¿Puede Trump sacar a EEUU de la OTAN?
Esto es lo que dicen las normas internar y el tratado de la Alianza sobre la salida de un socio, 77 después de su creación, lo que sería un hecho insólito. Por ahora, el mandatario se plantearía sanciones a los socios que no se alineen con sus deseos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó anoche con retirar a su país la OTAN. Es la segunda vez en menos de una semana que lo hace. La contundencia de sus palabras va al alza: ahora dice que la Alianza Atlántica "no estuvo ahí" cuando la necesitó y que "no estará" cuando la vuelva a necesitar. El ejemplo que puso ni siquiera es su soledad aliada ante su ataque a Irán, sino ese capricho ártico llamado Groenlandia.
En respuesta al desaire, el magnate se plantea varios grados de protesta, que van desde sanciones a países que no se alineen con sus políticas a la retirada de fuerzas en suelo europeo, pasando por el propio abandono de la institución, algo que ayer discutió con su secretario general, Mark Rutte.
El neerlandés aseguró en una entrevista con la cadena CNN, posterior al encuentro en la Casa Blanca, que Trump, se mostró "claramente decepcionado" con la Alianza, pero que también fue "receptivo". Cree que "escuchó con atención" sus argumentos sobre lo que sucede en Europa respecto a la guerra en Irán, por ejemplo. "Es cierto que no todas las naciones europeas cumplieron con sus compromisos. ¡Entiendo perfectamente su decepción!", enfatizó Rutte, justificando los recientes reproches de Trump contra el resto de socios. De nuevo, en su línea, arropando al norteamericano.
The Wall Street Journal publica esta mañana, citando a altos funcionarios del Gobierno de EEUU, que la Casa Blanca está considerando un plan para sancionar a algunos miembros de la OTAN que no contribuyeron a sus intereses y los de Israel durante la guerra contra Irán. España, por ejemplo, le negó el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para esta contienda y también vetó el uso de su espacio aéreo a los aviones empleados en la operación, llamada Furia Épica.
La propuesta, detalla el diario, implicaría el traslado de tropas estadounidenses de los países miembros de la OTAN considerados perjudiciales para el esfuerzo bélico contra Irán a países que sí brindaron apoyo. Cita a España y cita a Alemania. No se explica cómo argumentaría este paso EEUU, porque los despliegues de militares en países extranjeros está tasada con ellos, pactada en acuerdos, por lo que no puede mover a su antojo al personal y hasta los medios. Aún así, aunque es un paso contundente, la propuesta dista mucho de la amenaza de retirar completamente a EEUU de la Alianza.
¿Pero puede hacer eso, algo tan rupturista, abandonando un compromiso de décadas que ha sido troncal en la política exterior de su nación? En El HuffPost repasamos lo que dicen las leyes.
Qué dice la Constitución norteamericana
Por ley, se supone que EEUU no se puede ir de la OTAN sin la aprobación del Congreso. Los expertos afirman que no está claro, no obstante, sobre si Trump podría actuar unilateralmente para abandonar la coalición transatlántica, con 77 años de historia, porque con frecuentemente toma decisiones importantes sin la aprobación de las Cámaras. Ya llevamos unas cuantas, desde la actual guerra de Irán (sigamos llamándola así pese a que hay un alto el fuego desde ayer) a los ataques a supuestas narcolanchas en el Caribe, con la traca final del secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela.
Ya van varias decisiones internas, no sólo de política internacional, aplicadas con este mismo ordeno y mando. Por ejemplo, las ha habido en materia migratoria. Varias de ellas han sido bloqueadas por los tribunales estadounidenses precisamente porque no se avienen a derecho.
La Constitución, en concreto, especifica que el presidente tiene la facultad de celebrar tratados con el consejo y consentimiento del Senado, siempre que dos tercios de los 100 miembros del Senado estén de acuerdo. Sin embargo, no se pronuncia sobre la retirada de tratados.
¿Qué dice el propio Tratado de la OTAN?
La OTAN, integrada por 32 países europeos, EEUU y Canadá, se formó en 1949 con el objetivo de contrarrestar el riesgo de un ataque soviético y, desde entonces, ha sido la piedra angular de la seguridad de Occidente.
El artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte de 1949, el fundacional, establece que cualquier parte puede retirarse tras notificar con un año de antelación al gobierno de Estados Unidos, que a su vez informará a los demás gobiernos de la "notificación de denuncia".
