Europa tiene 14 tipos de tanques y EEUU solo uno: expertos alertan del "caos" en el gasto militar de la UE
Los países europeos de la OTAN elevarán su gasto en defensa hasta 800.000 millones de euros anuales en 2030, según McKinsey & Company.

Europa se prepara para el mayor aumento de gasto militar desde la Guerra Fría. Según un estudio de McKinsey adelantado por el diario alemán WELT, los países europeos de la OTAN pasarán de los niveles actuales a unos 800.000 millones de euros anuales en defensa para 2030, es decir, 300.000 millones más que hoy.
El impulso responde al nuevo compromiso aliado de destinar al menos el 3,5% del PIB al gasto básico en defensa y un 1,5% adicional a seguridad integral antes de 2035.
Pero el informe no se centra solo en el volumen del dinero. La advertencia es clara: Europa afronta un problema estructural que puede convertir ese esfuerzo en ineficiente.
14 tanques frente a uno: la fragmentación europea
El dato más llamativo es el de los carros de combate pesados. En los países europeos de la OTAN existen 14 modelos distintos, mientras que Estados Unidos opera esencialmente uno.
La diferencia no se limita a los tanques:
- 22 sistemas de artillería pesada en Europa frente a 2 en EEUU.
- 15 modelos de aviones de combate tácticos en Europa frente a 8 en EEUU.
En conjunto, 171 sistemas de armas en Europa frente a 40 en Estados Unidos.
Michael Schöllhorn, responsable de defensa de Airbus, lo resume como un problema de fragmentación estructural. Europa, de media, posee cinco veces más grandes sistemas distintos que Estados Unidos. Esa diversidad complica la interoperabilidad, encarece el mantenimiento y diluye economías de escala.
Además, una parte relevante del presupuesto europeo termina en compras a la industria estadounidense, lo que refuerza —según el informe— el "círculo virtuoso" de la defensa en EEUU.
Un "desafío de un billón de euros"
El estudio habla de un "desafío de un billón de euros" para recuperar la disponibilidad operativa, modernizar capacidades y reponer arsenales antes de 2030. Esa cifra corresponde a las necesidades acumuladas de adquisición de equipos en los 29 Estados europeos miembros de la OTAN (excluida Turquía).
El principal problema no es solo cuánto gastar, sino cómo gastar mejor y más rápido.
Según McKinsey, más de la mitad de los grandes programas europeos de defensa:
- Superan los plazos previstos entre un 20% y un 50%.
- Tardan entre dos y cuatro años solo en formalizar contratos.
- Acaban costando entre un 20% y un 40% más de lo presupuestado inicialmente.
Incluso cuando llegan a tiempo, muchos sistemas ya están tecnológicamente desfasados.
Tres grandes retos: velocidad, coste y relevancia
El informe identifica tres desafíos centrales:
- Velocidad: los ciclos de adquisición son demasiado largos para un entorno geopolítico inestable.
- Coste: los sobrecostes son recurrentes y estructurales.
- Relevancia: cuando el sistema entra en servicio, puede no responder ya a las amenazas actuales.
La guerra moderna, sostienen los analistas, requiere sistemas modulares, escalables y producidos en volumen, no exclusivamente plataformas altamente personalizadas y complejas.
McKinsey propone una consolidación específica de la industria, especialmente entre proveedores, que podría generar ahorros estimados de hasta 9.000 millones de euros anuales.
La bolsa anticipa el boom
El aumento de presupuestos ya tiene reflejo en los mercados. Según el estudio, el índice bursátil del sector defensa ha subido un 401% desde 2022, superando ampliamente a otros sectores.
Europa no solo debe gastar más. Debe reorganizar su industria y su sistema de adquisiciones si quiere evitar que el incremento histórico de inversión derive en un mosaico ineficiente de sistemas incompatibles. El reto no es únicamente presupuestario. Es estructural.
