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Ceuta vuelve a mirar al mar y la frontera que revive la crisis migratoria tras el gran salto de 2021: "Ojalá no se utilice como arma política"

Ceuta vuelve a mirar al mar y la frontera que revive la crisis migratoria tras el gran salto de 2021: "Ojalá no se utilice como arma política"

La localidad fronteriza con Marruecos vuelve a protagonizar una crisis migratoria cinco años después de las llegadas masivas que acumularon hasta 10.000 personas. "No es justificable, pero hay que entender las condiciones extremas de las que vienen", explican a El HuffPost.

Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta.
Miles de jóvenes marroquíes llegaron este jueves a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta.EFE

La frontera del Tarajal ha vuelto este jueves a convertirse en un escenario que recuerda fantasmas del pasado para Ceuta. Poco antes del mediodía, miles de personas han comenzado a concentrarse en Castillejos (Fnideq), la localidad marroquí situada apenas unos metros antes de la valla que separa ambos países y que concentra grandes campamentos. Han llegado caminando, en motocicletas y en coches desde distintos puntos de la ciudad. Al principio eran pequeños grupos dispersos; después, una multitud. Mayoritariamente jóvenes, pero también familias con niños, mujeres y migrantes procedentes del África subsahariana han avanzado hacia el perímetro fronterizo con un mismo objetivo: intentar cruzar a España. 

Algunos han señado la alambrada. Otros miraban directamente al espigón que se adentra en el mar. "Vamos a la valla, no por el mar. Inshalla (ojalá)", ha gritado uno de ellos mientras corría junto a decenas de personas. En cuestión de minutos, la tensión ha vuelto a instalarse en una frontera que, cada cierto tiempo, recuerda que sigue siendo uno de los puntos más frágiles de la política migratoria europea.

Las imágenes que han comenzado a llegar desde ambos lados de la frontera han despertado inevitablemente el recuerdo de mayo de 2021. Entonces, cerca de 10.000 personas accedieron a Ceuta en escasos días formando la mayor crisis migratoria registrada en la ciudad autónoma. Cinco años después, el escenario es diferente, pero la sensación resulta familiar. La presión migratoria ha aumentado de forma constante durante los últimos días y el Ministerio del Interior cifra entre 1.500 y 2.000 las personas que han conseguido entrar irregularmente en Ceuta, una media de 200 cada día aproximadamente. El episodio que se está viviendo este jueves supone el momento de mayor intensidad de una crisis que llevaba días gestándose y que ha obligado al Gobierno español a activar nuevos mecanismos de coordinación con Marruecos.

La escena sobre el terreno ha sido caótica. Según ha podido comprobar la Agencia EFE, cientos de personas han conseguido aproximarse a la zona alambrada después de que las fuerzas auxiliares marroquíes, encargadas habitualmente del control terrestre de la frontera, se retiraran en algunos puntos ante el avance de la multitud. Muchos jóvenes han aprovechado esos momentos para saltar las vallas de protección o buscar pasos alternativos entre las colinas que rodean el perímetro fronterizo. La mayoría han optado por lanzarse directamente al agua para bordear el espigón del Tarajal y alcanzar la costa ceutí a nado.

Aunque la atención se ha concentrado en las imágenes de este jueves, la crisis comenzó días antes. Desde hace casi dos semanas, las llegadas irregulares se han incrementado de forma progresiva hasta obligar a reforzar los dispositivos de seguridad, acogida y asistencia humanitaria desplegados en la ciudad autónoma. De hecho, según Interior, las llegadas irregulares han aumentado hasta un 149% en lo que va de año. La mayoría de quienes han llegado son jóvenes marroquíes, aunque también se encuentran personas procedentes de países del África subsahariana que utilizan el norte de Marruecos como última escala antes de intentar alcanzar territorio europeo. Detrás de cada llegada hay recorridos muy distintos, pero una misma convicción: que el otro lado de la frontera representa una oportunidad difícil de encontrar en sus lugares de origen.

La respuesta institucional no se ha hecho esperar. España y Marruecos han acordado este mismo jueves reforzar su coordinación para hacer frente al incremento de las entradas irregulares y revisar los mecanismos que permitan agilizar la devuelta de las personas que hayan accedido ilegalmente a Ceuta. Grande-Marlaska ha mantenido contacto permanente con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, y ha anunciado su desplazamiento a la ciudad autónoma para seguir de cerca la evolución de la situación este mismo viernes. Al mismo tiempo, el Ministerio ha querido lanzar un mensaje político de normalidad al destacar la "ejemplar colaboración" entre ambos países en materia migratoria y agradecer los esfuerzos realizados por las fuerzas de seguridad marroquíes, que, según Interior, han impedido miles de intentos de entrada durante los últimos días.

