Del papel higiénico agotado al furor por la repostería: seis cosas que recordamos de la pandemia cuando se cumplen seis años del estado de alarma
Seis años después del confinamiento por la COVID-19, recordamos las escenas cotidianas que marcaron aquellos meses: el desabastecimiento en supermercados, el auge del deporte, la repostería casera y las videollamadas que nos mantuvieron conectados.
Han pasado ya seis años desde que Pedro Sánchez decretó el Estado de Alarma por la pandemia de COVID-19, algo que la población no había vivido nunca y que le obligó a estar bajo confinamiento en sus casas durante tres meses y siete días. Se trataba de la segunda vez en la historia de España que el país tomaba esta decisión, después de la crisis de los controladores aéreos que ocurrió en 2010.
Aquel momento, que supuso un antes y un después en nuestra historia dejando cientos de fallecidos y miles de contagiados, nos dejó varios aprendizajes y lecciones, así como algunos momentos casi distópicos imposibles de olvidar de nuestra memoria: como cuando se agotaron prácticamente las existencias de papel higiénico o de levadura en los supermercados o como cuando los vecinos se dedicaban a aplaudir a los sanitarios en el balcón a las 20:00 con canciones como 'Resistiré'.
1. Incremento de runners y deportistas
Mientras todos los eventos y festividades, como la Feria de Abril de Sevilla, eran canceladas, una de las pocas cosas que tenían permitido hacer los españoles durante la pandemia era salir a hacer deporte. Ir a comprarse una esterilla para hacer yoga, unas pesas para hacer series o un pulsómetro para ir a correr se convirtió en algo habitual.
De hecho, durante este periodo, se experimentó un crecimiento en las actividades deportivas y al menos seis de cada diez españoles mayores de 15 años realizó algún tipo. Esto no solo ocurrió porque era de las pocas formas— junto con ir a comprar comida, sacar al perro o ir a por tabaco— para poder salir a la calle. También porque era una forma de cuidar la salud mental, la cual se vio afectada en muchos casos por el aislamiento del confinamiento.
2. La repostería: otro de los grandes hobbies
Junto con el deporte, otra de las actividades preferidas de gran parte de los españoles durante la pandemia fue la repostería. Esta fiebre por los bizcochos, panes y pasteles, impulsada por el confinamiento también, llevó a que incluso algunos supermercados pusieran un tope para comprar ciertos productos, como la harina, los huevos o la levadura, los cuales en muchas ocasiones se encontraban agotados en las estanterías de los comercios. Hasta al tenista Rafael Nadal le entraron ganas de hacer un bizcocho.
3. Furor por el papel higiénico
Pero no solo la levadura se agotó. También el papel higiénico. Muchas personas (impulsadas por un miedo irracional) comenzaron a comprar desesperadamente— y como si del fin del mundo se tratase— papel higiénico (y otros productos de primera necesidad) de forma masiva, acabando prácticamente con las existencias en varios supermercados.
Esto no solo ocurrió en España, sino también en otras zonas, como Australia, donde incluso una persona llegó a amenazar a otra con un cuchillo durante una discusión provocada por unos paquetes de papel higiénico, como si de oro se tratase.
4. Trabajar en pijama
Debido a la situación, la mayoría de trabajadores tuvieron que cambiar la oficina por sus casas, teniendo que crear un espacio de trabajo improvisado que básicamente consistía en tener un ordenador y acceso a internet.
Más del 16% de los empleados usaron esta fórmula. Y, a partir de este momento, muchas empresas comenzarían a instaurar en las jornadas el trabajo online, tras descubrir durante la pandemia que aquello era posible.
5. Las videollamadas, uno de los grandes aliados
Las fiestas de cumpleaños, reuniones y festejos tuvieron que realizarse a través de las pantallas de nuestros teléfonos móviles, desde donde la mayoría hablabamos con nuestros seres queridos (a los que en muchos casos no podiamos ver presencialmente).
En vez de tomarnos una cerveza en la terraza de un bar, lo haciamos desde la de nuestra casa o azotea, donde a través del teléfono móvil y de ciertas aplicaciones manteníamos llamadas grupales para pasar el rato y evitar el aislamiento. Las calles estaban vacías y los balcones llenos.
6. Mantén la distancia, por favor
Finalmente, otra de las cosas que nos hemos llevado de la pandemia es el hecho de ser conscientes de la distancia interpersonal en algunas circunstancias, algo que hasta entonces no nos había preocupado en exceso. También la rutina de lavarnos las manos con mayor frecuencia e incluso de desinfectar.