Suena raro, pero es real: un banco italiano acepta ruedas de queso como aval para conceder préstamos
El queso madura durante meses mientras el productor recibe liquidez inmediata.

El queso ocupa un lugar privilegiado en la gastronomía italiana. Más allá de ser uno de sus productos más emblemáticos y apreciados en todo el mundo, también representa un enorme valor económico y cultural. Tanto es así que, en Italia, estas enormes ruedas de queso no solo se disfrutan en la mesa, sino que también pueden convertirse en algo tan insólito como la llave para conseguir un préstamo bancario.
En lugar de presentar una vivienda, un coche o una inversión como garantía, algunos productores italianos utilizan sus ruedas de queso como aval para obtener financiación. Es el singular sistema que aplica el banco Credem (Credito Emiliano), que almacena miles de piezas de Parmigiano Reggiano y Grana Padano mientras maduran y concede préstamos para que las queserías puedan seguir produciendo sin esperar años a vender su mercancía.
El sistema funciona a través de Magazzini Generali delle Tagliate, una filial especializada que almacena cientos de miles de ruedas en cámaras con temperatura, humedad y luz cuidadosamente controladas. Según recoge Dairy Reporter, allí el queso madura durante meses mientras el productor recibe liquidez inmediata para seguir elaborando nuevas piezas, sin tener que esperar hasta su venta.
Un aval suculento y rentable
La iniciativa nació en 1953, en plena reconstrucción de la posguerra italiana, cuando Magazzini Generali delle Tagliate comenzó a actuar como avalista y prestamista de dinero. La elaboración de estos quesos requiere grandes cantidades de leche y un proceso de maduración que suele superar los 24 meses, por lo que los productores necesitaban financiación antes de poder comercializar su producto.
Desde entonces, Credem adelanta hasta el 80% del valor de las ruedas, que quedan depositadas como garantía. Si el préstamo no se devuelve, el banco puede vender el queso para recuperar el dinero, aunque los impagos son poco frecuentes. De este modo, el banco no solo actúa como financiador, sino también como guardián de un producto suculento que, con el tiempo, puede incluso aumentar su valor en el mercado.
Hoy, más de siete décadas después, este sistema sigue funcionando como una rareza eficaz dentro del mundo financiero italiano, combinando tradición agrícola y banca moderna. Más concretamente, en los almacenes del Credem se custodian actualmente alrededor de medio millón de ruedas de Parmigiano Reggiano, valoradas en cientos de millones de euros, convirtiendo al queso en uno de los avales más singulares del sistema financiero europeo.
