Irán y Estados Unidos firman digitalmente su primer gran acuerdo en una década: ahora llega la parte más difícil
Washington y Teherán han activado de forma inmediata el memorando de entendimiento que pone fin a la guerra iniciada en febrero.
Después de meses de negociaciones, amenazas, bombardeos, ataques cruzados y una guerra que alteró el mercado energético mundial, Estados Unidos e Irán han dado este miércoles un paso histórico.
El memorando de entendimiento que pone fin al conflicto entre ambos países ya ha sido firmado digitalmente por los presidentes de Estados Unidos e Irán y ha entrado en vigor de forma inmediata, según confirmó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei.
La decisión supone un cambio de última hora respecto a los planes iniciales. Durante semanas se había especulado con una ceremonia oficial en Suiza, pero finalmente el documento ha sido rubricado de manera electrónica por las máximas autoridades de ambos países.
"El texto del memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos está ahora oficialmente finalizado porque ambas partes lo han firmado", aseguró Baghaei en declaraciones difundidas por la televisión estatal iraní.
Un acuerdo histórico... pero provisional
La importancia del momento va mucho más allá del propio conflicto de los últimos meses. Se trata del primer acuerdo formal entre Washington y Teherán desde que Estados Unidos abandonó el pacto nuclear firmado en 2015 durante la presidencia de Barack Obama.
El nuevo memorando, compuesto por 14 puntos y fruto de una mediación encabezada por Pakistán, establece el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el escenario libanés.
Sin embargo, el documento no representa todavía la paz definitiva. Lo que ambas partes han firmado es una hoja de ruta que abre un periodo de 60 días para negociar un acuerdo mucho más amplio y complejo.
Durante ese tiempo deberán resolverse algunas de las cuestiones que llevan décadas enfrentando a ambos países.
El petróleo vuelve a ser clave
Uno de los aspectos más relevantes del texto afecta directamente al comercio mundial de energía. Irán se compromete a garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta y por donde transita una parte fundamental del petróleo mundial.
Por su parte, Estados Unidos acepta levantar progresivamente el bloqueo naval impuesto sobre los puertos iraníes. Según los términos anunciados, Washington dispondrá de un plazo de 30 días para completar ese proceso.
La normalización de los flujos energéticos se ha convertido en una prioridad para ambas partes después de que el conflicto provocara importantes tensiones en los mercados internacionales y disparara la incertidumbre sobre el suministro global de crudo.
Las grandes incógnitas
Pero el verdadero desafío comienza ahora. El acuerdo definitivo deberá abordar cuestiones mucho más delicadas, entre ellas el futuro del programa nuclear iraní y el régimen de sanciones económicas que pesa sobre la República Islámica.
Según explicó Baghaei, Estados Unidos se comprometería a levantar todas las sanciones vigentes, liberar activos iraníes congelados en el extranjero y participar en un plan de reconstrucción valorado en 300.000 millones de dólares.
Se trata de uno de los puntos más sensibles de toda la negociación y probablemente el que más dificultades planteará durante las próximas semanas.
Por eso el portavoz iraní lanzó una advertencia significativa al valorar el acuerdo. "Implementarlo será más difícil que firmarlo", reconoció. Una frase que resume perfectamente el momento actual.
Porque después de meses de guerra y de una firma electrónica que ya ha entrado en vigor, Washington y Teherán han conseguido detener las hostilidades. Lo que todavía está por ver es si serán capaces de construir una paz duradera sobre unas relaciones marcadas por más de cuatro décadas de desconfianza mutua.