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18/09/2018 21:36 CEST | Actualizado 18/09/2018 22:26 CEST

Festival del Barcelona para soñar con la Champions (4-0)

Messi, con tres tantos, sobresale en la goleada azulgrana. El cuadro holandés pagó cara su bisoñez y acabó encajando una goleada.

REUTERS

Volvía la Champions al Camp Nou después del fiasco de Roma y las palabras de Messi añorando un trofeo que se ha apropiado el eterno rival casi por decreto —cuatro títulos en cinco años—. Las expectativas son altas porque el Madrid, en un lustro, ha levantado el trofeo las mismas veces que Messi en toda su carrera. La excitación por la Champions se vislumbra en el entorno, en la directiva y en los propios jugadores. Coutinho no pudo vestirse de azulgrana la temporada pasada porque ya había disputado la primera fase con el Liverpool y está ansioso por conquistar un torneo en el que apenas ha tenido protagonismo. A Dembélé se le ve más implicado que nunca y el diez quiere reverdecer viejos laureles en el viejo continente, toda vez que la competición doméstica la tiene más que dominada.

Enfrente estaba el campeón de Holanda, un PSV entrenado por el áspero Mark Van Bommel, el otrora jugador del Barça que dejó en el banquillo a Andrés Iniesta en la famosa final de París allá por el año 2006. Su andadura en Can Barça solo duró un año pero su apego por la elástica culé sigue latente. Su puesta en escena como míster fue mucho más valiente y plástica que sus maneras como futbolista. Impregnado por la filosofía culé, su planteamiento ofensivo sorprendió al espectador neutral porque su equipo salía con la pelota jugada y se desplegaba muy rápido. Sin miedo, buscando hacer daño al rival con Gastón Pereiro como eje de todas sus acciones y el prometedor Hirving Lozano y Bergwijn buscando las cosquillas de Alba y Sergi Roberto por los costados.

Javier Marcos Flores
El Barça vuelve a soñar con levantar la Champions

El conjunto de Valverde intentaba imponer su estilo pero el PSV contragolpeaba con tanto peligro que Piqué y Umtiti no se bastaban para achicar agua. Hasta que Dembélé, que apunta a jugador diferencial a poco que mejore su toma de decisiones, hizo una cabalgada de las suyas y fue derribado en la frontal del área. Un caramelo para Messi, que puso la pelota en la escuadra con una rosca bellísima. Imparable para el meta Zoet. Fue un mazazo para la moral de los holandeses, a los que les costó reponerse del golpe. El capitán argentino había desequilibrado la balanza de un duelo muy parejo.

Entrada la segunda parte, cuando la monotonía amenazaba con hacer acto de presencia, irrumpió la magia de Coutinho. El brasileño escondió la pelota a su defensor y soltó un fabuloso disparo que salvó milagrosamente Zoet a mano cambiada. Esta acción animó de nuevo a los locales que, no obstante, no sentenciaban el choque y permitían que el PSV se estirara con entusiasmo. Un contraataque conducido por el habilidoso Bergwijn a punto estuvo de terminar en gol del incisivo Lozano. Piqué bloqueó un lanzamiento que olía a gol. Se abría el partido y Suárez, tras una buena pared con su socio Coutinho, disparó al larguero.

Si bien la victoria azulgrana la iban a certificar entre Dembelé y Messi. El Mosquito se zafó de dos rivales, se plantó en la frontal del área y lanzó un disparo pegado a la cepa del palo. Y sin tiempo para la reacción del PSV, Rakitic filtró un magnífico pase para que Messi rematara de primeras y pusiera el lazo al encuentro.

Con el choque convertido en un ida y vuelta, un sutil toque de Suárez habilitaría al diez para que el argentino lograra su segundo gol de la noche tras cruzar el balón ante la salida del cancerbero holandés. La única mancha del encuentro fue la expulsión de Umtiti a diez minutos del final por una obstrucción sobre Lozano. Una baja sensible cuando el Barça rinda visita al Tottenham en Wembley dentro de dos semanas.

#CuandoElDescansoEsUnSueño