Italia y Dinamarca rechazan "la inmigración descontrolada" y piden centros de repatriación
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Italia y Dinamarca rechazan "la inmigración descontrolada" y piden centros de repatriación

"No aceptamos la inmigración descontrolada a Europa y hemos promovido una política de inmigración rigurosa, tanto en nuestros países como en Europa", sostienen en una carta la ultraderechista Meloni y la socialdemócrata Frederiksen.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, recibe a su homóloga del Reino de Dinamarca, Mette Frederiksen, en el Palacio Chigi, el 22 de mayo de 2025.Stefano Costantino / SOPA Images / LightRocket via Getty Images

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y su homóloga danesa, Mette Frederiksen, publicaron este lunes un comunicado conjunto en el que rechazan "la inmigración descontrolada" y piden centros de repatriación en terceros países. "Entendemos que muchos puedan cuestionar nuestra colaboración. Provenimos de posiciones políticas muy diferentes y, desde luego, no coincidimos en todo. Somos las únicas dos mujeres jefas de gobierno en la UE. Una de nosotras dirige un gran país del sur; la otra, un pequeño país del norte. Pero nos une nuestro deseo de defender Europa", comienza la nota publicada en las redes sociales de Meloni.

Ambas, una ultraderechista y una socialdemócrata, las dos únicas mujeres que son jefas de Gobierno en la Unión Europea (UE) como recuerdan, afirman: "No aceptamos la inmigración descontrolada a Europa y hemos promovido una política de inmigración rigurosa, tanto en nuestros países como en Europa".

Italia introdujo controles en aeropuertos y puertos para los viajeros procedentes de España después de lo acontecido en Ceuta y posteriormente el Gobierno español, ante la negativa italiana de levantalos, impuso la misma medida para los que lleguen de Italia.

Las mandatarias aseguran que "nadie puede negar las consecuencias negativas de la inmigración ilegal en nuestras sociedades: aumento de los índices de delincuencia, creciente presión sobre los servicios públicos y erosión de la confianza pública". Y agregan que esta situación "resulta especialmente grave cuando los inmigrantes ilegales, privados del derecho a permanecer en nuestros países, cometen delitos violentos, trafican con drogas o son responsables de violencia sexual"

Por ello, explican que su deber es "brindar respuestas concretas a los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables, y garantizar una mayor seguridad y protección para nuestras comunidades".

Y piden que se establezcan "centros de repatriación en terceros países, así como otras soluciones innovadoras fuera de Europa", un proyecto que Italia ya ha realizado en Albania y ahora se piensa en algunos países africanos.

Asimismo aseveran que "el respeto a nuestras leyes debe ir de la mano del respeto a los valores europeos. Esto se aplica tanto a los inmigrantes irregulares como a los millones de ciudadanos extranjeros que residen legalmente en nuestros países y en toda Europa".

"Ambas estamos orgullosos del patrimonio cultural cristiano de Europa y queremos protegerlo. Esperamos que quienes vengan a nuestros países y elijan Europa como su hogar respeten nuestros valores y no intenten imponernos modelos de vida que no compartimos", señalan. Para ambas mandatarias "esta es la manera correcta de proteger a Europa y nuestros valores comunes".

La primera carta y los ministros

Frederiksen y Meloni, pese a ser de ideologías diferentes, tienen en común una mentalidad similar en materia de inmigración y asilo, muy férrea, muy policial, nada porosa. Las dos mandatarias fueron, de hecho, las impulsoras de la carta por la que se pidió a Bruselas la reunión telemática de ministros del Interior, que tuvo lugar el martes pasado. La misiva fue avalada, al final, por 22 estados miembros. España también había reclamado este encuentro, pero precisamente no porque el caso de Ceuta fuese una emergencia migratoria europea, sino para quejarse de la falta de apoyo del bloque y denunciar la manipulación del problema por parte de Gobiernos sobre todo de derechas. 

Al final del encuentro, los titulares de Interior trasladaron trasladado su "solidaridad" con España y respaldaron a La Moncloa en el refuerzo de fronteras, retornos y sistema de alerta temprana. El comisario de Interior y migraciones de la UE, Magnus Brunner, agradeció a Madrid su estrecha cooperación con Marruecos "para asegurar retornos rápidos" y recordó que las "nuevas leyes europeas sobre fronteras y migración" configuran un "sistema robusto" para salvaguardar la seguridad europea. 

"Esto incluye procedimientos más agiles en frontera, sobre todo para la lista de países seguros, a la que Marruecos pertenece", dijo el comisario en alusión al Pacto Europeo sobre migración y asilo.

Bruselas publicó en enero una lista de países seguros que incluye, además de a Marruecos, a Bangladesh, Colombia, Egipto, Kosovo, India o Túnez con el fin de "acelerar las solicitudes de asilo". A efectos prácticos, complica el acceso a asilo para los ciudadanos de esos territorios. Sin embargo, de los migrantes que continúan en la ciudad autónoma española, muchos proceden de países del Sahel y el África subsahariana (no incluidos en el listado) y han llegado a la ciudad autónoma huyendo del hambre o de la guerra.

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