Cuba logra reconectar su red eléctrica tras 30 horas… pero los apagones siguen en gran parte del país
El sexto apagón nacional en 18 meses deja al descubierto la fragilidad del sistema energético, con cortes de hasta 48 horas y una crisis que golpea a la economía y a la población.
Cuba ha logrado restablecer su sistema eléctrico nacional tras casi 30 horas de apagón total, pero la vuelta a la normalidad está lejos de haberse producido. La estatal Unión Eléctrica (UNE) confirmó este martes por la noche que todas las provincias han sido reconectadas al sistema, aunque advirtió de que los cortes de suministro continúan en amplias zonas del país.
La reconexión se completó desde el extremo occidental, en Pinar del Río, hasta las provincias orientales como Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo, las últimas en integrarse de nuevo en la red. Sin embargo, la falta de capacidad de generación sigue obligando a mantener apagones rotatorios.
Un restablecimiento lento y condicionado
El proceso de recuperación del sistema eléctrico ha sido especialmente complejo en esta ocasión. Según explicó un especialista de la UNE, la principal dificultad ha sido la escasez de combustible, que ha limitado el uso de motores de generación clave para reactivar las centrales térmicas con mayor rapidez.
Además, algunas instalaciones importantes siguen fuera de servicio. Es el caso de la central termoeléctrica de Felton, una de las más grandes del país, que todavía no se ha sincronizado con el sistema y no lo hará, previsiblemente, hasta el miércoles.
En La Habana, uno de los territorios donde más rápido se ha avanzado, apenas el 55% de los clientes ha recuperado el suministro eléctrico, lo que refleja la lentitud del proceso y las dificultades para estabilizar la red.
Un sistema al límite
El apagón, el sexto de carácter nacional en apenas año y medio, se produjo este lunes a primera hora de la tarde por causas que aún no han sido determinadas. Pero lo ocurrido no es un hecho aislado, sino el reflejo de una situación estructural que arrastra el sistema eléctrico cubano desde hace años.
Antes de este colapso total, el país ya vivía una crisis energética profunda: apagones de hasta 15 horas diarias en La Habana y de hasta 48 horas en algunas provincias. La red eléctrica funciona al límite, con instalaciones obsoletas, averías frecuentes y una capacidad de generación insuficiente para cubrir la demanda.
Gran parte del problema reside en el estado de las centrales termoeléctricas, muchas con décadas de explotación, a lo que se suma la falta de inversión y la escasez de divisas para importar combustible.
El impacto del bloqueo y la crisis económica
A esta situación estructural se ha añadido en los últimos meses un factor clave: el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, que ha reducido de forma significativa el acceso de Cuba a combustibles como el diésel o el fueloil, esenciales para la generación eléctrica.
El Gobierno cubano habla de "asfixia energética", mientras que expertos independientes estiman que la recuperación completa del sistema requeriría inversiones de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, una cifra muy por encima de las posibilidades actuales del país.
Las consecuencias ya se dejan notar en toda la economía. La falta de electricidad está paralizando la actividad productiva en una isla que ya acumula una contracción cercana al 15% desde 2020.
Crece el malestar social
El impacto de los apagones va más allá de lo económico. En los últimos días se han registrado protestas en varias zonas del país, especialmente en La Habana, y también una manifestación en Morón que terminó con incidentes y detenciones.
El restablecimiento del sistema eléctrico supone un alivio parcial, pero no resuelve el problema de fondo. Con una red frágil, falta de combustible y una demanda creciente, Cuba sigue enfrentándose a una crisis energética que amenaza con prolongarse en el tiempo.