En 'The Sun' celebran que España va a superar los 100 millones de turistas recomendando sus destinos favoritos: "Es barato, es animado, soleado y con cerveza a 3 euros"
Un récord desde fuera, una pesadilla desde dentro.
España se encamina a batir un nuevo récord turístico con más de 100 millones de visitantes en 2026 y, mientras tanto, desde el periódico británico The Sun lo celebran acompañando la previsión con una lista de destinos españoles recomendados bajo un argumento tan simple como llamativo: playas, buen clima y, sobre todo, alcohol barato.
"Es barato, es animado, soleado y con cerveza a 3 euros", subraya el diario británico como gancho atractivo para sus compatriotas, vendiendo así a España como un país cuya oferta es un catálogo de ocio barato para el visitante extranjero.
El entusiasmo extranjero ante este récord de visitantes contrasta con el debate creciente dentro de España contra la masificación turística, la cual está causando un grave problema a los residentes españoles.
Un récord que no todos celebran igual
Las previsiones apuntan a que España superará los 100 millones de turistas tras los 97 millones registrados el año pasado, algo que no deja de reflejar una tendencia consolidada: España sigue siendo vista, especialmente desde Reino Unido, como un destino barato de sol y playa.
Ese 'éxito', sin embargo, tiene un reverso cada vez más visible en ciudades como Barcelona, Mallorca, Sevilla o Valencia, donde el aumento de visitantes tensiona el acceso a la vivienda, encarece los servicios y transforma barrios enteros.
Es por esto que este tipo de discursos chocan cada vez más con la realidad que se vive dentro de España, ya que mientras desde fuera se ensalza el bajo coste del ocio o la accesibilidad de los destinos, muchas ciudades y regiones españolas afrontan una creciente presión turística que impacta directamente en la vida cotidiana de sus residentes.
El turismo de la cerveza barata
El problema no es que España sea atractiva, sino el modelo que se consolida cuando se vende el país de esta manera. La repetición de mensajes como "barato, soleado y animado" alimenta un tipo de turismo masivo que prioriza el consumo rápido frente a la experiencia sostenible.
De hecho, el reportaje de The Sun no oculta su enfoque: encontrar destinos donde "la cerveza cueste dos libras" o "tres euros". Lugares como Ibiza, Gran Canaria o Lanzarote aparecen recomendados no tanto por su valor cultural o natural, sino por su capacidad de ofrecer ocio (y alcohol) asequible.
Incluso ciudades con un enorme patrimonio histórico como Cádiz o Sevilla son descritas en términos de precios de tapas, vinos o alojamientos "por menos de 100 libras", restándole importancia a todo lo demás que pueden ofrecer estos increíbles destinos.
Pérdida de identidad
Además, se destaca, por ejemplo, el atractivo de zonas como Barcelona o Mallorca, donde recomiendan disfrutar de tapas económicas o "alojamientos asequibles". Pero esa asequibilidad es precisamente uno de los puntos más polémicos: lo que para el visitante resulta barato, para el residente se traduce en una subida constante de precios, especialmente en vivienda, restauración y servicios básicos.
Así, barrios como La Viña en Cádiz, El Cabanyal en Valencia o el casco histórico de Palma ya viven procesos de transformación acelerada, donde el comercio local cede espacio a negocios orientados al visitante, las ciudades y barrios pierden su identidad y la vida para los residentes se hace mucho más complicada.
En los últimos meses, ciudades como Barcelona, Mallorca o Sevilla han sido escenario de protestas vecinales contra la turistificación, con críticas a la proliferación de apartamentos turísticos, la desaparición del comercio local y la transformación de barrios enteros en espacios orientados exclusivamente al visitante.
Por eso, mientras desde fuera se aplaude el récord, dentro crece la pregunta: ¿Puede un país sostener este modelo indefinidamente? La pregunta, cada vez más presente, pone en duda que este crecimiento desmedido no comprometa el equilibrio social y urbano, dejando una sensación entre los locales de que el éxito turístico tiene un coste cada vez más difícil de asumir.