Cientos de personas se disfrazan de hormigas para denunciar el turismo en Menorca: "Nos está aplastando"
La curiosa imagen que resume el hartazgo.
La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los grandes focos de tensión en los principales destinos turísticos españoles. En lugares donde el turismo es el principal motor económico, cada vez más residentes denuncian que encontrar un alquiler asequible se ha vuelto una misión imposible y señalan como principal culpable directamente a la expansión de las viviendas turísticas.
El debate lleva meses instalado en ciudades y archipiélagos especialmente tensionados, como Barcelona, Málaga o Baleares. Mientras administraciones y sector turístico defienden la importancia económica de los visitantes, numerosos colectivos vecinales alertan de que los precios de la vivienda y el coste de la vida están expulsando a quienes siempre han vivido allí.
Ese malestar volvió a hacerse visible esta vez en la isla de Menorca, donde cientos de personas tomaron las calles de Mahón protagonizando una de las protestas más llamativas de los últimos meses.
Hormigas gigantes como símbolo
Vestidos de negro y acompañados por grandes figuras de hormigas, los manifestantes recorrieron el centro de la capital menorquina entre tambores y consignas.
La imagen de las hormigas no es casual, con ella los organizadores querían representar "la sensación de presión" que sufren muchos residentes ante el crecimiento constante del número de visitantes.
Una de las pancartas más visibles resumía el mensaje de la movilización: "Hartos de que el turismo nos aplaste". "Estamos hartos de que nos echen de nuestras casas", denunciaba otra de las pancartas exhibidas en la plaza principal de Mahón.
La vivienda, en el centro del conflicto
Según los convocantes, la movilización buscaba llamar la atención sobre varios problemas que consideran cada vez más graves: la crisis habitacional, la gestión del agua, la precariedad laboral y la masificación turística.
Además, muchos manifestantes también criticaban el hecho de que las administraciones baleares destinen importantes recursos a promocionar la isla en el exterior mientras, a su juicio, no se responde con la misma intensidad a las dificultades que afrontan los residentes.
Con esto, Baleares vuelve a situarse como uno de los principales epicentros de las protestas contra el modelo turístico actual. También han sido llamativas las protestas y manifestaciones similares que se han dado en las últimas semanas en Mallorca, donde diversos colectivos reclaman límites al crecimiento del sector.
Un verano marcado por las protestas
Además, los organizadores aseguran que la movilización de Mahón es solo el comienzo. Estos mismos colectivos ya preparan una gran protesta en Palma para finales de julio, de la cual esperan una participación masiva.
Entre los colectivos convocantes crece la sensación de que la situación ha llegado a un punto límite. "No podemos soportar más turistas", afirmó David Comas, uno de los portavoces de Menys Turisme Més Vida. Así, mientras el verano avanza y las islas pronostican recibir todavía más visitantes, el hartazgo de los residentes promete seguir ocupando un lugar central en la conversación pública de Baleares.