La comparación con la crisis de 2021 resulta inevitable, aunque las circunstancias sean distintas. Aquella avalancha estuvo directamente vinculada a una grave crisis diplomática entre Madrid y Rabat después de que España acogiera por razones humanitarias al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Marruecos relajó entonces los controles fronterizos y permitió un paso masivo hacia Ceuta que terminó convirtiéndose en una de las mayores crisis políticas entre ambos países en décadas. Hoy la situación se produce diez días después de que el presidente del Gobierno español realizara una visita de Estado a Argelia para plasmar el fin de la crisis diplomática abierta en 2022 por el Sahara Occidental. Juan José Imbroda, presidente de la ciudad autónoma de Melilla ha denunciado un "efecto llamada" por la sentencia del Tribunal Supremo que establece que los migrantes interceptados en el mar no pueden ser objeto de rechazo en frontera, sino someterse al procedimiento ordinario. Ninguno de estos acontecimientos está confirmado que haya producido los hechos, pero visto los precedentes tampoco es descartable. 

Migrantes tratando de pasar la frontera en Ceuta, España.
  Migrantes tratando de pasar la frontera en Ceuta, España.Europa Press via Getty Images

Instrumentalización política

Pero reducir la crisis únicamente a la política sería olvidar a quienes protagonizan estas escenas. Entre los miles de rostros que avanzaban este jueves hacia la frontera había adolescentes que ni siquiera han alcanzado la mayoría de edad, familias enteras que caminaban con niños pequeños y migrantes subsaharianos que llevaban meses esperando en Castillejos una oportunidad para cruzar. Algunos llegaban con una mochila al hombro; otros apenas cargaban con la ropa que vestían. Todos compartían la misma incertidumbre. Al otro lado les esperaba una frontera fuertemente vigilada, un procedimiento administrativo incierto y, para muchos, la devolución a Marruecos tal y como han acordado ambos países.

"Nadie puede estar a favor de estas formas de migrar, pero también hay que entender la desesperanza de los empobrecidos"
Augustin Ndour, firmante de la ILP de regularización de migrantes.

Sin embargo, la instrumentalización política de estos acontecimientos se sabe que siempre está encima de la mesa. "Es preocupante. Son fechas en las que suelen suceder las llegadas masivas, pero creo que son controlables. Lo que más me preocupa es el uso que se pueda hacer de la inmigración en materia geopolítica, como vimos en su día con Turquía y la llegada de refugiados sirios", explica a El HuffPost Augustin Ndour, quien puso la firma a la ILP de regularización de migrantes. "Nadie puede estar a favor de estas formas de migrar, pero también hay que entender la desesperanza de los empobrecidos y de que quieran salir de esa situación extrema. Ojalá se pueda remediar cuanto antes", destaca apuntando que "cuando se endurece la posibilidad de salir del país, la gente no tiene más remedio que emplear la migración irregular", e insiste: "Ojalá no sea un arma geopolítica".

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ya se ha pronunciado en redes sociales asegurando que es "una invasión" de la que "Pedro Sánchez es su principal promotor y culpable de todas sus consecuencias". "Cada puñalada y cada violación futura habrán sido importadas por Sánchez. El colapso en sanidad y vivienda serán la obra y la herencia de Pedro Sánchez (...) Sólo se podrá resolver antes de que robe las elecciones echando al traidor y al mafioso y sentándole en el banquillo de los acusados", ha dicho en un vídeo con el argumentario habitual de las formaciones de extrema derecha mundiales.

La ciudad, acostumbrada desde hace décadas a convivir con la presión migratoria, ha vuelto a mirar hacia el Tarajal con la sensación de que la frontera nunca deja de ser una línea fija sobre el mapa, pero sí un lugar donde la historia puede cambiar en cuestión de minutos. Allí, donde Europa comienza para unos y termina para otros, la crisis migratoria vuelve a escribirse con los mismos ingredientes que hace cinco años: esperanza, desesperación, política y un mar que sigue separando dos mundos a apenas unos metros de distancia que concentra esa línea frágil tensiones entre ambos países. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Redactor de Política en El HuffPost. Graduado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en elDiario.es, El Confidencial y Redacción Médica. Además de la actualidad política e informativa, ha cubierto efemérides como la DANA o la erupción del volcán de La Palma, realizado entrevistas a raperos o elaborado reportajes sociales, especialmente sobre migración y vivienda.

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