Fran, arquitecta chilena: "España no busca hacer más cosas en menos tiempo, lo que busca es que el tiempo de alguna manera tenga más sentido"
La profesional se refiere al ritmo de vida diferenciador que tiene nuestra sociedad en comparación con los demás países europeos.

A los españoles nos gusta disfrutar de la vida, exprimir la calle y compartir tiempo de calidad con nuestros seres queridos. Por norma general, priorizamos estos momentos de desconexión frente a ese estilo de vida frenético centrado única y exclusivamente en la productividad, una filosofía mucho más propia de la sociedad norteamericana y otras culturas europeas.
Esta forma de entender el mundo resulta tremendamente llamativa a nivel internacional. Por este motivo, miles de extranjeros deciden hacer las maletas cada año y mudarse a España para cambiar de aires, huir del estrés, probando lo que es vivir en el ritmo de vida español.
Fran, una arquitecta chilena, ha querido profundizar sobre este precioso choque cultural en uno de los últimos vídeos de su canal de YouTube. La profesional explica por qué el estilo de vida de España rompe por completo con el típico estándar europeo, valorando aspectos que en otros países del continente pasan totalmente desapercibidos.
Europa: mucho más que un simple mapa
Fran comenta que la noción europea trasciende lo expuesto en un mapa. “Cuando hablamos de Europa como concepto, no es solo un tema geográfico; estamos hablando de una forma de organizar la vida”, declara.
“Los horarios son definidos, los sistemas son previsibles, las culturas de planificación son muy estructuradas, la productividad es el valor central. En países como Suiza o los Países Bajos, la vida está diseñada para minimizar el error. Todo tiene su lugar, todo tiene su tiempo”, añade, subrayando el orden milimétrico que predomina en las sociedades del norte.
La gran diferencia: exprimir el tiempo frente a vivirlo
Por norma general, en el resto de Europa el tiempo es un recurso escaso que se administra y se cronometra para optimizarlo al máximo. En España, sin embargo, el panorama es diametralmente opuesto.
“En España el tiempo se comparte, el tiempo se extiende, el tiempo se vive. Un almuerzo puede durar 2-4 horas; una conversación puede iniciar sin un objetivo, puede ser una conversación coloquial y termina siendo lo más importante del día”, detalla fascinada.
La arquitecta aclara que esta actitud no se traduce en ineficiencia o pereza, sino en una decisión vital muy consciente. “España no busca hacer más cosas en menos tiempo; lo que busca es que el tiempo de alguna manera tenga más sentido", sostiene.
Por último, la arquitecta recuerda que el factor climático juega un papel fundamental en nuestra idiosincrasia. “España tiene un buen clima y el clima condiciona de alguna manera la forma en la que tú vives”, apunta. La agradable temperatura invita a salir, a ocupar la calle, a usar el espacio público en plenitud, a interactuar. “Las plazas no son un elemento decorativo; los bares, las terrazas son extensiones de la vida”, concluye.
