Los detalles del reencuentro entre Carlos III, Harry y Meghan y sus hijos: una condición, secretismo y el motivo por el que fue en Highgrove
Que Archie y Lilibet Diana pudieran ver a su abuelo no fue fácil. Esto es lo que sabemos sobre cómo se fraguó la visita.
En junio de 2022 se cumplieron los que probablemente fueron algunos de los últimos deseos de Isabel II, por entonces ya muy enferma. El más importante fue poder celebrar su Jubileo de Platino, el que marcó sus 70 años en el trono. Y a nivel personal, que Harry y Meghan viajaron con sus hijos Archie y Lilibet a Reino Unido para así poder volver a ver a su bisnieto y conocer a su bisnieta.
La reina Isabel murió el 8 de septiembre de ese mismo año. Para su funeral, los duques de Sussex regresaron a Reino Unido. Pero desde entonces, ella no había vuelto, mientras que sus hijos tampoco habían pisado suelo británico desde aquellos días de junio de 2022.
Y entonces se obró el milagro, que no fue fácil en absoluto. Los Sussex al completo iban a viajar a Reino Unido en julio de 2026 aprovechando que el príncipe Harry volvía a su país para promocionar los Invictus Games de Birmingham de 2027. Así, Carlos III iba a poder volver a abrazar a sus dos nietos pequeños, a los que apenas conoce.
Pero el drama no tardó en aparecer. El Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y Personas de Especial Relevancia se negó a proporcionar seguridad al duque de Sussex y a su familia.
Por ello, Harry señaló que él volvería a Reino Unido, pero que su mujer y sus hijos no lo harían. Su miedo era que pudiera pasarles algo o incluso que nada más poner un pie en suelo británico, los paparazzi les persiguieran de principio a fin.
No se quedó ahí la cosa, porque se creó otro conflicto entre la casa real británica y el hijo de Carlos III. Se le ofreció pernoctar en Buckingham como gesto de buena voluntad. Él lo rechazó, pero después cambió de idea. La respuesta de la corona fue que ya era tarde y no sería posible alojarle, una excusa que escondía la realidad: no querían a Harry bajo techo palaciego cuando se conociera la sentencia por su demanda contra la editora de Daily Mail.
El milagroso encuentro familiar en Highgrove
Finalmente el príncipe estuvo en su país, se alojó por su cuenta, cumplió con los actos marcados y se llevó un disgusto -uno más-, al perder la demanda. Pero dramas aparte, el milagro se produjo el viernes 10 de julio.
La casa real británica anunció que Carlos III, acompañado de la reina Camilla, habían recibido en Highgrove a Harry y Meghan y a sus hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet. La información fue lanzada una vez los Sussex habían abandonado la finca.
Se añadió que no se ofrecerían fotos del encuentro, ni detalles. Y aunque no tenemos instantáneas de la reunión familiar, sí se han conocido algunas curiosidades sobre lo que pasó y cómo se fraguó este cónclave que a punto estuvo de no celebrarse.
Como señala Vanity Fair US, Carlos III lo organizó todo y pidió a su hijo la máxima discreción. Él mismo lo fue, y no dijo nada ni a sus más cercanos. Sabemos que el príncipe Guillermo y Kate Middleton no se enteraron del cónclave. Sabemos también que la relación entre los hermanos y cuñados es inexistente y que no se va a arreglar, al menos en el corto plazo.
Y sabemos además que la reina Camilla se unió en el último momento porque fue una condición de Carlos III. Aunque el príncipe Harry fue muy duro con su madrastra en su biografía, el monarca la quería ahí. Así que le avisó, ella salió de Ray Mil House, su vivienda privada, y se presentó en Highgrove a tiempo para ver a los Sussex.
"Carlos quería que Camila estuviera allí para darle apoyo moral, ya que ha sido un pilar fundamental para él durante todo el conflicto con Harry, y ella dejó todo lo que estaba haciendo. No se lo contó a nadie, ni siquiera a su familia. Simplemente se subió al coche y fue hacia allí", señaló una fuente al citado medio estadounidense.
Por su parte, Meghan y sus hijos volaron a Reino Unido procedentes de Portugal, donde de acuerdo con People estaban pasando unas vacaciones. Parece que se escogió un destino europeo para permanecer a la espera. Si había acuerdo, volarían a Inglaterra, y si no, se quedarían en la península ibérica y regresarían desde allí a Estados Unidos.
Pero lo hubo, y ese viernes de julio, Carlos y Camilla se vieron las caras con los Sussex durante una hora en un destino que no fue elegido al azar. Porque podrían haberse encontrado en otro lugar -será por palacios-, pero Highgrove es una residencia privada de Carlos III situada en el campo, en Gloucestershire.
Es menos visible, más tranquilo, no tiene carga institucional y sí familiar, y además trae buenos recuerdos al príncipe Harry. Seguramente querría que Archie y Lili conocieran este lugar.
También visitaron Althorp, la finca de los Spencer
Además, los niños pudieron conectar con la familia materna de su padre. Se ha conocido que la familia se alojó en Althorp, la finca ancestral de los Spencer y el lugar en el que descansa para la eternidad Lady Di, la abuela a la que los príncipes Archie y Lilibet Diana no pudieron conocer.
Ejerció como anfitrión Charles Spencer, cabeza de familia y dueño de la propiedad, que mantiene muy buena relación con su sobrino Harry. De este modo, para Archie y Lili, este viaje ha sido la ocasión para conectar con su rama paterna, para acercarse también a la mitad de lo que son.