El Festival Internacional de Cine del Sahara llama al "boicot taquillero" de la película de Christopher Nolan por haber rodado en territorio ocupado del Sáhara Occidental
En 2025, desde el FiSahara lanzaron un manifiesto junto a Javier Bardem, Greta Thunberg o Pedro Almodóvar en el que ya pedían al director que no rodase en la ciudad de Dajla con los permisos del Gobierno marroquí.

"¿Sabías que Christopher Nolan rodó escenas de La Odisea [su última película] en Ucrania y tanto los permisos como los derechos fueron gestionados directamente con el Gobierno de Vladimir Putin?" Es la pregunta que lanzaron desde el Festival Internacional de Cine del Sahara (FiSahara) el pasado 6 de julio, cuando el director presentó su filme en Londres. Nolan no rodó en Ucrania, pero tampoco es que desde el FiSahara se equivocaran. La cuestión buscaba despertar conciencias. Sabían que la analogía podría llamar la atención sobre el hecho de que el director decidiera filmar en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos y con permiso del Gobierno de Rabat. Porque esto último sí ocurrió. El laureado cineasta grabó en Dajla.
Tal y como explicaron desde el festival internacional de cine ya en 2025, una de las localizaciones que Nolan escogió para el rodaje de la película fue la ciudad del Sáhara Occidental que además pone nombre a uno de los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, Argelia. Dajla, la ciudad costera que alberga la Duna Blanca que maravilló a Nolan, "es escenario desde hace 50 años de torturas, detenciones arbitrarias, robo de tierras, expulsiones forzosas, limpieza étnica y toda suerte de violaciones de derechos humanos de la población saharaui por parte de las fuerzas represoras de Marruecos". Un lugar que este país "reconvierte, con acciones como la llevada a cabo con Nolan, en un gran escaparate para normalizar la ocupación".
Cuando Christopher Nolan y los actores Matt Damon y Zendaya llegaron a Dajla, los medios de comunicación marroquíes "afines al régimen" celebraron su presencia en las "provincias del sur de Marruecos". Para Naciones Unidas (ONU), sin embargo, el Sáhara Occidental es un territorio no autónomo todavía pendiente de descolonización cuya potencia administradora es España, cuyo Gobierno asumió el plan de autonomía impulsado por Marruecos, según el cual el Sáhara pasaría a estar bajo su control.
Ya entonces, a finales de julio de 2025, el FiSahara pidió a Nolan y a su equipo que suspendieran la producción y se solidarizasen "con los saharauis indígenas que llevan 50 años bajo ocupación militar y que son encarcelados y torturados habitualmente por su lucha pacífica por la autodeterminación". Acompañaron esa petición de un manifiesto firmado, entre muchos otros, por actores como Javier Bardem, Carolina Yuste o Juan Diego Botto; directores como Pedro Almodóvar, Icíar Bollaín o Rodrigo Sorogoyen; y activistas como Greta Thunberg. En el escrito, pedían a Nolan, al estudio y a las productoras involucradas que reconocieran su error por haber filmado en Dajla, que no editaran las imágenes en la película o, al menos, que pidieran "el consentimiento para hacerlo del pueblo saharaui" y no del Gobierno marroquí.
Nolan, sin embargo, no escuchó las reclamaciones. El pasado 1 de julio pudo verse cómo uno de los tráileres de la película, que se estrena en todo el mundo este viernes, 17 de julio, comienza con una imagen de la playa de Dajla. Por ese motivo, desde el FiSahara han hecho un llamamiento "al boicot taquillero de esta superproducción que contribuye al expolio del Sáhara Occidental, legitima la ocupación ilegal por parte de Marruecos y contribuye a la represión del pueblo saharaui". La directora del festival, María Carrión, ha lanzado además una cuestión con otra correspondencia, pero esta vez dirigida al público que piensa ver el filme: "¿Apoyaríais una película realizada en un asentamiento de colonos israelíes en Palestina contra la voluntad del pueblo palestino y con los permisos del Gobierno genocida de Benjamin Netanyahu?"
Según un comunicado del festival, el actor Javier Bardem ha animado a Nolan "a informarse sobre la historia de la represión del régimen marroquí contra el pueblo saharaui y la violación sistemática de los derechos de saharauis que viven en su territorio bajo la ocupación ilegal de Marruecos, y que han sido documentados por Amnistía Internacional y otras organizaciones internacionales".
El FiSahara llama además la atención sobre la paradoja que supone el hecho de que la película narre la odisea de Ulises para regresar a Ítaca y "recuperar su patria" cuando justamente es eso lo que piden los saharauis desde hace años.