Hasta la fecha, ningún miembro de la OTAN ha renunciado a su membresía. Francia sí se salió de la estructura militar del bloque, ya que no quería que ni sus tropas ni sus bombas nucleares estuvieran bajo el mando militar del cuartel general de Bruselas y de militares de otras nacionalidades. Así estuvo 40 años, entre 1966 a 2009, pero siempre se mantuvo en el acuerdo político y cumplió con sus obligaciones de aliado.
¿Y la ley estadounidense?
En 2023, el Congreso aprobó -y el entonces presidente Joe Biden, demócrata, promulgó-, una ley que prohíbe a cualquier presidente de EEUU suspender, rescindir, denunciar o retirar al país del tratado que estableció la OTAN, a menos que la retirada cuente con el respaldo de una mayoría de dos tercios en el Senado, compuesto por 100 miembros.
La legislación se presentó como una enmienda a la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2024, un extenso proyecto de ley anual que establece la política del Pentágono. Los principales promotores de la enmienda fueron el senador demócrata Tim Kaine de Virginia y el entonces senador republicano Marco Rubio de Florida.
Rubio, quien ahora es Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional de Trump, declaró el martes de la pasada semana que Washington tendría que reevaluar sus relaciones con la OTAN tras la guerra con Irán, lo que demuestra también un viraje en su pensamiento, quién sabe si sólo por seguidismo al mandatario o porque busca ser su sucesor en las elecciones de 2028.
La enmienda también estipulaba que no se podrían destinar fondos estadounidenses a una retirada de la OTAN.
Lo que ha dicho hasta ahora Trump
Trump ha criticado duramente a la OTAN durante años, no estamos ante algo nuevo. En 2020, durante su primer mandato, el asesor jurídico del Departamento de Justicia emitió una opinión en la que afirmaba que el presidente, y no el Congreso, tiene la autoridad exclusiva para retirarse de los tratados.
Un informe de febrero de 2026, publicado por el Servicio de Investigación del Congreso, indicaba que, si el asunto se planteara en los tribunales, el poder ejecutivo podría citar esa opinión y argumentar que la enmienda es inconstitucional.
Trump declaró la semana pasada que estaba considerando "absolutamente" retirarse de la Alianza, alegando su "desagradable" relación con la OTAN. "No olvidaremos lo que ha pasado", decía, en alusión a esa situación de aislamiento ante su andanada en Irán, que lleva semanas siendo carne de meme en las redes sociales. Las declaraciones de Trump se produjeron apenas unas horas después de que su secretario de Defensa, Pete Hegseth, se negara a reafirmar el compromiso de EEUU con la defensa colectiva de la OTAN, fijada en el artículo 5.
Más tarde, el presidente dijo en una entrevista con The Telegraph: "Siempre supe que la OTAN era un tigre de papel y Putin también lo sabe, por cierto", y la frase final: "Estoy considerando abandonar la OTAN".
Ahora, ha sido la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la que ha sacado de nuevo el asunto. En una rueda de prensa, ayer, confirmó que el presidente le iba a plantear directamente a Rutte la salida del club defensivo.
Los expertos señalaron que la falta de compromiso, más que cualquier ley, es el punto clave. "Si el presidente y las fuerzas armadas no están comprometidos con la OTAN y la seguridad europea, entonces no creo que el Congreso pueda hacer mucho para impedirlo", afirmó a Reuters Max Bergmann, exfuncionario del Departamento de Estado y actual director del Programa de Europa, Rusia y Eurasia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
EEUUrepresenta cerca del 70% de todo el gasto militar de la OTAN. También representa cerca del 40% de todos los militares y tiene el 91% de las ojivas nucleares. Y, sobre todo, tiene ahora mismo la infraestructura de interceptación de misiles, del escudo antimisiles de la OTAN en Europa, por lo que sin ellos, la vulnerabilidad crece. Sobre todo, cambia por completo el dibujo de la defensa mundial con el que se dotó Occidente tras la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué pasa ahora?
Según el derecho internacional, el jefe de Estado de una nación generalmente tiene la autoridad para retirarse de un tratado, si este lo permite y la nación se adhiere al proceso de retirada.
La legislación estadounidense ha sido menos clara, aunque los presidentes se han retirado de varios tratados sin la aprobación del Congreso, incluyendo la retirada de Trump en 2020 del tratado de Cielos Abiertos, que permite vuelos de vigilancia no armados sobre los países miembros.
Si el asunto llega a los tribunales, impugnar la decisión de Trump enfrentaría grandes obstáculos. Entre ellos, determinar quién tiene legitimación procesal -un interés personal en el resultado- para impugnar la retirada.
La Corte Suprema de Estados Unidos, cuya mayoría conservadora suele fallar a favor de Trump, nunca ha examinado un caso de retirada de un tratado en cuanto al fondo.