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La ex embajadora de EEUU en la OTAN avisa a Europa: "Este momento se siente histórico, la relación no será como en los últimos 80 años"

La ex embajadora de EEUU en la OTAN avisa a Europa: "Este momento se siente histórico, la relación no será como en los últimos 80 años"

Las declaraciones de Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU en la Conferencia de Seguridad de Munich desató entre los presentes dudas e incógnitas.

Julianne Smith, exembajadora de EEUU en la OTAN
Julianne Smith, exembajadora de EEUU en la OTANOmar Havana

El discurso del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich no pasó desapercibido. No tanto por lo que dijo, sino por lo que decidió omitir. 

Frente al tono bronco que el vicepresidente J.D. Vance había exhibido el año anterior -un mensaje que muchos europeos interpretaron como una reprimenda pública-, Rubio optó por una puesta en escena más conciliadora, con guiños a la historia compartida entre ambas orillas del Atlántico. Sin embargo, bajo esa superficie más amable, el contenido generó inquietud.

Un cambio de tono… pero no necesariamente de fondo

Julianne Smith, veterana observadora del foro y asistente habitual desde 2007 tanto en funciones oficiales como académicas, percibió matices. A su juicio, el estilo fue claramente distinto: menos confrontativo, más elegante, incluso con un toque nostálgico. Pero muchos asistentes detectaron paralelismos con el mensaje del año anterior.

Tradicionalmente, el representante estadounidense de mayor rango en Múnich dedica su intervención a describir un panorama global cargado de amenazas compartidas. En otros tiempos, el foco habría estado en el pulso estratégico con China, la agresividad de Rusia y el desafío que suponen Irán y Corea del Norte.

Las nuevas formas de guerra híbrida y tecnológica

En cambio, el discurso previo del vicepresidente había puesto el acento en un supuesto declive europeo. Este año, aunque Rubio suavizó las formas, parte del público se preguntaba si el trasfondo era realmente diferente.

La atmósfera en la sala fue ambivalente. Algunos respiraron aliviados ante la ausencia de ataques directos. Otros comentaban en los pasillos su preocupación por la percepción, instalada en sectores de la actual administración estadounidense, de que Europa atraviesa una crisis civilizatoria.

Para Smith, lo que está en juego va más allá de un discurso concreto. La estrategia impulsada por la administración de Donald Trump ha introducido un giro estructural en las relaciones transatlánticas. No cree que se pueda regresar al statu quo anterior, aunque eso no implique una ruptura definitiva.

Ambas partes siguen teniendo intereses comunes claros:

  • Cooperación económica
  • Coordinación política en foros internacionales
  • Alianzas de seguridad
  • Pero el elemento que hoy escasea es la confianza

El llamado "incidente de Groenlandia", cuando el presidente estadounidense sugirió que podría tomar el control del territorio -vinculado a Dinamarca, aliado en la OTAN- incluso por la fuerza si fuera necesario.

Por otro lado, está la suspensión repentina del apoyo de inteligencia y seguridad a Ucrania en marzo del año pasado. Aunque la cooperación en inteligencia se reanudó días después, el respaldo en materia de seguridad no volvió a los niveles anteriores.

Estos acontecimientos, sostiene, han dejado huella. La relación no está rota, pero sí transformada. Y probablemente no vuelva a parecerse a la de los últimos 80 años.

El silencio sobre Ucrania

Si hubo un momento que llamó especialmente la atención fue la ausencia total de referencias a la guerra iniciada por Vladímir Putin contra Ucrania. B -a pocos días del cuarto aniversario del inicio del conflicto- y no mencionara el tema resultó, para muchos, casi inconcebible.

La guerra ha actuado como un poderoso elemento de cohesión entre Europa y Estados Unidos, pero también con socios como Australia, Japón o Corea del Sur. Ha articulado un esfuerzo común para sostener la soberanía ucraniana frente a la agresión rusa.

Por eso, la omisión fue tan comentada. En un auditorio repleto de expertos en seguridad europeos, no aludir ni una sola vez a ese proyecto compartido fue interpretado por muchos como una señal política en sí misma.

Una Europa que se rearma

Pese a las tensiones, el mensaje desde el lado europeo es claro: el continente está incrementando de forma notable su inversión en defensa. Y no solo en términos presupuestarios.

La edición de este año mostró novedades significativas:

  • Presencia destacada de startups europeas de defensa
  • Grandes empresas del sector exhibiendo innovaciones tecnológicas
  • Sistemas ya probados en el campo de batalla ucraniano
  • Debates intensos sobre autonomía estratégica y capacidades propias

Para Smith, el momento es histórico. Europa está redefiniendo su papel en materia de seguridad, y eso altera inevitablemente el equilibrio transatlántico. Lejos de la imagen de pasividad que a veces se proyecta desde Washington, los europeos están asumiendo mayores responsabilidades.

El discurso de Rubio, por tanto, respondió al titular de manera indirecta: no fue una confrontación abierta, pero tampoco disipó las dudas. El tono fue más suave; el contenido, más ambiguo. Y en un contexto de transformaciones profundas, cada silencio pesa casi tanto como las palabras.