La policía no sale de su asombro: localizan un coche sumergido en el fondo de un río lejos de cualquier puente o carretera
Todavía se desconoce cómo llegó ahí o quién es el dueño.
Hay imágenes que parecen sacadas de una película, pero esta vez el desconcierto es real. En un tramo tranquilo del río Avon, donde lo habitual es el sonido del agua y el paso de algún animal entre los árboles, ha aparecido algo completamente fuera de lugar: un coche sumergido que nadie sabe explicar cómo llegó hasta allí. Un hecho sorprendente ya que alrededor no hay carreteras cercanas ni señales de accidente evidente.
El hallazgo se produjo en las inmediaciones de Marcliff, una pequeña aldea de Warwickshire, donde un ciudadano alertó a las autoridades tras distinguir la silueta del vehículo bajo el agua. Se trata de un Nissan Juke, un SUV de gama media cuyo valor ronda las 32.000 libras, que habría permanecido sumergido cerca de seis semanas en el fondo del río. Desde entonces, el caso ha pasado de la sorpresa inicial a convertirse en un auténtico enigma local.
Lo que más desconcierta a los residentes es que no hay una explicación clara sobre cómo pudo acabar allí el automóvil en un entorno tan inaccesible. El punto donde apareció no está junto a ninguna vía principal y se encuentra rodeado de bosques y campos. “Estamos desconcertados sobre qué hace ahí y quién es el dueño”, asegura un vecino en declaraciones recogidas por Metro.co.
Se prepara su retirada
La gestión del caso ha quedado en manos del Avon Navigation Trust (ANT), la autoridad de navegación del río, que ha confirmado que el vehículo puede suponer un obstáculo para el tráfico fluvial. Por ese motivo, lo han marcado con boyas naranjas y han informado a los usuarios del cauce mientras preparan su retirada. En cambio, la policía de Warwickshire ha evitado pronunciarse y sostiene que el incidente no entra dentro de su ámbito de actuación.
“Nuestra barcaza de limpieza está actualmente realizando reparaciones en la esclusa de Nafford, pero en cuanto esté disponible, intentaremos retirarlo”, aseguran las autoridades de navegación fluvial. Entre los vecinos, el ambiente es de desconcierto absoluto. Por ahora, nadie ha aclarado cómo terminó allí ni quién es su propietario, así que el caso sigue abierto y rodeado de incógnitas.
Aunque este caso ha generado sorpresa por el lugar y las circunstancias, lo cierto es que los coches terminan en el agua con más frecuencia de la que podría parecer. Ya sea por accidentes, despistes o situaciones aún sin aclarar, los ríos y canales de distintos países han sido escenario de hallazgos similares en los últimos años. Aun así, lo excepcional aquí no es solo el vehículo en sí, sino el misterio de cómo llegó hasta un punto tan aislado del Avon.