Excombatientes han asegurado haber presenciado castigos como quemaduras, palizas, ahogamientos simulados e incluso agresiones sexuales con objetos de madera.
La historia se repite: jóvenes del continente donde Moscú más poder tiene hoy en día, engañados con ir a la Federación a trabajar en buenos puestos y que se ven luego enrolados en la invasión. Suman los insultos y su uso incluso como kamikazes.
Los expertos señalan que puede ser una "herramienta poderosa a corto plazo para tratar el dolor posterior a una amputación", algo que ha afectado a más de 100.000 soldados y civiles de Ucrania.
Se trata de efectivos conocidos popularmente como 'hombrecitos verdes', caracterizados por no portar insignias ni marcas identificativas en sus uniformes.