Este es el sonido más fuerte jamás registrado en la Tierra: se escuchó a 4.800 kilómetros de distancia
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Este es el sonido más fuerte jamás registrado en la Tierra: se escuchó a 4.800 kilómetros de distancia

El fenómeno se asocia a la erupción del volcán Krakatoa, ocurrida en 1883.

Primera imagen de la Tierra desde la expedición de Artemis II.NASA

La historia de la Tierra guarda eventos tan potentes que desafían incluso lo que entendemos por sonido. Entre ellos, uno destaca por encima del resto: una explosión tan intensa que habría alcanzado los 310 decibelios y que pudo escucharse a miles de kilómetros de distancia. El fenómeno se asocia a la erupción del volcán Krakatoa, ocurrida en 1883, considerada por muchos expertos como el sonido más extremo jamás registrado en el planeta.

Un ruido que cruzó continentes

Las estimaciones sobre la fuerza de aquella explosión son difíciles de imaginar. Se calcula que el sonido pudo viajar hasta 4.800 kilómetros, lo que significa que habría sido perceptible a distancias equivalentes a cruzar varios países. No se trató solo de un ruido aislado, sino de una onda expansiva tan potente que alteró el entorno y dejó huella en diferentes partes del mundo.

Otros eventos extremos, pero por debajo

A lo largo de la historia, otros episodios han generado sonidos también extraordinarios, aunque no al nivel del Krakatoa. Entre ellos se encuentra la explosión de Tunguska en 1908, en Siberia, que arrasó una enorme zona forestal y se escuchó a cientos de kilómetros de distancia.

En el ámbito humano, el récord es mucho más modesto: pruebas de explosiones nucleares como la conocida “Tsar Bomba” generaron niveles de sonido muy elevados, pero muy lejos de los fenómenos naturales más extremos.

Incluso existen casos curiosos, como el de una profesora en Belfast que alcanzó más de 120 decibelios al gritar una sola palabra, aunque en comparación con los grandes eventos naturales, esa cifra es mínima.

Un sonido que supera la física cotidiana

El caso del Krakatoa es especialmente llamativo porque, a esos niveles, el sonido deja de comportarse como lo conocemos en la vida diaria y se convierte en una onda de presión extrema capaz de propagarse a enormes distancias. Según recuerdan los expertos al diario Gazzeta la escala de decibelios es logarítmica, lo que significa que pequeños cambios numéricos representan diferencias enormes en intensidad real.

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