La mujer de Chomsky, sobre su relación con Epstein: "Fue un grave error y pido disculpas por ello en nombre de los dos"
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La mujer de Chomsky, sobre su relación con Epstein: "Fue un grave error y pido disculpas por ello en nombre de los dos"

La aparición de uno de los referentes intelectuales de la izquierda en imágenes que lo sitúan en el avión del pederasta suponen un golpe al mito. Su esposa dice que no conocían la gravedad de sus delitos ni lo que ocurría en su isla privada. 

El académico y lingüista Noam Chomsky, con Jeffrey Epstein, en el avión del financiero pederasta.Departamento de Justicia de EEUU

Noam Chomsky es filósofo, lingüista, politólogo, intelectual, activista, una de las banderas del periodismo peleón en el mundo. Sin embargo, su imagen se ha visto tremendamente dañada desde que han surgido fotos suyas con Jeffrey Epstein, el pederasta norteamericano suicidado en 2019. 

No es que aparezca en una de esas fiestas masivas en las que salían incontables famosos, por razones muy diversas, más serias y más fortuitas, sino que se le ha visto viajando en el avión privado del magnate, ese en el que llevaba a sus invitados, por ejemplo, a su isla privada, donde se hacían "fiestas salvajes", en palabras del dueño de X, Elon Musk. Ha sido demoledor, un verdadero mito que se cae para muchos, como pasó antes con Woody Allen, por ejemplo. 

Ahora Chomsky, de 97 años, está enfermo y no puede comunicarse, así que ha sido su esposa, Valeria, la que ha acabado haciendo frente a la lluvia de críticas. Lo ha hecho a través de un comunicado en el que reconoce la amistad que unió al investigador y a ella misma con Epstein, que ahora califica de "grave error". "Fuimos descuidados", asume, al no investigar a fondo los antecedentes del millonario. También ellos se sienten "engañados" por él. 

Han sido las últimas tandas de documentos liberados por el Departamento de Justicia de EEUU las que han desvelado esta inesperada amistad. Por ahora no hay evidencia alguna de que el lingüista estuviera relacionado con alguno de los crímenes sexuales que llevaron a Epstein a la cárcel y a la muerte y a su socia y exnovia, Ghislaine Maxwell, a cumplir 20 años de pena por buscarle a niñas indefensas para sus abusos. 

Cuando Epstein fue investigado por acusaciones de tráfico sexual en 2019, le pidió consejo a Chomsky ayuda sobre cómo responder a esa oleada mediática, eso es lo que desvelan los papeles. "He visto el horrible trato que te están dando la prensa y el público. Es doloroso decirlo, pero creo que la mejor manera de proceder es ignorarlo", escribió Chomsky en un mensaje firmado "Noam", que Epstein compartió por correo electrónico con un colaborador. La manera en la que se comunican es de confianza y de conocimiento mutuo previo. 

"Lo que los buitres anhelan es una respuesta pública, que a su vez proporcione una oportunidad pública para una avalancha de ataques venenosos, muchos de ellos provenientes de simples buscadores de publicidad o chiflados de todo tipo", escribió Noam Chomsky en el mensaje. "Esto es especialmente cierto ahora con la histeria generada por el abuso a las mujeres, que ha llegado al punto de que incluso cuestionar una acusación es un delito peor que el asesinato", ahonda.

Chomsky, se sabe ahora, es una de varias personas prominentes que mantuvieron una comunicación amistosa con Epstein incluso después de su declaración de culpabilidad en 2008, que fue la que provocó que los más prudentes se apartaran de su camino. Quedaban por delante 10 años más de abusos. Fue la prensa, esa de la que abomina Epstein, la que destapó los primeros abusos: fue el Miami Herald el que contó cómo se aprovechó de niñas menores de edad procedentes de familias con problemas sociales y económicos, en su mayoría desestructuradas. 

Este sábado, Valeria Chomsky reconoció que la pareja había leído esa historia, pero dijo que no estaba al tanto del alcance de los crímenes de Epstein, sólo lo estuvo después de su segundo arresto, en julio de 2019 .

