Casi un 70% más para su "Ejército soñado": las claves del brutal gasto militar que propone Trump
Plantea aumentar el presupuesto del Pentágono de uno a 1,5 billones de dólares para mantener al país "seguro y protegido, independientemente del enemigo". Es tan formidable el aumento que puede complicar el apoyo del Congreso.

En su primer año de mandato, en esta temporada 2 en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había dejado entrever que sus dos pilares en política exterior eran los aranceles amenazadores -o sea, el comercio, la economía- y la diplomacia a su manera, tratando de negociar sobre Gaza o Ucrania. Sin embargo, parece que empieza a incorporar la defensa en esta apuesta, con más empeño.
El asalto al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, del pasado fin de semana, preparado con la CIA y el Ejército, le ha gustado, dicen sus asesores, y le está cogiendo el gusto a eso de usar las mayores Fuerzas Armadas del planeta como disuasión. Groenlandia es el mejor ejemplo de sus amenazas. Las reuniones con uniformados son vez más frecuentes y cómodas, cuando en su primer mandato eran menos buscadas por quien viene del mundo de los negocios, con mucho menos rigor.
Este jueves, el mandatario ha dado un paso más al proponer que el presupuesto militar estadounidense para 2027 sea de 1,5 billones de dólares, significativamente superior a los 901.000 millones de dólares aprobados por el Congreso para 2026. Es casi un 70% más, un 66,5% para ser exactos. ¿Y para qué quiere tanto? Dice que impulsaría las reservas de defensa.
Sin embargo, también generará escepticismo entre los expertos presupuestarios, que entienden que es un dato inasumible. Le da lo mismo: confía en lograr los consensos necesarios en el Congreso y dice que, así, podrá tener su "Ejército soñado".
Apuesta reforzada
En repetidas ocasiones, el republicano ha afirmado que es necesario tanto recuperar el prestigio internacional de EEUU como su poderío económico para seguir siendo la primera superpotencia y ahora dice que un rearme ayudará a ello. Cuando explicaba sus planes MAGA (Make America Great Again) en campaña, la seguridad estaba presente, pero con una mirada interna, porque aspiraba a rebajar la presencia de su país en los conflictos mundiales.
Ante unos 800 generales, almirantes y altos mandos, secretario de Defensa, Pete Hegseth, instó en septiembre a reestructurar las Fuerzas Armadas en torno a una ética guerrera y sugirió que el Ejército debe estar preparado para operaciones urbanas nacionales, como las lanzadas contra los migrantes sin papeles en estos meses. Rechazó lo que denominó "debilidad progresista". El debate estaba servido: para qué sirven los militares, cómo se les va a emplear, qué cambios hay que introducir en el sistema.
El Partido Demócrata ha censurado el uso del Ejército para subyugar a sus propios ciudadanos y ha recordado a los uniformados que no le deben obediencia a su presidente si le da órdenes ilegales.
El presupuesto
Trump declaró en una publicación en Truth Social que tomó la decisión sobre el gasto militar para 2027 "tras largas y difíciles negociaciones con senadores, congresistas, secretarios y otros representantes políticos... especialmente en estos tiempos tan convulsos y peligrosos". "Esto nos permitirá construir el ejército soñado al que tenemos derecho desde hace mucho tiempo y, lo que es más importante, nos mantendrá seguros y protegidos, independientemente del enemigo", escribió.
Trump afirmó que, si no fuera por los ingresos procedentes de los aranceles de su Administración a otros países, diría que el presupuesto debería mantenerse en 1 billón de dólares, pero que puede ir a más gracias a sus presiones. No dio más detalles para argumentar por qué sube medio billón en las cuentas previstas, ya filtradas el pasado mayo.
La apuesta puede darle dolores de cabeza porque cualquier aumento en el presupuesto militar, y más tan elevado, requeriría la autorización del Congreso. Los republicanos de Trump, que cuentan con escasas mayorías tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, han mostrado hasta ahora poca disposición a oponerse a los planes de gasto de su presidente, pero hablamos de mucho dinero y el consenso costará, auguran medios como Reuters y POLITICO.
