Ver importa: la Foto del Año del World Press Photo 2026 plasma el horror del ICE
El certamen que premia lo mejor del fotoperiodismo y la fotografía documental ha anunciado también sus dos finalistas: una instantánea tomada en Gaza y otra que retrata los juicios de las mujeres achíes.
"El fotoperiodismo nunca ha sido un trabajo fácil. Nunca ha sido lucrativo, ni seguro, ni ha tenido garantizado un público. Y aun así, los fotógrafos van. A los tribunales y a las zonas de conflicto, a los rincones silenciosos del mundo donde la historia se está escribiendo sin testigos. Van porque creen que ver importa".
Estas palabras son de Kira Pollack, presidenta del jurado global del World Press Photo 2026, cuya Foto del Año se ha dado a conocer este jueves. Y precisamente que ver importa se plasma perfectamente en la instantánea ganadora, titulada Separados por el ICE. Su autora es Carol Guzy, de ZUMA Press e iWitness para el Miami Herald.
La tomó en el interior de "uno de los pocos edificios federales de Estados Unidos donde se permitió el acceso a fotógrafos: un único pasillo al que Carol Guzy y otros acudían día tras día para documentar lo que estaba ocurriendo. Captura un momento desgarrador: una familia separada por el Estado", según ha detallado la organización.
Luis, un migrante ecuatoriano sin antecedentes penales, fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras una audiencia en un tribunal de inmigración en la ciudad de Nueva York el 26 de agosto de 2025. Él sustentaba a la familia, por lo que su mujer y sus tres hijos, de siete, 13 y 15 años, no sólo han vivido un profundo trauma emocional, sino que se han visto abocados a dificultades económicas.
"Lo que Carol Guzy ha documentado no es un caso aislado, sino una política aplicada de manera indiscriminada a personas que acuden a sus audiencias de buena fe. Constituye evidencia y documentación de una política gubernamental aplicada sistemáticamente a personas que siguieron las normas que se les habían indicado", ha subrayado el certamen.
Guzy, la ganadora, ha querido destacar en su agradecimiento que "somos testigos del sufrimiento de innumerables familias, pero también de su dignidad y resiliencia, que trascienden la adversidad y resultan profundamente conmovedoras. El valor de abrir sus vidas a nuestras cámaras nos ha permitido contar sus historias. Y, sin duda, este premio les pertenece a ellos, no a mí".
Las dos finalistas
El World Press photo ha seleccionado otras dos fotografías finalistas que también golpean de un vistazo. La primera es Emergencia humanitaria en Gaza de Saber Nuraldin, fotógrafo nacido allí. Muestra a palestinos "subiendo a un camión de provisiones a su entrada en la Franja de Gaza a través del cruce de Zikim, en un intento por conseguir harina, durante lo que el Ejército israelí denominó una 'suspensión táctica' de las operaciones para permitir el paso de ayuda humanitaria. 27 de julio de 2025".
Según un informe de la ONU, entre el 27 de mayo y el 31 de julio, al menos 1373 palestinos que buscaban alimento fueron asesinados en, o cerca de, los puntos de distribución de ayuda. Según el jurado, la imagen "hace visible la magnitud y la urgencia de la hambruna en el segundo año de esta guerra en Gaza. Su composición directa obliga al espectador a detenerse y ofrece una evidencia visual de la hambruna y de la destrucción que rodea la escena".
Victor J. Blue logró la segunda finalista con Los juicios de las mujeres achíes para The New York Times Magazine. Según su pie de foto, doña Paulina Ixpatá Alvarado, una demandante que fue retenida y agredida durante 25 días en 1983, aparece junto a otras mujeres Achi frente a un tribunal de Ciudad de Guatemala, el 30 de mayo de 2025.
Durante cuatro décadas, en la localidad de Rabinal, un grupo de mujeres indígenas mayas achíes convivieron en las mismas comunidades que los hombres que las habían violado, a veces incluso como vecinas. La Guerra Civil de Guatemala llevó al genocidio de miles de mayas achíes por parte del Ejército y fuerzas paramilitares respaldadas por el Estado, que utilizaron la violencia sexual como un arma sistemática para oprimir a las comunidades indígenas.
En 2011, 36 mujeres rompieron su silencio e iniciaron, y ganaron, una batalla legal de 14 años contra sus agresores. En la tarde que se tomó la fotografía, tres antiguos miembros de las Patrullas de Autodefensa Civil fueron declarados culpables de violación y crímenes de lesa humanidad y sentenciados a 40 años de prisión cada uno.
Para el jurado del premio, el enfoque clásico y sobrio de esta fotografía "pone en valor la dignidad y la autoridad de las mujeres, contrarrestando deliberadamente las narrativas visuales históricas que presentan a las mujeres – especialmente a las supervivientes de violencia sexual – como sujetos sin poder. En cambio, el retrato documenta un momento de fuerza colectiva al final de su larga lucha por la justicia".