Víctor Resco, ingeniero de Montes, sobre Almería: "Ahora no vale hacerse el sorprendido, pues hemos tenido mucho tiempo para anticiparnos y no lo hemos hecho"
Los expertos aseguran que el incendio de Los Gallardos no ha sido un fenómeno imprevisible, sino la consecuencia de diferentes riesgos.

El incendio de Los Gallardos se ha cobrado la vida de 13 personas. La última víctima es una mujer británica de 93 años. Se trata del cuarto mayor incendio de la historia de Andalucía, con más de 7.000 hectáreas quemadas.
El dispositivo del Plan Infoca considera que ya se ha estabilizado. Pero también es importante conocer los motivos y los riesgos que han llevado a esta tragedia. Aún quedan por aclarar varias incógnitas. Se ha estado barajando como hipótesis la caída de un cable en el kilómetro 511 de la carretera N-340A. La Guardia Civil lo investiga, pero todavía no hay conclusiones claras.
En cualquier caso, varios expertos afirman que este tipo de incendios se pueden prevenir. Es el caso de Víctor Resco, ingeniero de Montes y profesor de la Universidad de Lleida, que en una entrevista con El País aclara que "lo sucedido en Almería no es para nada inesperado, se venía advirtiendo desde hace tiempo".
El experto cree que los incendios se están convirtiendo en "un problema de protección civil creciente", y asegura que esto es previsible, al menos, desde el año 2021.
También enumera algunas tragedias similares que han ocurrido en distintos lugares del mundo: "En 2018, en Mati, Grecia, hubo 100 muertos en un incendio que afectó a zonas habitadas, Los Ángeles, una de las metrópolis más desarrolladas del mundo y más poderosas, también acabó siendo pasto de las llamas", subraya, para finalmente añadir que "ahora no vale hacerse el sorprendido, pues hemos tenido mucho tiempo para anticiparnos y no lo hemos hecho".
Por qué ha aumentado el peligro para los habitantes
El ingeniero achaca el aumento del riesgo a varios factores, por ejemplo, el cambio climático, la falta de cultura de protección o el exceso de vegetación que funciona a modo de combustible.
"Igual que hay mapas de zonas inundables, hacen falta mapas de zonas inflamables, pues hay personas que viven en una ratonera y no lo saben", advierte Resco.
Otro de los factores que destaca el experto es la pérdida de los agricultores en ciertas zonas. El trabajo de los campesinos servía como barrera de protección para las periferias cercanas a la vegetación, pero sin estas labores se hace más complicado.
En cuanto a la abundancia de vegetación, es bastante gráfico: "Las lluvias de primavera aumentan el crecimiento de las hierbas y cuando estas hierbas luego se secan, lo que hacen es que conectan todo el paisaje. Hacen que todo se vuelva todavía más inflamable, son como mechas que permiten a los incendios correr más", detalla a El País.
Esto provoca que los incendios presenten una mayor intensidad porque "las llamas tienen ahora más alimento". Por lo tanto se hace necesario mejorar la prevención para que estas situaciones no resulten tan graves.
