Carol, 84 años, lleva 53 años viviendo de la tierra en una isla sin tiendas ni carreteras: "No salgo a cazar, pero si algo se mete en mi huerto, me lo como"
Carol Ruckdeschel tiene 84 años y es considerada "la mujer más salvaje de Estados Unidos". Vive en una de las islas más remotas y con mayor diversidad del mundo.

La naturalista Carol Ruckdeschel es considerada por muchos como "la mujer más salvaje de Estados Unidos". Tiene 84 años y lleva desde 1973 viviendo en la isla de Cumberland (Georgia), uno de los lugares más aislados y menos visitados de la costa atlántica.
En Cumberland no hay tiendas ni carreteras, tampoco demasiados servicios, como una red eléctrica. Además, su acceso es limitado y apenas llegan visitantes. Ruckdeschel es una de las pocas residentes permanentes de este territorio, uno de los que dispone de mayor diversidad del Atlántico.
Uno de los atractivos de Cumberland es que cuenta con un bosque marítimo que es único en el país. "Es un ecosistema en peligro de extinción, y tenemos la mayor extensión en toda la costa de Georgia", expone Ruckdeschel en un reportaje publicado por la BBC.
Algunos han comparado a Ruckdeschel con Jane Goodall, debido a su cercanía con la naturaleza y la fauna. No en vano, esta naturalista ha luchado contra todo tipo de amenazas en la isla de Cumberland. Las más peligrosas, las que crea el propio ser humano. Se ha negado a que construyan un puerto espacial y a que se amplíen las excursiones en furgoneta, y consiguió que el extremo norte de la isla fuera declarado zona silvestre federal.
Así vive la mujer más salvaje de Estados Unidos
Su estilo de vida es austero, apegado a la naturaleza. Se vale por sí misma y depende de los recursos naturales. Camina por la isla todos los días y no tiene una sola comodidad moderna. Su trabajo es físico y constante. Y su alimentación, la que le proporciona la tierra.
"No salgo a cazar, pero si algo se mete en mi huerto, me lo como", asegura Ruckdeschel, que aún así afirma haber comido jabalíes, zarigüeyas o mapaches, pero siempre y cuando los encontrase ya inertes.
En Cumberland viven caballos salvajes, tortugas, pelícanos o vacas. Parte de su trabajo consiste en analizar estos ejemplares y conservar la fauna. Se dedica a escribir cuadernos de campo muy detallados. Podría decirse que su mayor labor en la isla es la científica.
“Dependemos de las áreas salvajes, dependemos de la Tierra y de sus ecosistemas para nuestra supervivencia", resume la naturalista.
