Dominic Royé, investigador del CSIC, sobre el aumento de las borrascas: "Tiene un efecto fisiológico pero también psicológico"
España ha tenido el mes de enero con menos horas de sol desde 1996, algo que tiene un efecto negativo en el estado de ánimo de las personas.
España acaba de vivir el mes de enero con menos horas de sol desde 1996 y el segundo más oscuro de la serie inaugurada en 1984. Mucha culpa de ello la ha tenido ese aluvión de borrascas empalmadas una tras otra que hemos tenido y que siguen instaladas en nuestro país. Todavía no han terminado.
Dominic Royé, investigador de la Misión Biológica de Galicia (MBG) y quien ha elaborado el gráfico que lo demuestra con datos obtenidos de la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMESTAT), ha explicado a EFE que la reducción de horas de sol “tienen un efecto fisiológico, pero también psicológico porque nos deprime muchas veces, sobre todo a los que estamos más al norte”.
Investiga, principalmente, sobre la relación entre la salud y el clima y cuenta que este efecto se produce, a veces, aunque el dato real no muestre una tendencia menos soleada o más lluviosa que otros años, pero la población sí tiene esa percepción. "En la prensa está muy presente que hay borrascas, además que son de alto impacto, porque todas tienen nombre".
Ahora llega Nils
La última de todas ha sido ‘Marta’, que es la decimotercera de alto impacto de la temporada y la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), ha explicado que es el año que más pronto se ha llegado a la letra ‘M’, puesto que hasta ahora era ‘Myriam’, nombrada el 3 de marzo de 2020. A partir de este miércoles llega a la península Ibérica ‘Nils’.
En todo lo que cuenta Royé, señala el dato de que este mes de enero fue el mes con mayor anomalía negativa de horas de sol de toda la serie, con 29 horas menos de media, solo superado por el dato de 1996 (33 horas menos).
Por poner los números sobre la mesa, el investigador español aporta que los valores más habituales en la península en el mes de enero rondan las 185 horas de sol, habiendo grandes diferencias entre zonas, ya que en el norte suelen estar entre las 100 y 120 y en el sur alcanzan entre 250 y 270 horas.
Murcia, Almería y Baleares se salvan
Durante el periodo de tiempo comentado, casi toda España ha estado claramente por debajo de estas cifras, y tan solo Murcia, Almería y Baleares se han situado dentro de la normalidad.
Yendo caso por caso, ha sido la zona atlántica y la esquina noroeste las que han concentrado las mayores anomalías, siendo las ciudades gallegas las que registraron porcentajes muy altos de caída.
En Santiago el número de horas de sol respecto a la media para esta época del año se redujo casi un 50%, en Vigo un 48% y en A Coruña un 46%. Se oscurecieron incluso más Ourense (57%), Pontevedra (56%) y Lugo (55%).
Son valores superiores a los de otras ciudades españolas citadas por el investigador, como Madrid (20%), Sevilla (30%), Gijón (40%) o Burgos (40%).
La geografía también influye, ya que las mayores reducciones de insolación acostumbran a darse en las zonas montañosas debido a la orografía, y en la costa suele impactar menos porque la nubosidad rompe más rápido.
La nubosidad es el factor que provoca la reducción de las horas de sol, aunque Royé explica que la cantidad de precipitaciones no tiene por qué implicar una menor insolación.
El cielo puede estar nublado sin llegar a llover, al igual que puede haber muchas precipitaciones en un período corto de tiempo (como en las tormentas de verano) y después abrir.
La estación y la duración de los días también influye, ya que en enero los días son más cortos que, por ejemplo, en julio. ¿Cambiará la tendencia en este final de febrero o tendremos que esperar a marzo?