Tiene 74 años y patrulla su casa cada mañana buscando una plaga fantasma: "Si no paro de dar golpes, pensarán que soy la loca del pueblo"
Estos animales dominan su vida.

Las mañanas de Arna no empiezan con café y desayuno. Tiene a sus propios enemigos en el jardín, donde ha avistado ratas o rastros de ellas. En una entrevista con el medio de comunicación Ad, la holandesa confirma que hace meses que no ve una, pero que después de sufrir una plaga sueña por las noches con ello. "Cuando me despierto, camino en línea recta hacia el jardín. A ver si vuelven a estar allí", asegura la mujer de 74 años.
"Cuando camino por la calle lateral, cerca de mi casa hacia el coche, piso fuerte por la calle y las ahuyento, por si están ahí. Si camino hacia el pueblo, camino lo más cerca posible de las casas, alejándolas de las viviendas", explica. Aunque, dice que va a tener que dejar de pisar "fuerte": "Se van a pensar que soy idiota en el pueblo".
Tal y como ella cuenta en la publicación, esta antigua profesora lleva años vivienda en una "bonita casa", en un "bonito barrio". Algunas veces aparecían roedores alrededor de las casas, pero no como el pasado otoño. "Tenía mantas para el suelo en mi jardín, pero me las quité porque me parecían feas. Allí las encontré", cuenta.
"Mi novio ha atrincherado toda la casa"
Después del hallazgo, la mujer no dudo ni un segundo en contratar a un controlador de plagas. "Pueden esconderse en cualquier sitio", asegura. Fue entonces cuando los profesionales cavaron "hasta las rodillas" el suelo de su jardín para dejar sin efecto las madrigueras de los roedores. Pero las ratas "siguen dominando su vida".
"Ando por mi casa pisoteando y duermo mal. Mi novio ha atrincherado todo el espacio. Todas las grietas y muros de cavidad están cerrados. Ya no me atrevo a entrar en el jardín. También las dejo en barbecho, por miedo a que las ratas vuelvan y aniden en las plantas", cuenta la afectada. "Solo hay una hortensia y un poco de lavanda, porque entiendo que a las ratas no les gusta eso", explica.
A pesar de los exhaustivos controles, la protagonista cuenta que vive en las inmediaciones de un antiguo castillo con una fosa: el posible origen de la presencia de estos animales desafortunados. "A las ratas les encanta eso. Los controladores de plagas han advertido que pueden volver", lamenta.
El Consistorio de la localidad de Wijchen, al sur de Países Bajos, ha instalado algunas trampas para erradicar las plagas. "Me gusta mucho vivir aquí, pero no puedo dejarlo pasar. Espero el verano con miedo y temblores", asegura la holandesa.
