El mayorista que surte a los estrella Michelin de Madrid, sobre el tomate: "Cuando la gente dice que ya no hay tomates buenos, creo que no ha buscado lo suficiente"
Jan, responsable de Frutas Eloy, asegura que todavía existen variedades con un sabor excepcional y reivindica el producto de temporada frente a quienes creen que "los tomates ya no saben a nada".

"Los tomates ya no saben como antes". Es una de las frases más repetidas cuando se habla de alimentación. Sin embargo, quienes trabajan cada día con algunos de los mejores restaurantes de España no están de acuerdo.
Es el caso de Jan, responsable de Frutas Eloy, uno de los mayores distribuidores de fruta y verdura de Mercamadrid y proveedor habitual de numerosos restaurantes con estrella Michelin y hoteles de cinco estrellas. Durante una entrevista en el canal de YouTube España a Bocados, defendió que el problema no es el tomate, sino no saber dónde buscarlo.
Su reflexión llegó mientras mostraba distintas variedades de tomate al creador del contenido. Tras cortar uno de ellos y probarlo, lanzó una afirmación rotunda. "Yo lo siento, pero cuando la gente dice que ya no hay tomates buenos, creo que no ha buscado lo suficiente".
Mucho más que el tomate de supermercado
Durante el recorrido por sus instalaciones, Jan explica que existen decenas de variedades diferentes de tomate, muchas de ellas prácticamente desconocidas para el gran público. Entre ellas aparecen los tomates ibéricos de Zamora, el tradicional huevo de toro, el corazón de buey o incluso el llamativo tomate piña, una variedad francesa de color amarillento que sorprende tanto por su aspecto como por su sabor.
Mientras iban probándolos, ambos destacaban la textura carnosa, el aroma y la intensidad de unas variedades que poco tienen que ver con la imagen habitual del tomate uniforme que suele encontrarse en muchos supermercados.
"Esto es una historia de amor entre un tomate y yo", bromeaba el entrevistador tras probar uno de ellos.
El secreto está en buscar
Jan insiste en que España sigue produciendo tomates de enorme calidad y considera injusto extender la idea de que ya no existen buenos ejemplares.
Su trabajo consiste precisamente en seleccionar cada día el producto que termina llegando a algunos de los restaurantes más exigentes del país, donde la calidad de la materia prima resulta decisiva. "Cada día jugamos una final", resume al explicar el nivel de exigencia con el que trabajan para abastecer a cerca de un millar de clientes.
Por eso, cuando escucha que "los tomates ya no saben a nada", su respuesta siempre es la misma: todavía existen tomates extraordinarios, pero hay que saber dónde encontrarlos.
Una defensa del producto de calidad que, según deja entrever durante toda la conversación, empieza mucho antes de que llegue a la cocina de un restaurante con estrella Michelin.
