La mujer del hombre succionado por la ventanilla rota del avión de Ryanair: "Si morimos, morimos juntos"
Le salvó la vida a su marido sujetándole los pies y reaccionó sin pensar: "Está herido y en shock, pero para mí es importante que siga vivo".
El susto fue de campeonato: una ventanilla de un avión de Ryanair que cubría Tesalónica (Grecia) con Memmingen (Alemania) se rompió después de que se desprendiera un trozo de uno de sus motores y como consecuencia el hombre que viajaba junto a ella fue succionado en pleno vuelo. Estuvo a punto de salir volando. Sorprendentemente, el hombre, que fue hospitalizado, ya está fuera de peligro.
Quien ahora ha hablado es precisamente una de las personas que evitó el peor de los desenlaces: Svetlana Grković es la esposa de Ljubisa Karović, el pasajero que se llevó el susto de su vida. Svetlana ha contado en una entrevista con la radio pública griega, la ERT, que fue ella la que sujetó a su marido por los pies cuando de repente vio cómo la mitad de su cuerpo "sobresalía del avión".
"Si morimos, morimos juntos". Grković reconocía que reaccionó "de inmediato" y pudo meter a su marido dentro de la nave con ayuda de otros dos pasajeros. Mientras tanto, el marido, de 61 años, llegó a perder el conocimiento hasta en tres ocasiones. "Está gravemente herido y en estado de shock, pero para mí es importante que esté vivo". Ahora mismo no puede comunicarse ni recuerda nada de lo sucedido.
Fue el pasado viernes cuando el Boeing 737-800 de Malta Air (operado por Ryanair) sufrió el accidente. En aquel momento la aeronave ascendía hasta los 15.000 pies (unos 4.500 metros de altura) cuando la tripulación pudo comprobar con horror cómo una de las ventanillas acababa de estallar. Una pieza de uno de los motores se había desprendido y golpeado en ella.
El hombre perdió el conocimiento en varias ocasiones y estaba sangrando
Por suerte, el vuelo apenas acababa de despegar del aeropuerto de Salónica. Las máscaras de oxígeno de toda la nave cayeron sobre el regazo de los pasajeros y el avión descendió rápidamente a 10.000 pies para regresar a su origen. Aterrizó 75 minutos después de su despegue. Ljubisa Karović, grave, fue trasladado inmediatamente al hospital, donde se sigue su evolución.
Ryanair emitió un comunicado en el que confirmaba que el avión de Tesalónica a Memmingen regresó "poco después del despegue cuando una ventanilla de pasajeros se desprendió en pleno vuelo". "El avión aterrizó con normalidad y los pasajeros regresaron a la terminal. Un pasajero solicitó y recibió asistencia médica en tierra", corroboraba la compañía.
Las palabras de Svetlana Grković no son las únicas que se han escuchado con motivo de este inusual suceso: también Christina, otra pasajera de aquel vuelo, intervino en Radio Tesalónica. "Nos dimos cuenta de que se había producido una descomprensión. Por un momento pensé que alguien había abierto por accidente la puerta de emergencia".
Otra pasajera llamada Sofia participó en la misma emisora, según recoge la cadena británica BBC: "Pensábamos que el avión se venía abajo. La descomprensión fue extrema. Sentimos que no podíamos respirar. El hombre que acabó herido estaba sangrando y perdió el conocimiento en varias ocasiones, seguramente por la falta de oxígeno y el shock de lo que le acababa de pasar".