Vance dice que "se ha logrado mucho progreso" en las conversaciones con Irán y puede haber nueva cita el jueves
El vicepresidente de EEUU, en una entrevista en Fox, sostiene que el balón está ahora en el tejado de los ayatolás. "La gran incógnita ahora es si los iraníes aceptarán o no los puntos clave que necesitamos para seguir adelante", defiende.
El lunes no fue un día pacífico: Estados Unidos comenzó a aplicar su propio bloqueo en el estrecho de Ormuz para impedir que Irán ejerza su poder en la zona, mientras que los asesores de su presidente, Donald Trump, filtraban que entre sus planes inmediatos sigue la posibilidad de atacar al régimen de los ayatolás. Aún hay alto el fuego, pero la falta de avances en las negociaciones hace tener al republicano el as de la violencia bajo la manga.
Sin embargo, este martes amanece con noticias algo más alentadoras. La primera es que, según desvela Associated Press, el mediador entre las partes, Pakistán, ha propuesto acoger una segunda ronda de conversaciones en Islamabad en los próximos días, antes de que finalice el alto el fuego, según informaron dos funcionarios de este país.
Los altos empleados públicos, que hablaron con la egencia norteamericana bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar del asunto con la prensa, dijeron que la propuesta dependería de si las partes solicitan una ubicación diferente. Uno de ellos afirmó que, a pesar de haber concluido sin acuerdo, las primeras conversaciones formaban parte de un proceso diplomático en curso y no de un esfuerzo aislado.
El encuentro podría llevarse a cabo este mismo jueves, abunda el medio. No obstante, la Fox sostiene que pueden producirse novedades en cuanto al lugar del encuentro: Pakistán seguiría siendo quien lleva y trae en estos contactos indirectos, pero quizá esta vez se encuentren todos en Ginebra (Suiza). Justo allí se vieron antes de que, el 28 de febrero, EEUU e Israel lanzasen su primer ataque. Entonces, las partes dijeron que el contacto había sido positivo. Todo quedó roto.
Precisamente en la cadena Fox, el vicepresidente norteamericano, J.D. Vance, ha lanzado esta madrugada unas declaraciones menos sombrías, al afirmar con Irán no fueron un fracaso total e insistió en que "han avanzando mucho" a la espera de que Irán acepte los puntos clave de sus peticiones. "No digo simplemente que las cosas hayan ido mal. También creo que algunas cosas han ido bien", respondió sobre los contactos que él lideró en nombre de la Administración Trump durante 21 horas, el pasado fin de semana.
"La gran incógnita ahora es si los iraníes aceptarán o no los puntos clave que necesitamos para seguir adelante", concluyó el vicemandatario. Durante la misma intervención, Vance dijo que Irán mostró cierta flexibilidad, pero "no cedió lo suficiente". "La pelota está en el tejado de Irán", ha dicho, literalmente.
Respecto a la posibilidad de nuevas conversaciones, Vance indicó que la pregunta debería plantearse a los iraníes. Aún no habían surgido las informaciones de AP, por lo que no fue prefuntado por ello.
Esta noche, además, The New York Times ha publicado que Teherán ha puesto sobre la mesa una propuesta concreta para intentar desbloquear las negociaciones nucleares: accedería a una suspensión temporal de su programa de enriquecimiento de uranio durante un periodo de hasta cinco años. Washington, que pide una pausa mucho más larga, cercana a las dos décadas.
El negociador
El vicepresidente reconoció la reapertura del estrecho de Ormuz como un punto clave para alcanzar un acuerdo, aunque decidió dejar recaer la responsabilidad de este hecho sobre Teherán, diciendo que está en sus manos "hacerlo realidad", expone EFE.
Contra todo pronóstico, el vicepresidente fue elegido para liderar la delegación estadounidense que se reunió el sábado en Islamabad con autoridades iraníes, en un intento por hallar una salida a la guerra iniciada por EEUU e Israel.
Vance había sido uno de los miembros de la Administración más opuestos a la ofensiva, apelando al lema "Estados Unidos primero" que Trump enarboló en campaña, prometiendo poner fin a las prolongadas guerras en el extranjero.
Tras el fiasco para abrir el estrecho, Trump ordenó a la Marina estadounidense bloquear también el paso para evitar el tránsito de buques iraníes o de sus aliados, un gesto que amenaza con agravar todavía más el conflicto.