El dilema de Feijóo con la moción de censura
Una parte del partido cree que, tras las vacaciones de verano, será el momento de registrar la moción. Aunque no se tengan los apoyos necesarios.

Nada ha cambiado en el PP en lo que se refiere a la posible moción de censura para desbancar a Pedro Sánchez del Gobierno. Génova mantiene la presión a los socios del Ejecutivo para que retiren su apoyo al líder socialista. En especial, a PNV y Junts, quienes ya han reclamado elecciones anticipadas este mismo año.
Pero, a priori, ninguna de las dos formaciones parecen dispuestas a ceder sus votos para una moción que sería instrumental. Es decir, para convocar inmediatamente después elecciones generales.
El paso de Feijóo esta semana por Barcelona, para verse con la élite empresarial catalana, llegó a certificar que la moción está lejos. En privado, esos empresarios le dijeron a Feijóo que se olvide de contar con Junts y Puigdemont le ha dicho que si quiere algo, entonces tendrá que ir a Waterloo. El dirigente catalán sigue fugado de la Justicia y Génova no contempla esa vía. "El futuro de los españoles se decide en el Congreso de los Diputados con luz y con taquígrafos", señalaba este miércoles el portavoz, Borja Sémper. Con quien sí hablarían es con Mirian Nogueras, la portavoz en el Congreso.
Así las cosas, el PP vuelve a la casilla de inicio: no descarta la moción, pero constata que no tiene los votos necesarios. Sin embargo, el debate interno sigue latente. Hay una parte del partido que cree que, tras las vacaciones de verano, será el momento de registrar la moción aunque no se tengan los apoyos necesarios. “Algo hay que hacer”, parafrasean a quienes les interpelan por las calles.
No es una posición unánime. Hay barones, por ejemplo, que interpretan que si Sánchez supera la moción, sea cuando sea, acabará recuperando oxígeno político.
Ese es el dilema de Feijóo, que mantiene la incógnita. "Tranquilidad, hay tiempo. El calendario juega en contra de Sánchez", insisten en su entorno.
