Habla con la voz de la experiencia: "A mi edad ya conozco a muchas personas jubiladas y muchas veces cuando hablamos me dicen: ¿pero tú por qué sigues?".
Tiene 28 años, trabaja con su padre en una pequeña empresa familiar de Barcelona y defiende su oficio con orgullo: “Hay que ensuciarse las manos, pero se vive bien”.