Henry, 23 años, deja que una startup de IA grabe cada centímetro de su casa a cambio de limpieza gratis: "Recé por no tener ningún DNI o tarjeta a la vista"
El joven periodista neoyorquino aceptó que varias cámaras registraran su apartamento para entrenar robots del futuro. A cambio recibió limpieza gratuita... y una comida de tres platos.
¿Qué estarías dispuesto a ceder a cambio de que te limpien la casa gratis?
Para Henry Chandonnet, un periodista de 23 años que vive en Nueva York, la respuesta fue permitir que una startup de inteligencia artificial grabara prácticamente cada rincón de su apartamento.
La experiencia, que él mismo ha relatado en Business Insider, forma parte de una nueva tendencia tecnológica en la que empresas dedicadas al desarrollo de robots recopilan vídeos de tareas domésticas reales para entrenar a sus futuros asistentes automatizados.
En este caso, la compañía se llama Shift y ofrece servicios gratuitos de limpieza a cambio de que sus empleados graben todo el proceso con cámaras incorporadas en sus gorras.
La idea convenció a Henry, aunque no sin cierta inquietud. "Es una pesadilla para la privacidad", reconoce. Tanto que, antes de la visita, se dedicó a esconder cualquier objeto sensible que pudiera aparecer en las grabaciones. "Recé por no tener ningún DNI o tarjeta de crédito a la vista", admite.
Cámaras por toda la casa
Cuando llegaron los empleados de Shift, el joven se encontró con una escena que parecía sacada de una película futurista. Los trabajadores vestían polos blancos y llevaban gorras equipadas con cámaras orientadas hacia todo aquello que hacían mientras limpiaban.
Aunque no eran grandes videocámaras, los cables que colgaban de sus uniformes hacían imposible olvidar que todo estaba siendo grabado.
La empresa asegura que posteriormente anonimiza nombres, rostros y cualquier dato personal que pueda aparecer en las imágenes, pero eso no evitó que el periodista sintiera cierta incomodidad inicial. "¿Quiénes son estos desconocidos en mi apartamento?", recuerda haber pensado.
La sorpresa inesperada
La situación se volvió todavía más extraña cuando recibió un mensaje apenas diez minutos antes de la cita.
No iban a acudir solo los limpiadores, también llegaría un chef.
Poco después apareció un cocinero uniformado exactamente igual que el resto del equipo, con gorra, cámara y cable incluido. Mientras los limpiadores aspiraban y ordenaban el apartamento, él comenzó a preparar un menú completo utilizando la cocina del joven.
El resultado fue una comida de tres platos. Entre ellos, un plato principal de atún marcado acompañado de alcachofas, espárragos y guisantes que Henry describe como la mejor parte de toda la experiencia.
¿Vale la pena entregar tu privacidad?
Con el paso de los minutos, el periodista terminó acostumbrándose a las cámaras. La sensación de estar siendo observado fue desapareciendo y acabó disfrutando tanto de la comida como de no tener que pasar la aspiradora.
Sin embargo, la experiencia también le dejó algunas dudas. Por un lado, se pregunta hasta qué punto es sostenible un modelo de negocio que envía varios trabajadores a una vivienda durante horas y ofrece además servicios de cocina gratuitos.
Por otro, sigue reflexionando sobre el precio real que pagan los usuarios. Porque aunque la limpieza no cuesta dinero, sí exige algo cada vez más valioso en la era de la inteligencia artificial: datos, muchos datos.
Vídeos de cómo cocinamos, limpiamos, ordenamos la casa o utilizamos objetos cotidianos. Material que después servirá para enseñar a los robots a comportarse como seres humanos.
Henry terminó satisfecho con el experimento. Pero cuando los trabajadores abandonaron el apartamento y él se quedó disfrutando de su comida y de una casa "más o menos limpia", todavía tenía una última preocupación rondándole la cabeza.
Que ninguna de sus tarjetas, documentos o datos personales hubiera acabado convirtiéndose, sin quererlo, en material de entrenamiento para la próxima generación de máquinas inteligentes.