaccionar en consecuencia. Estamos hablando de la mera existencia de nuestro país". 

Curiosamente, Putin también dejó claro que Occidente quiere imponer sus "valores totalitarios", llevando el juego al terreno en el que el presidente ruso cuenta con un gran  granero de votos. "Destruyen las familias, quieren destruir la identidad", enfatizó en alusión a una supuesta agresión a los valores de los habitantes del Donbás, con perlas como que "la pedofilia se convierte en una norma de su vida y los sacerdotes están obligados a bendecir matrimonios homosexuales". Una cuestión que les obliga "a defender a nuestros niños".

5- El espejismo de la fortaleza económica ante las sanciones

Con la batalla por el control del Donbás muy lejos de decantarse, es lógico que Putin no tuviese ningún anuncio triunfal que regalar a la audiencia. Sin embargo, sí se colgó la medalla de una particular batalla en la que no se disparan balas. Se disparan sanciones. El mandatario ruso dibujó un escenario económico en el que Moscú ha salido indemne de las restricciones impuestas por Occidente.

"Las sanciones contra Rusia son un medio, pero el objetivo es obligar a sufrir a nuestra población", expresó Putin, desvelando el as en la manga que se reservaba y que pasó inadvertido en medio de un discurso marcado por el temor al peligro nuclear. La agencia estadística rusa Rosstat había aplazado a mañana la publicación de la evolución del Producto Interior Bruto (PIB) que estaba prevista para la pasada semana, pero Putin tenía los datos. "Seguimos en nuestros planes, nos dijeron que nuestra economía se iba a hundir", aseguró, minimizando el impacto: "Hemos bajado, pero solo un 2,1%".

El líder del Kremlin incidió en que "en febrero y marzo decían que nuestra economía se iba a hundir", pero "el porcentaje del rublo ha doblado en nuestras transacciones internacionales y ha llegado a un 30% -precisamente, fruto de las sanciones que impiden el uso de la divisa rusa en transacciones y aísla a Moscú para depender de socios como China o India-".

Según Putin, esa fortaleza económica se ha traducido también en otros indicadores, señalando que "la construcción de vivienda ha superado 100 millones de metros cuadrados", que "en la agricultura el aumento fue de dos dígitos" y que han logrado un "mínimo histórico del 3,8% de paro".

6- Los territorios anexionados ilegalmente

Tampoco faltaron las menciones para los nuevos rusos, con perdón del derecho internacional. Putin se refirió directamente a ellos con "unas palabras especiales para los habitantes de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón" las provincias del Donbás y del sur de Ucrania que fueron anexionadas a final de año sin que Moscú tuviese el control completo de sus territorios. Y, claro, después de haber sido bombardeadas por Rusia. 

De hecho, en todo ese tiempo Kiev ha reconquistado la localidad costera de Jersón, la mayor que controlaba Rusia desde el inicio de la invasión y la misma que sufría un bombardeo ruso mientras Putin pronunciaba este discurso. Tampoco ha logrado el Ejército ruso con apoyo de los mercenarios del Grupo Wagner hacerse con el dominio de Donetsk, donde las tropas ucranianas resisten en Bajmut y Vuhledar. 

"Ustedes han elegido su futuro, a pesar de las amenazas nazis", se dirigió Putin valorando que "no hubo nada más fuerte que su decisión de estar con su patria, nosotros hemos comenzado...". Pero ya no pudo seguir, porque un aluvión de aplausos de parlamentarios inundó la Duma y no desaprovechó la oportunidad de mencionarlo: "Quiero subrayar que esta reacción de la sala es un saludo a los habitantes de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón". No hubo un solo comentario de cuál es el plan para mantener bajo control estos territorios.

7- Medidas para calmar a la población

Si bien el discurso belicista de Putin no se ha movido un milímetro, sí se han percibido cambios en la estrategia del Kremlin en lo referente a su ciudadanía. Putin se mostró cercano y comprensivo con aquellos que han partido -voluntaria e involuntariamente- al frente. Presumió de haber preparado una ingente lista de personas a las que quería agradecer su implicación en la "operación militar especial" pero que era imposible de recitar. Esposas -y viudas-, obreros de la construcción, personal sanitario, agricultores, artistas que levantan la moral a heridos en hospitales y hasta los corresponsales de guerra.

Con este telón de fondo, el presidente ruso ha aprovechado su intervención en la Duma para anunciar un paquete de medidas sociales y económicas, que van desde la creación de un fondo de compensación a las familias de los soldados muertos en la guerra y garantizar la atención sanitaria de los heridos a la modernización de la industria armamentística rusa.

En este sentido, Putin ha subrayado que "todas las familias que han participado en la operación militar especial tienen que sentir nuestro apoyo", por lo que "tenemos que ayudarles sin demora". El mandatario ruso ha detallado que dicho fondo "va a coordinar la ayuda psicológica y médica, la recuperación" y que debe "ser sencillo, con una ventana única, sin burocracia". El objetivo es que "cada veterano debe de tener su propio trabajador social" como apoyo. Una medida que llega justo después de una orden de movilización general para llamar a filas a la población.

A esto se suma una extensión de las bonificaciones del gas natural a la población. "Vamos a seguir con el programa de gasificación gratuita, que será ampliado a jardines de infancia, hospitales, colegios", ha anunciado, adelantando que "estos programas van a funcionar de forma permanente". A mayores, ha defendido que hay que ofrecer créditos para vivienda y crear nuevos edificios, "sobre todo en aquellas ciudades donde hay industria militar".

8- Reconstruir lo bombardeado y modernizar la industria

Antes de que se anunciase la suspensión del tratado Start III, pero después del bloque destinado a alejar los fantasmas de los efectos de las sanciones, Putin ya había dado pistas en su discurso de que Rusia se encamina a una modernización de su industria -con el foco en la armamentística-, con una apuesta clara por tropas como las fuerzas de disuasión estratégica -encargadas del armamento nuclear-.

Como había anunciado tras la caída de Mariúpol, el líder del Kremlin ha presentado una especie de new deal a la rusa, asegurando que "vamos a desarrollar los puertos del mar Negro, del mar de Azov". Es decir, reconstruir lo destruido. Una promesa que ha extendido a todos los territorios anexionados. Lo ha ejemplificado con lo ocurrido en Crimea, donde tras la anexión se levantó un inmenso puente que une la península con Rusia -el mismo que fue objeto de una explosión hace meses-.

Como un guiño a otras áreas olvidadas como Siberia, se establecerán nuevas conexiones, tanto por carretera como ferroviaria, con países regionales y en dirección al Lejano Oriente, con China como gran destino: "Ante todo vamos a ampliar nuestras relaciones internacionales". 

En esta línea, Putin apostó por modernizar la industria recordando las ayudas establecidas. "Se puede recibir un crédito hasta 500 millones de rublos que durará hasta 7 años y tendrá intereses del 3 al 5%", destacó. Y dejó otra afirmación más que significativa: "Sabemos qué hay que hacer para el desarrollo independiente de Rusia, desarrollo que no sea influido por ninguna amenaza exterior". 

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Antón Parada es redactor de actualidad en El HuffPost. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Antes de llegar aquí trabajó cinco años en La Voz de Galicia y pasó por los micrófonos de Radio Voz.

Puedes contactar con él escribiendo a: anton.parada@huffpost.es