Casas a 1 euro en pueblos italianos: el modelo que fascina a Europa tiene un coste oculto de hasta 100.000 euros en renovaciones obligatorias
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Casas a 1 euro en pueblos italianos: el modelo que fascina a Europa tiene un coste oculto de hasta 100.000 euros en renovaciones obligatorias

Al final, la factura puede superar fácilmente los 100.000 euros.

Un pueblo en la Toscana, en Italia.Getty Images/iStockphoto

La promesa parece irresistible: una casa en Italia por apenas un euro en medio de pueblos históricos, calles empedradas y paisajes de postal. Sin lugar a dudas, una propuesta que parece todo un sueño. 

El fenómeno de las viviendas simbólicas en municipios despoblados lleva años fascinando a miles de europeos que sueñan con empezar una nueva vida bajo el imaginario de la dolce vita. Pero detrás de esa imagen viral se esconde una realidad mucho menos sencilla: reformas obligatorias, trámites complejos y costes que pueden acabar superando los 100.000 euros.

El plan de Italia para salvar pueblos vacíos

Más de 2.000 localidades italianas están amenazadas por la despoblación. En municipios como Sambuca di Sicilia, Mussomeli o Fabbriche di Vergemoli, la pérdida de habitantes durante décadas ha dejado viviendas abandonadas, comercios cerrados y servicios cada vez más limitados.

Para intentar revertir la situación, numerosos ayuntamientos comenzaron a vender inmuebles por el precio simbólico de un euro. El objetivo era atraer nuevos residentes e inversión privada capaz de rehabilitar edificios que llevaban años deteriorándose.

La iniciativa se convirtió rápidamente en un fenómeno internacional. Portales inmobiliarios, vídeos en redes sociales y reportajes sobre expatriados alimentaron la idea de que era posible comprar una vivienda en Italia por menos de lo que cuesta un café. Sin embargo, muchos compradores descubren después que el verdadero gasto empieza tras la firma.

Reformas obligatorias y una factura que se dispara

La alemana Barbara Maerkl, instalada en Sicilia desde 2024, asegura que "muchos se decepcionan cuando emigran y compran una casa de un euro aquí". Según explica, los compradores entienden demasiado tarde que "no es tan barato como pensaban".

El principal problema son las reformas. Los municipios obligan legalmente a rehabilitar las viviendas en plazos muy concretos: las obras deben comenzar normalmente entre seis y doce meses después de la compra y finalizar en un máximo de dos o tres años.

Además, los ayuntamientos exigen depósitos de garantía de entre 3.000 y 10.000 euros que solo se recuperan si el proyecto se completa a tiempo. A ello se suman otros costes, como notarios, impuestos, arquitectos, permisos y registros, desembolsos que pueden rondar los 20.000 euros antes incluso de empezar la obra.

Y después llega la rehabilitación real. Según agencias inmobiliarias locales, una reforma básica puede costar entre 20.000 y 40.000 euros, pero muchas viviendas necesitan tejados nuevos, instalaciones eléctricas completas o reparaciones estructurales profundas. En esos casos, la factura puede superar fácilmente los 100.000 euros.

El sueño italiano no era tan fácil

"Fue un error enamorarme tan rápido de un lugar", reconoce Maerkl, que finalmente descartó la idea de comprar una vivienda de un euro y optó por una casa de 13.000 euros que pudo reformar de manera más controlada.

La burocracia tampoco ayuda. Muchos pueblos obligan a respetar materiales tradicionales y normas estrictas de conservación histórica, limitando cambios modernos y exigiendo coordinación constante con arquitectos locales.

Además, a eso se suma la barrera idiomática. "Es fundamental contar con una persona de contacto que hable el idioma”, advierte Maerkl, quien también recomienda “nunca pagar por adelantado, sino a plazos".

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Soy redactora de la sección de Virales en HuffPost España, donde contamos temas tan diversos y amplios como lo es la sociedad.

 

Sobre qué temas escribo

Virales es una sección flexible y muy libre, donde prácticamente todo tiene cabida.



Escribo sobre divertidas anécdotas de usuarios de a pie, pero también sobre temas de salud mental. Cuento desde las aventuras más surrealistas que puedas imaginar, hasta las historias de amor más peliculeras o las confrontaciones de vecinos más hilarantes.



Hablo también de qué pasa en los destinos de viaje de moda, comparto críticas sociales sobre el tremendo problema de vivienda o sobre feminismo y no me olvido de las situaciones que viven los españoles por el mundo o los extranjeros en España.



En fin, que tendrás que meterte a leerme, ¡porque es imposible resumírtelo!

 

Mi trayectoria

Antes de estar en el Huff he trabajado tanto en agencias de noticias (Agencia EFE y Europa Press) como en medios digitales (Crónica Global).



Aunque no todo ha sido escribir, ya que también tuve mi pequeño paso como reportera de Bolsa que quedará para siempre enmarcada en YouTube y una divertidísima aventura por el mundo de la televisión, donde trabajé como personal de producción para algunos programas de Discovery Max.

 

Aunque estudié la carrera en Madrid, y es donde resido actualmente, tengo la suerte de ser literalmente del paraíso: Mallorca. Aunque también he estado viviendo un tiempo en Barcelona y en Londres. (Sí, es un poco difícil seguirme el ritmo).

 

¿Y que por qué soy periodista? Porque todavía no he encontrado nada más apasionante que escuchar historias.

 


 

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