Es oficial: el cambio climático y las olas de calor están haciendo que muchas doradas de la Costa Brava busquen nuevas rutas migratorias
Un estudio ha observado estos cambios utilizando la telemetría acústica para detectar los movimientos de peces en el mar.
Las lagunas mediterráneas se están volviendo cada vez más sofocantes a medida que avanza el cambio climático. Durante las olas de calor marinas del verano, a veces la temperatura es tan alta que algunos de sus habitantes se ven obligados a buscar refugio en el mar. Éste es el caso de las doradas de la Costa Brava española, que están buscando nuevas rutas migratorias. Esta huida corre el riesgo de interrumpir su crecimiento y, en última instancia, su reproducción, según ha publicado Le Monde.
Se trata de la conclusión de un estudio publicado el 30 de abril en la revista especializada Marine Ecology Progress Series, centrado precisamente en la dorada, una población costera emblemática. "Nuestro trabajo demuestra que la temperatura influye enormemente en los movimientos de estos peces", ha explicado Jérôme Bourjea, investigador en Biología Pesquera y de la Conservación en el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer) y coautor del artículo.
Las doradas (Sparus aurata) son peces de agua salada que habitan principalmente en las aguas templadas y costeras del Mediterráneo y Atlántico oriental. Se mueven en bancos y prefieren zonas poco profundas con fondos arenosos, rocosos o mixtos de algas. Y, mientras, de jóvenes, frecuentan aguas superficiales y litorales, estuarios, lagunas costeras y desembocaduras de ríos, donde el agua es salobre); de adultas, suelen moverse a mayor profundidad, y especialmente en mar abierto durante la época de reproducción (que es en invierno) para buscar temperaturas más estables.
Pero la dorada tiene un ciclo de vida estacional, de abril a septiembre habita los fondos arenosos y fangosos de las lagunas del Golfo de León en busca de moluscos, crustáceos y algas. Y, en octubre, el enfriamiento del agua de la laguna marca el inicio de su migración hacia sus zonas de desove.
Un trabajo previo de Jérôme Bourjea y varios investigadores de diversos laboratorios franceses e internacionales, que fue publicado el 23 de febrero, en Movement Ecology, había ayudado a determinar los destinos de los peces migratorios. Para ello, utilizaron la telemetría acústica, una técnica que emplea hidrófonos para detectar los movimientos de peces equipados con transmisores acústicos.
Este método, que se utiliza, por ejemplo, para evaluar el impacto de los parques eólicos marinos, ha experimentado un desarrollo espectacular en Europa en los últimos años, donde más de 3.500 estaciones de escucha permiten el seguimiento continuo de los movimientos de miles de animales. Y la conclusión ha sido clara, las rutas de estos peces están cambiando, algo provocado por el cambio de la temperatura del agua en el que solían habitualmente transitar.