Digan lo que digan los negacionistas, la realidad se impone: el cambio climático existe y cada año que pasa es peor
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), portavoz autorizado de la ONU sobre tiempo, clima y agua, publica su informe sobre el estado climático mundial.

Las concentraciones de gases de efecto invernadero que retienen calor en la atmósfera (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) están en su nivel más alto de los últimos 800.000 años. Qué quiere decir esto. Que en al menos 800.000 años el clima nunca ha estado tan descompensado. Pese a los discursos negacionistas, nunca antes el planeta había estado tan caliente, lo que, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) provoca fenómenos cada vez más extremos: más "olas de calor, incendios forestales, sequías, ciclones tropicales, tormentas e inundaciones". En palabras de Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, "en el día a día, las condiciones meteorológicas se han vuelto más extremas".
La OMM ha presentado este lunes su último informe respecto al estado del clima mundial en 2025, una investigación que confirma que estos últimos once años han sido "los más cálidos de los que se tiene constancia". Solo en 2025 se superó en cerca de 1,43 ºC la media del periodo 1850-1900. Todos los medidores de clima son peores. El océano sigue calentándose y absorbiendo dióxido de carbono; la extensión anual del hielo marino del Ártico "fue la más baja jamás registrada o estuvo cerca de serlo"; la extensión del hielo marino de la Antártica "fue la tercera más baja de la que se tiene constancia"; y el derretimiento de los glaciares "no dio tregua".
Según el secretario general de la ONU, António Guterres, el estudio de la OMM revela que "el clima mundial se encuentra en una situación de emergencia". "Estamos llevando al planeta Tierra a traspasar sus límites. Todos los indicadores climáticos clave han superado el umbral de alarma. La humanidad acaba de vivir los once años más cálidos jamás registrados. Cuando la historia se repite once veces, ya no es casualidad: es una evidencia que nos obliga actuar", ha valorado Guterres.
En un clima estable, explican los expertos, "la cantidad de energía solar entrante es aproximadamente la misma que la cantidad de energía saliente", algo que ahora no sucede. Las concentraciones de gases de efecto invernadero "ha alterado ese equilibrio", sobre todo en los últimos 20 años. Y hay un culpable. "La actividad humana está trastocando cada vez más el equilibrio natural y sufriremos las consecuencias durante cientos y miles de años", ha explicado Celeste Saulo.
Tal y como detalla el informe, los océanos y mares desempeñan un papel fundamental a la hora de atenuar el aumento de las temperaturas en la tierra. El problema es que su temperatura no deja de aumentar: "El contenido calorífico de los océanos alcanzó un nuevo máximo histórico en 2025, y la velocidad de calentamiento de las aguas ha aumentado más del doble entre 1960-2005 y 2005-2025".
El incremento de la temperatura también provoca que el hielo se caliente y, por tanto, se derrita. En la Antártica y Groenlandia, por ejemplo, "se ha experimentado una pérdida de masa considerable". En Islandia, o a lo largo de la costa del Pacífico de América del Norte, se produjo en 2025 "una pérdida excepcional de masa glaciar".
Ambos hechos, el calentamiento de los océanos y el deshielo, acarrean además la subida del nivel del mar. En 2025, el nivel medio del mar a escala mundial se situó unos once centímetros por encima del nivel observado en 1993, cuando comenzaron los registros. Esto no solo daña los ecosistemas costeros, sino que también provoca la salinización de las aguas subterráneas y ocasiona inundaciones.
Consecuencias para la salud
Como enfermedad para el planeta, el cambio climático es también perjudicial para la vida. Desde la OMM destacan que "repercute de múltiples formas en la mortalidad, los medios de subsistencia, los ecosistemas y los sistemas de salud, y agrava riesgos como las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua y los factores de estrés para la salud mental, en especial entre las poblaciones vulnerables".
Por ejemplo, el dengue, una enfermedad transmitida por mosquitos, "experimenta un crecimiento más rápido en todo el mundo". Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), "alrededor de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer esa enfermedad, de la cual nunca se habían notificado tantos casos como en la actualidad".
Asimismo, más de un tercio de la población trabajadora mundial (1.200 millones de personas) "se enfrenta a riesgos asociados al calor en el lugar de trabajo en algún momento del año, particularmente en los sectores de agricultura y la construcción".
