Putin gana más tiempo para la guerra con una reunión trilateral con EEUU y Ucrania
Trump afirma que "no parece" que vaya a llegar un acuerdo entre Rusia y Ucrania pero defiende seguir negociando

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ganado este jueves más tiempo para continuar la guerra por quinto año consecutivo tras aceptar una reunión a tres bandas con Estados Unidos y Ucrania sobre cuestiones de seguridad, prevista para este viernes en Abu Dabi, sin comprometerse en ningún momento a un alto el fuego. Ese ha sido el único resultado tangible de las conversaciones mantenidas de madrugada en el Kremlin con emisarios de la Casa Blanca, en las que Moscú volvió a mantener inalteradas sus posiciones.
Durante tres horas y cuarenta minutos, Putin recibió en el Kremlin a Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente estadounidense. Al término del encuentro, el Kremlin confirmó su disposición a enviar una delegación oficial a Emiratos Árabes Unidos, encabezada por un militar de alto rango, pero evitó cualquier concesión concreta sobre la suspensión de las hostilidades o la retirada de tropas. La escena se repite por séptima vez desde que comenzaron estos contactos: reuniones largas, gestos diplomáticos y ningún compromiso verificable.
Mientras Moscú consolidaba esa estrategia de dilación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rebajaba públicamente las expectativas desde Davos, sin renunciar a su papel de mediador. “No parece que vaya a suceder”, afirmó al ser preguntado por un posible acuerdo de seguridad entre Rusia y Ucrania, horas después de reunirse con Volodímir Zelenski en el Foro Económico Mundial. Aun así, Trump defendió la reunión trilateral de Abu Dabi al considerar que “si no nos reunimos, no va a pasar nada”, y expresó su deseo de que el diálogo permita “salvar muchas vidas”.
El mandatario estadounidense fue más allá y aseguró que Putin “hará concesiones”, como “todo el mundo”, para alcanzar un acuerdo de paz. Un diagnóstico que contrasta con el resultado concreto de las conversaciones en Moscú, donde el Kremlin se limitó a aceptar una nueva cita sin modificar su hoja de ruta. Trump también subrayó que Europa “tiene que formar parte” de la solución, aunque matizó que su implicación responde sobre todo a los intereses del continente. “Lo hago más por Europa que por mí”, afirmó, antes de añadir que el conflicto “no nos afecta mucho”, más allá de la pérdida de vidas, al desarrollarse “a miles de kilómetros” y con un océano de por medio.
La falta de avances ha aumentado la presión sobre Ucrania. Zelenski ha reconocido que su país atraviesa una situación crítica tras los ataques masivos rusos contra la infraestructura energética, que han dejado a millones de personas sin electricidad ni calefacción en pleno invierno. Las autoridades de Kiev cifran en cientos de miles los habitantes que han abandonado la capital en las últimas semanas, con temperaturas interiores cercanas a los cero grados. El presidente ucraniano se reunió con Trump en Davos con la esperanza de desbloquear la vía diplomática, pero regresó sin garantías claras.
Desde Moscú, el asesor de política internacional del Kremlin, Yuri Ushakov, admitió que Estados Unidos “ha hecho mucho para preparar” la reunión y confía en que sirva para avanzar hacia “un acuerdo de arreglo pacífico”. Confirmó además que la delegación rusa, dirigida por el almirante Ígor Kostiukov, ya está formada y viajará “en las próximas horas” a Emiratos. Zelenski, por su parte, anticipó que el núcleo de la negociación será territorial, en particular el futuro del Donbás, donde Ucrania aún controla más de una quinta parte de la región de Donetsk. “Todos hablamos de una cuestión, que es la más difícil y aún no está resuelta. Todo gira en torno al territorio”, afirmó en rueda de prensa.
Kiev enviará a Abu Dabi un equipo negociador integrado, entre otros, por el jefe de la oficina presidencial, Kirilo Budánov; el líder del grupo parlamentario del partido de Zelenski, David Arajamia, y el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Rustem Umérov. Moscú, mientras tanto, ha dejado claro que sin una solución territorial no habrá paz “duradera”. “Sin la solución de la cuestión territorial no se puede esperar el logro de un arreglo duradero”, insistió Ushakov, en declaraciones recogidas por la agencia TASS, en referencia a la exigencia rusa de que Ucrania retire sus tropas de las cuatro regiones anexionadas en 2022.
El Kremlin volvió a aludir a la llamada “fórmula de Anchorage”, acordada en la cumbre de agosto de 2025 entre Putin y el presidente estadounidense, en la que Washington renunció a exigir un alto el fuego inmediato como condición previa para negociar. Rusia sostiene que sus Fuerzas Armadas mantienen la “iniciativa estratégica”, aunque reconoce que el frío extremo y la nieve han frenado su ofensiva en el Donbás en los últimos meses.
En paralelo, Putin trató de ampliar el marco de la negociación abordando con los emisarios estadounidenses otros asuntos ajenos al conflicto, como Groenlandia o la creación de una Junta de la Paz, iniciativas que generan recelos en Kiev y en las capitales europeas. El presidente ruso también planteó destinar mil millones de dólares en activos rusos congelados en Estados Unidos a esa estructura y propuso utilizar otros 5.000 millones como reparación para la reconstrucción de territorios ucranianos devastados por la guerra, aunque solo después de la firma de un acuerdo de paz. Moscú se muestra así por primera vez dispuesto a hablar de reparaciones, pese a que la mayor parte de los activos congelados —más de 234.000 millones de dólares— se encuentran en Europa.
