Harvard lo confirma con 140.000 personas: bastan de 90 a 120 minutos de fuerza a la semana para reducir un 13% el riesgo de mortalidad
La importancia de incorporar las pesas en la rutina cotidiana.
Cada vez son más las personas que incorporan las pesas a su rutina, ya sea en el gimnasio, en casa o al aire libre. Más allá de la mejora física que se aprecia en el espejo, el entrenamiento de fuerza podría estar desempeñando un papel clave en algo mucho más importante: vivir más y mejor. La evidencia científica lleva años señalando que mantenerse activo es una de las herramientas más eficaces para proteger la salud a largo plazo.
Ahora, una investigación liderada por científicos de la Escuela de Salud Pública Harvard T.H. Chan aporta nuevos datos sobre el impacto del entrenamiento de fuerza en la longevidad. Tras analizar durante tres décadas la evolución de 147.374 adultos, los investigadores concluyeron que este tipo de ejercicio se asocia con una menor probabilidad de muerte por cualquier causa, reforzando así la importancia de incluirlo dentro de una rutina de actividad física regular.
El estudio, publicado en el British Journal of Sports Medicine, concluye que dedicar entre 90 y 120 minutos semanales se asocia con una reducción del 13% en el riesgo de mortalidad. Los investigadores observaron que los beneficios alcanzaban su punto óptimo dentro de ese rango de tiempo, sin que un mayor volumen de entrenamiento se tradujera necesariamente en una reducción adicional del riesgo.
Más allá de la fuerza
El trabajo, liderado por Yiwen Zhang y Edward Giovannucci, no se queda ahí. Según los datos analizados, ese volumen de fuerza también se relaciona con un 19% menos de mortalidad cardiovascular y un 27% menos de mortalidad por enfermedades neurológicas. Además, los autores destacan que los beneficios no son iguales para todas las patologías, ya que la relación entre ejercicio y salud parece variar en función de la enfermedad.
En el caso del cáncer, por ejemplo, los resultados sugieren que incluso cantidades más reducidas de entrenamiento de fuerza podrían asociarse con una disminución del riesgo de mortalidad. Sin embargo, a rasgos generales, la verdadera clave para reducir este riesgo es la combinación de entrenamientos de fuerza y resistencia. El estudio encontró que la unión de ambos ejercicios ofrecía los mejores resultados.
“Mientras que las personas inactivas deberían empezar por cualquier tipo de actividad, quizás por la aeróbica por ser algo más beneficiosa frente a la mortalidad, quienes ya la practican añadirán ventajas adicionales si incluyen la fuerza”, aseguran los autores. Lejos de la falsa dicotomía entre cardio y pesas, los expertos apuntan a que la combinación de ambas modalidades sigue siendo la estrategia más eficaz para mejorar la condición física, prevenir enfermedades y aumentar la esperanza de vida.