EEUU, Dinamarca y Groenlandia acuerdan crear un grupo de trabajo para "estudiar las preocupaciones de seguridad" sin "cruzar las líneas rojas"
La reunión a tres en la Casa Blanca por el futuro de Groenlandia termina sin avances realmente notables, pero tampoco sin grandes desacuerdos... algo nada desdeñable visto el clima previo al encuentro.
Diplomacia... de momento. La insólita reunión entre EEUU, Dinamarca y Groenlandia en la Casa Blanca sobre el futuro de la enorme isla ha terminado sin grandes avances pero también sin grandes conflictos. Y eso ya es un avance.
Los ministros de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen y groenlandesa, Vivian Motzfeldt, han confirmado que "en semanas" comenzará a funcionar un grupo de trabajo multilateral para "ver si existe alguna manera de avanzar" a tres bandas y sabedores de que las posiciones son prácticamente irreconciliables con EEUU.
Ambos se han visto con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el vicepresidente del país, J. D. Vance en una cita que se esperaba tensa ante el aluvión de amenazas y agravios por parte de Donald Trump. Por ahora, al menos, la cosa no ha ido tan mal y las partes admiten un encuentro "cordial" y "franco", durante unos 50 minutos.
En el grupo de trabajo que han querido adelantar, la delegación danesa ha dejado claro que "analizaremos las preocupaciones de seguridad de EEUU y de su presidente, pero sin cruzar las líneas rojas de Dinamarca". "¿Se podrá hacer? No lo sé, pero queremos intentarlo", ha apuntado el propio Rasmussen.
Unas líneas rojas ya conocidas
En la breve comparecencia ante los periodistas apostados en la Casa Blanca, los dos representantes europeos han sido claros al admitir lo que no pueden admitir en su negociación con EEUU. Ni la integridad territorial danesa ni el derecho a la autodeterminación groenlandesa serán objeto de debate.
Al respecto, el titular de Exteriores danés ha querido avisar de que su país "sigue creyendo que la seguridad a largo plazo de Groenlandia puede garantizarse dentro del marco actual", frente a las posturas de Trump, que insiste en la necesidad de hacerse con su control para eivtar las amenazas 'rusa y china'.
"Para nosotros, las ideas que no respeten la integridad territorial de Dinamarca ni el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés son, por supuesto, totalmente inaceptables", ha aseverado.
Por tender puentes que no sea
Consciente de que hay una gran "discrepancia" con Washington por la obsesión de hacerse con la isla, Rasmussen al menos se ha felicitado de que "comparado con el debate público, la reunión ha sido muy constructiva y con una atmósfera de trabajo".
"No está todo resuelto, pero no pensábamos que se consiguiera hoy", ha admitido el ministro danés, que ha llevado el peso de la comparecencia conjunta con su homóloga groenlandesa tras una reunión "cordial y franca" donde "hemos tenido la oportunidad de desafiar la narrativa presentada por el presidente estadounidense".
Sobre Trump, Rasmussen ha alternado críticas y palabras de cierta comprensión por las preocupaciones de seguridad del líder norteamericano, hasta el punto de asumir que "algunas las entiendo". No obstante, ha mandado un aviso, porque "no es fácil avanzar en soluciones si todos los días te despiertas con una amenaza nueva".