Histórico: el Gobierno de Hamás en Gaza se disuelve para pasar el testigo al comité tecnócrata palestino
Este punto era uno de los más espinosos e inciertos de la hoja de ruta de pacificación impulsada por EEUU. Los reiterados incumplimientos de la tregua, con Israel atacando y la milicia sin desarmar, hacían lejano su cumplimiento.

Es un paso histórico, sin medias tintas: el Gobierno de Hamás en la Franja de Gaza ha anunciado este lunes su disolución para pasarle el testigo al comité formado por palestinos que deberá administrar el enclave, de acuerdo con el acuerdo de alto el fuego firmado el pasado octubre con Israel, a instancias de Estados Unidos. También ha anunciado la permanencia en sus puestos mientras tanto sólo del personal "técnico y profesional".
Ismail al Thawabta, director de la oficina de medios del Gobierno de Hamás en Gaza, hizo este anuncio en una rueda de prensa ofrecida en Deir al Balah (centro de Gaza), tras la que el Gobierno gazatí publicó un comunicado con los pormenores de la decisión.
Este punto era uno de los más espinosos e inciertos de la hoja de ruta de pacificación impulsada por EEUU el pasado año. Los reiterados incumplimientos de la tregua, con Israel atacando (van al menos 1.053 palestinos desde la entrada en vigor del armisticio) y la milicia sin desarmar, hacían lejano su cumplimiento. Sin embargo, en las tres últimas semanas se habían acelerado los contactos con los mediadores y entre todas las facciones palestinas, que han tenido lugar en Egipto, y ahora llega este hito.
Según explica la agencia española EFE, en concreto lo que se disuelve es el llamado Comité de Emergencia del Gobierno de Gaza, creado por Hamás tras los ataques del 7 de octubre de 2023 para gobernar la franja, y la persona que estaba a cargo de él de forma interina, Muhammad Abdul Jaliq al Farra, presentó su dimisión. Hace ya ocho meses que el partido-milicia ya anunció que daría este paso, pero hasta hoy era sólo un condicional.
En su comunicado, el Gobierno gazatí reitera su "plena disposición de entregar las riendas" al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés), un grupo de tecnócratas palestinos creado como parte del acuerdo de tregua mediado por Estados Unidos, pero al que Israel aún no ha dejado entrar en la Franja palestina. "Hoy, no sólo reafirmamos nuestra posición de principios inquebrantable, sino que la traducimos en acciones y procedimientos concretos sobre el terreno, adoptando nuevas y decisivas medidas estratégicas que allanan el camino para el cumplimiento de esta obligación nacional", señala la nota.
Este paso se produce, afirma, una vez se han recibido garantías de que se han completado los preparativos para el traspaso del Gobierno, y a partir de ahora permanecerá en sus puestos solo "personal técnico y profesional". "Seguirán en sus cargos para garantizar la continuidad de los servicios a nuestro pueblo palestino y evitar un vacío administrativo y técnico que perjudicaría a nuestro honorable pueblo", dice el comunicado.
Además, indica que todos estos empleados públicos están "plenamente dispuestos" a trabajar bajo las órdenes del NCAG y "acatar sus directivas y decisiones". "Hacemos un llamamiento a todas las partes pertinentes e interesadas para que agilicen la entrada inmediata del Comité Nacional para la Administración de Gaza y le permitan asumir sus funciones y responsabilidades nacionales y administrativas, con el fin de fortalecer la resiliencia de nuestro pueblo y sanar sus heridas", concluye la nota.

Victoria en 2006
El partido-milicia ganó legalmente las elecciones legislativas de los territorios palestinos (tanto en la Franja de Gaza como en Cisjordania) el 25 de enero de 2006. Esta fue la última vez que se celebraron elecciones parlamentarias generales en Palestina. Hamás obtuvo 74 de los 132 escaños del Consejo Legislativo Palestino (mayoría absoluta), mientras que el partido gobernante Al Fatah se quedó con 45. Votó el 77,6% de la población en una jornada que observadores internacionales calificaron de transparente y pacífica.
Aunque aquellas elecciones fueron a nivel nacional para toda la Autoridad Nacional Palestina, el resultado provocó un bloqueo político internacional y un fuerte conflicto interno con Al Fatah, el partido del rais fallecido dos años antes Yasser Arafat. Tras meses de tensiones e incidentes violentos, en junio de 2007 se produjo una ruptura total: Hamás tomó el control militar exclusivo de la Franja de Gaza, mientras que el presidente de la ANP, Mahmud Abbás (de Fatah), retuvo el control de las zonas autónomas de Cisjordania. Hasta hoy.
Al tomar el poder de la franja el Movimiento de Resistencia Islámica, el Gobierno de Tel Aviv comenzó a aplicar un cerco a Gaza que se mantiene hasta hoy, empeorado por los dos años y medio de genocidio que afronta la zona. Fue la respuesta de Israel a los atentados en cadena cometidos por Hamás el 7-O, que dejaron 1.200 muertos y 215 secuestrados. En el territorio mediterráneo palestino ya se cuentan los asesinados por más de 73.000 y la ONU sostiene que podrían llegar a 100.000 cuando se logre llegar a los desaparecidos que están bajo los escombros.
El Ejecutivo por llegar
Resuelto este paso, enormemente complicado, queda por ver cómo y cuándo empezará a trabajar en la zona el Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), de carácter provisional. Lo integran personalidades palestinas tecnócratas e independientes (consensuadas previamente por las facciones palestinas y bajo supervisión internacional) y está encabezado por el ingeniero civil Ali Shaath, cuyo cargo será de "comisionado jefe".
Su función exclusiva es la gestión diaria de los servicios públicos, la administración civil, la ayuda humanitaria y la futura reconstrucción del enclave. No asume ni la representación internacional del pueblo palestino ni funciones militares. Para evitar un vacío institucional, se ha decretado que el personal puramente técnico y profesional de los ministerios actuales permanezca en sus puestos de trabajo, como decía Hamás en su nota.

El CNAG fue diseñado originalmente bajo la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU y el plan de paz internacional promovido por el presidente estadounidense de Donald Trump, quedando bajo la tutela de la denominada Junta de Paz (la famosa Board of Peace). Aunque el comité fue establecido formalmente, su entrada física en la Franja de Gaza ha sufrido meses de parálisis debido al bloqueo de accesos por parte de Israel y las profundas discrepancias sobre el desarme de las milicias de Hamás y el repliegue de las fuerzas israelíes, que no sólo no se han retirado sino que han profundizado su ocupación: hoy se calcula que tienen el control del 70% de Gaza, todo lo que comprende la llamada "línea naranja". Otra complicación más que estaba alejando el avance de las negociaciones y que es una contradicción andante con los pasos que se van dando.
Con la disolución voluntaria del Ejecutivo de Hamás se pretende forzar el avance de las negociaciones de estabilización que continúan en El Cairo. Ahora está por ver si Israel se siempre igualmente presionado para dar pasos significativos. Uno de los principales debe ser la llegada a suelo gazatí de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), aprobada también por el Consejo de Seguridad de la ONU a través de una resolución. La misión se concibe para ayudar a asegurar las fronteras, desmilitarizar el territorio y proteger a los civiles.
Las constantes violaciones de la tregua, con la inseguridad sobre el terreno que conlleva, y la falta de países que ofrezcan soldados para desplazarse a Gaza (apenas Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo, Albania o Argentina), han retrasado igualmente el despliegue.