El comunicado

"Fuimos negligentes al no investigar a fondo sus antecedentes. Fue un grave error, y por ese error de juicio, me disculpo en nombre de ambos. Noam me contó, antes de su derrame cerebral [fue en 2023], que sentía lo mismo. Fue profundamente perturbador para ambos darnos cuenta de que habíamos tenido una relación con alguien que se presentaba como un amigo servicial, pero que llevaba una vida oculta de actos criminales, inhumanos y pervertidos", sostiene ahora la esposa del académico.

Valeria Chomsky, que es la segunda esposa del lingüista y lleva casada con él desde 2014, sostiene que el consejo que Chomsky dio en 2019 a Epstein sobre rehabilitar su imagen debería entenderse "en contexto" con el momento. 

"Epstein le había declarado a Noam que estaba siendo perseguido injustamente, y Noam habló desde su propia experiencia en controversias políticas con los medios. Epstein creó una narrativa manipuladora sobre su caso, en la que Noam, de buena fe, creyó -dijo en su declaración-. Ahora está claro que todo fue orquestado, y que al menos una de las intenciones de Epstein era intentar que alguien como Noam reparara la reputación de Epstein por asociación", incide.

Más aún: "Las críticas de Noam nunca se dirigieron al movimiento feminista; al contrario, siempre ha apoyado la equidad de género y los derechos de las mujeres. Lo que ocurrió fue que Epstein aprovechó las críticas públicas de Noam hacia lo que se conoció como la "cultura de la cancelación" para presentarse como víctima de ella", añadió.

"Contacto regular"

Otro mensaje de Chomsky, publicado por el comité de supervisión de la Cámara de Representantes el año pasado, muestra a Chomsky afirmando que había sido una "experiencia muy valiosa" tener "contacto regular" con Epstein (no está claro si el mensaje llegó a alguien). Otros mensajes publicados por el Departamento de Justicia muestran a Epstein compartiendo un chiste fálico con Chomsky, y a Chomsky "fantaseando con la isla caribeña".

Valeria Chomsky afirmó que la pareja asistió a cenas en la casa de Epstein en Nueva York, se alojó en sus apartamentos allí y en París, cenó en su rancho en Nuevo México y asistió a múltiples reuniones académicas con él. Aseguró que "nunca" fueron a su isla "ni supieron nada de lo que ocurría allí".

Noam y Epstein se conocieron en 2015 y la pareja desconocía la declaración de culpabilidad de Epstein en 2008 por solicitación de prostitución y por solicitación de prostitución con una menor de 18 años, según Valeria Chomsky. Añadió que Epstein se presentó como un filántropo interesado en la ciencia, insiste ahora ella.

"Epstein captó la atención de Noam y comenzaron a escribirse. Sin saberlo, abrimos la puerta a un caballo de Troya"

Al presentarse de esta manera, Epstein captó la atención de Noam y comenzaron a escribirse. Sin saberlo, abrimos la puerta a un caballo de Troya -dijo-. Epstein comenzó a rodear a Noam, enviándole regalos y creando oportunidades para conversaciones interesantes en áreas en las que Noam ha estado trabajando extensamente. Lamentamos no haber percibido esto como una estrategia para tendernos una trampa y socavar las causas que Noam defiende.

Valeria Chomsky también aclaró la base de dos transacciones financieras entre Chomsky y Epstein. En una ocasión, Epstein envió a Noam Chomsky un cheque de 20.000 dólares como parte de un desafío lingüístico que el escritor desarrolló, afirmó. También afirmó que Epstein ayudó a Noam a recuperar 270.000 dólares. 

Epstein ayudó después de que Chomsky descubriera "inconsistencias en sus recursos de jubilación que amenazaban su independencia económica y le causaron gran angustia".

Epstein se ofreció a ayudar y lo hizo "probablemente como parte de una maquinación para obtener mayor acceso a Noam. Epstein actuó únicamente como asesor financiero en este asunto específico. Que yo sepa, Epstein nunca tuvo acceso a nuestras cuentas bancarias ni de inversión". Afirmó que ninguno de los dos, ni individualmente ni como pareja, tenía inversiones en la oficina de Epstein.

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