Iñaki Urdangarin revela las sorprendentes conversaciones que tenían los miembros de la familia real y cuál era la línea roja que estaba por encima de todo
El exmarido de la infanta Cristina ha recordado momentos con los Borbón y Grecia en los que la institución pesaba más que la familia.

Iñaki Urdangarin se cansó de que otros contaran su propia historia. Después de todo lo que ha vivido y tras meditar la idea de su hijo Miguel de lanzarse a escribir cómo ha sido su biografía, se puso manos a la obra y desde el 12 de febrero de 2026 está en la calle un libro con un nombre que deja claro lo que el lector se va a encontrar.
En Todo lo vivido hay numerosas anécdotas y detalles sobre Iñaki Urdangarin contados por él mismo. Pero no habla de todo porque hay cuestiones sobre las que prefiere callar. Pasa por alto cuestiones sobre la familia real, de muchas anécdotas que haya podido vivir con ellos.

Sin embargo, en los agradecimientos sí hace una referencia: "Valoro mi experiencia con la familia real, porque –por encima de los capítulos difíciles que también existieron- fue para mí un entorno extraordinario".
"Un lugar que me permitió vivir experiencias únicas: conocer a personas excepcionales, estar en escenarios históricos y formar parte de ceremonias y espacios de la vida pública que muy pocas personas tienen la oportunidad de conocer", finalizó el exmarido de la infanta Cristina sobre este asunto.
Primero la corona y después la familia
Además, cuando fue entrevistado por Jordi Évole en LaSexta, el presentador, que es amigo de Iñaki, sí le preguntó por cómo eran esos momentos con los Borbón y Grecia. Y Urdangarin no tuvo inconveniente en dar detalles.
"Hay momentos familiares de mucha normalidad. Luego es verdad que tratan temas que igual no están en la mesa de todos los españoles. Pero hay momentos de relajación y de risas", comenzó.

Sobre de qué hablaban en esas comidas, comentó que "determinados temas de conversación o las noticias que salen son noticias que todos leemos y que ellos tienen muy buena información. Las comparten y dan su opinión". Evidentemente no transcendieron esas opiniones porque no debería salir de los muros de palacio lo que los miembros de la familia real piensan de una cosa o de otra.
Sí es verdad que en el libro comenta que "había comidas y cenas en las que predominaban las conversaciones prácticas, casi políticas, no eran las reuniones familiares a las que yo estaba acostumbrado, y me costaba digerir el pragmatismo, a veces el enconamiento, con el que se trataban ciertos asuntos".

"Nunca fue fácil formar parte de esta familia. Se defendían los intereses institucionales y la imagen antes que los vínculos afectivos”, señala Iñaki Urdangarin en su libro, donde hace referencia varias veces a que no es lo mismo encajar que pertenecer.
En ese sentido comentó a Évole que es una familia que no puede olvidar nunca el rol que tiene en la sociedad. "Lo tienen muy presente incluso cuando estábamos de puertas adentro. No se perdía ese respeto o esa defensa de la institución en todo momento".

"En algunos momentos piensas que al final somos seres humanos, quizá ahora toca estar un poco más relajado o desde otro punto de vista. Pero eso a mí me sorprendía que no se hacía nunca. Lo primero era la institución en todo tipo de conversación".
"Cada persona es una personalidad en sí mismo en esta familia. Y yo creo que por un lado defienden sus propias parcelas o intereses, aunque la institución sea el todo. Pero cada uno en la institución tiene su función y su opinión. Y a veces había enconamientos de opinión", manifestó Iñaki.
'Peleados' por ir a los actos oficiales
El exmarido de la infanta Cristina puso un ejemplo muy llamativo sobre aquellas conversaciones, señalando que parecía que se peleaban, de alguna forma, por ir a los actos oficiales.
Cuenta que si iba a tener lugar un compromiso institucional se decidía quién iba a ir. Hablamos de los años en los que participaban en la agenda los reyes Juan Carlos y Sofía, sus tres hijos, su nuera y sus yernos.

"Se decide que unos vayan y otros no. Uno intenta defender 'pues a mí también me gustaría ir o me gustaría ir a mí en vez que vayas tú'. Tienen ese tipo de conversaciones en su día a día. A veces te sorprendía esta situación”, comentó sorprendido por esa defensa de la posición que les tocaba hacer.
Se comentó en su momento que la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin querían hacer más, cumplir con más actos y tener más visibilidad pública, pero desde La Zarzuela se les dijo que no. Se apostaba ya por el núcleo de la familia, que eran los reyes de entonces y Felipe y Letizia, anticipando el decrecimiento de la familia real.
La unidad de España siempre por delante
En cuanto a discusiones políticas, Iñaki asegura que no recuerda mucho de eso, pero que ellos, la que fuera su familia política, "velan por el rol de la institución en el país. Supongo que decir cómo queda la Corona con este asunto o este otro, que es lo que realmente tienen que defender, no tanto el color político o las autonomías o la unión de España. La unión de España estaba por encima de todo". Es decir, esa era la línea roja siempre: la unidad de España.

El rey no come en un trono
¿Y en esas reuniones familiares comen o comían en grandes mesas palaciegas? Parece que no. "Si somos 8, la mesa es así, si somos 4, más pequeña. Es para estar a gusto y cómodos, no es nada palaciego. Son sillas normales. El rey no tiene ningún trono para comer. Cada uno tiene su sitio, eso sí. Pero no había que traer las sillas", bromeó el exjugador de balonmano.
Lo que pasaba en las vacaciones en Marivent
¿Recuerdos del veraneo en Marivent? Señala que después de aquellos icónicos posados familiares era un poco un "rompan filas. Me adapté a ese posado cuando llegué, pero en cuanto acaba el posado no te digo que empezaran las vacaciones, pero era un poco que ahora ya nos podemos poner bermudas y camiseta y jugar con los hijos".

Añade que en las vacaciones en Mallorca "había convivencia. Cada uno tenía sus aposentos, pero con niños madrugábamos más, hacíamos más actividades con ellos, pero luego hay encuentros como cuando se salía al barco, íbamos en familia. O se cenaba juntos aunque hubiéramos estado durante el día en la playa con los hijos”. Aquellos maravillosos años, o no, que ya nunca volverán.