"Incluso si lograra eludir la facultad constitucional del Congreso sobre el gasto, la recaudación arancelaria existente seguiría siendo varios cientos de miles de millones inferior a la que el presidente planea solicitar", afina el último de estos medios.
Trump ha criticado duramente a las empresas de defensa por producir armas con demasiada lentitud, a su juicio. En una publicación reciente en redes, se comprometió a impedir que los contratistas de defensa paguen dividendos o recompren acciones hasta que aceleren la producción.
Las cuentas no son tan claras y lo dice el Comité para un Presupuesto Federal Responsable, un grupo de expertos no partidista, que estima que la propuesta costaría 5 billones de dólares hasta 2035, además de añadir 5,8 billones de dólares a la deuda estadounidense con intereses. Sólo la mitad del costo podría cubrirse con los aranceles vigentes, sin contar con que que la Corte Suprema aún puede dictaminar que un amplio conjunto de esas tasas es ilegal (la decisión final se espera para este mismo viernes).
El Centro de Política Bipartidista estima que los aranceles combinados recaudaron 288.000 millones de dólares en 2025, muy por debajo de las propias estimaciones de Trump, que han fluctuado alrededor de los 600.000 millones de dólares en los últimos días, recuerda Reuters.
Algunos republicanos llevan mucho tiempo abogando por aumentos anuales significativos en la financiación del Pentágono, con un total de alrededor del 5% del PIB, frente al 3,5% actual. Sí, EEUU, el que forzó a toda la OTAN a invertir el famoso 5% en Defensa y Seguridad, no llega a ese esfuerzo común.
La Casa Blanca y los republicanos han dejado abierta la posibilidad de emplear otro megaproyecto de ley, impulsado por la línea dura del partido, que podría utilizarse para aumentar el gasto en defensa de nuevo este año sin dilaciones. No está claro si los líderes republicanos están dispuestos a adoptar este enfoque, complejo desde el punto de vista procesal y político, mientras aún mantienen el control de ambas cámaras del Congreso. También es impopular: supone un ordeno y mando.

Los proyectos
A la espera de que Trump afine sus planes, este enorme desembolso probablemente reflejará el alto coste de algunas de las ambiciones militares del neoyorquino, programas que no podrían financiarse en su totalidad con los niveles de gasto actuales. Hay dos fundamentales:
- El programa de defensa aérea Golden Dome (Cúpula Dorada): busca crear un sistema integral de defensa antimisiles que proteja a todo el territorio federal y, posiblemente, también Canadá, ante diversas amenazas aéreas. El sistema está inspirado en la exitosa Cúpula de Hierro de Israel, pero desplegada a una escala mucho mayor, diseñada para contrarrestar misiles de largo alcance e hipersónicos.
- La propuesta de un nuevo diseño de acorazado, que también lleva oro en su nombre, la Golden Fleet. El proyecto para la construcción de la Clase Trump necesita al menos un presupuesto de cerca de 26.000 millones de dólares. Hablamos de hasta 25 navíos, que serán "los más rápidos, los más grandes y, con mucha diferencia, cien veces más poderosos que cualquier buque de guerra jamás construido", promete.
Byron Callan, analista de defensa de Capital Alpha Partners, afirmó a Reuters que la publicación de Trump plantea dudas sobre el destino de los fondos y si podrían ser absorbidos por el sector de defensa. Añade que la última vez que el Departamento de Defensa de EE. UU. experimentó un aumento superior al 50% fue en 1951, durante la Guerra de Corea, e incluso los enormes aumentos del gasto militar durante la presidencia de Ronald Reagan en 1981 y 1982 alcanzaron el 25% y el 20%.
En las operaciones posteriores al cierre del mercado, las acciones de las mayores empresas de defensa subieron tras la noticia, ya que los inversores apostaron a que un aumento del gasto impulsaría las ganancias. Lockheed Martin (LMT.N) subió un 6,2%, General Dynamics (GD.N) un 4,4% y RTX (RTX.N) un 3,5%.
