El eclipse que amenaza el Mediterráneo: científicos avisan de "daños que durarán décadas" en Baleares
Más de 10.000 barcos fondeados en la costa.
Ver un eclipse total de Sol desde el mar puede ser para muchos una experiencia única. Y eso es precisamente lo que esperan hacer miles de personas el próximo 12 de agosto frente a las costas de Baleares.
Sin embargo, lo que promete ser una jornada histórica para los aficionados a la astronomía podría convertirse también en un serio problema para el ecosistema marino del mar Mediterráneo.
Es por eso que los científicos y ecologistas llevan semanas advirtiendo de que la concentración prevista de más de 10.000 embarcaciones en las costas de Baleares podría dejar una huella medioambiental difícil de reparar.
Y, aunque el Govern balear alardea de que ha preparado un dispositivo de vigilancia "sin precedentes", los expertos consideran que será imposible controlar todos los fondeos y que los daños sobre la posidonia y el resto de la flora y fauna marina podrían prolongarse durante décadas.
El mayor temor está bajo el agua
La principal preocupación de los especialistas son los fondeos sobre las praderas de posidonia, un ecosistema vital para la biodiversidad del Mediterráneo, encargado de producir oxígeno, limpiar el agua del mar y proteger las playas de la erosión.
Raquel Vaquer, bióloga de la Fundació Marilles, alerta de que un solo barco de 15 metros puede arrancar una mancha de posidonia que necesita alrededor de cinco años para recuperarse en condiciones óptimas.
Según explica la científica en declaraciones al diario mallorquín Ara Balears, el problema principal es que durante el eclipse miles de embarcaciones buscarán el mejor lugar para detenerse y contemplar el fenómeno, muchas de ellas sin tener en cuenta dónde echan el ancla.
Y, según advierte Vaquer, si muchos barcos fondean sobre estas praderas protegidas de posidonia, el impacto acumulado podría ser enorme. "La recuperación total, si es posible, necesitaría décadas", señala la investigadora.
Un control "prácticamente imposible"
Joan Moranta, biólogo y presidente del grupo ecologista GOB, comparte la preocupación de Vaquer y considera que será "prácticamente imposible vigilar el comportamiento de todas las embarcaciones". A su juicio, muchas personas fondearán sin ser conscientes del lugar en el que lo hacen ni de las consecuencias que puede tener para el fondo marino.
Por su parte, la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha anunciado un operativo especial con una veintena de embarcaciones para reforzar la vigilancia antes y durante el eclipse. El dispositivo se centrará especialmente en zonas como Ciutadella, Sóller, Andratx, la Colònia de Sant Jordi y la costa oeste de Ibiza, donde se espera una mayor concentración de barcos.
Y además de controlar los fondeos ilegales, el Govern también está desarrollando campañas informativas para recordar a los patrones cómo fondear sin dañar la posidonia y explicar los sistemas de amarre respetuosos disponibles.
Pese a ello, los ecologistas creen que las medidas "no serán suficientes". Y, aparte del daño que pueden provocar las anclas, subrayan también otros riesgos que también afectan a peces, aves y otros organismos marinos, como vertidos de combustible y aguas sucias, residuos plásticos o contaminación acústica.
"El mar se ve como un espacio de ocio o un paisaje, cuando en realidad es un ecosistema", recuerda Vaquer, haciendo hincapié en que el verdadero problema es que el deterioro del fondo marino apenas se percibe a simple vista.