INTERNACIONAL
17/01/2014 11:49 CET | Actualizado 17/01/2014 11:56 CET

Hiroo Onoda: Muere el soldado que pasó 30 años en la selva sin saber que la guerra había terminado

AFP

El japonés Hiroo Onoda fue enviado en 1944 a la selva filipina para infiltrarse en las tropas enemigas durante la II Guerra Mundial. Un año después, Japón se rendía y la guerra terminaba. Pero Onoda permaneció en la selva durante 29 años, pensando que su misión todavía continuaba.

El ex teniente japonés ha fallecido este jueves en Tokio a los 91 años, ha informado la cadena pública NHK.

Onoda, que llevaba hospitalizado desde principios de mes, sorprendió a Japón con su inesperada aparición en 1974, cuando finalmente decidió abandonar su misión en la jungla y volver a su país.

El soldado llegó a los 22 años a la isla de Filipinas de Lubang con la misión de introducirse en las líneas enemigas, llevar a cabo operaciones de vigilancia y sobrevivir de manera independiente hasta que recibiera nuevas órdenes, lo que hizo exactamente durante tres décadas.

Tras la rendición de Japón en 1945, el soldado siguió sirviendo a su país en la jungla, convencido de la guerra se seguía luchando.

SU VIDA EN LA SELVA

Durante sus largos años en la selva de Lubang vivió de plátanos, mangos y el ganado que conseguía matar, escondiéndose de la Policía filipina y de las expediciones de japoneses que fueron en su busca, a los que confundía con espías enemigos.

En marzo de 1974, Onoda, que entonces tenía 52 años, recibió finalmente de un antiguo superior que se desplazó hasta la isla las instrucciones de que quedaba liberado de todas sus responsabilidades.

Un año después de su vuelta a Japón se mudó a Brasil, donde gestionó con éxito una granja, y en 1989, de vuelta en Japón, puso en marcha un campamento itinerante para jóvenes en los que impartía cursos sobre la vida en la naturaleza.

El dedicado y leal ex teniente relató su increíble aventura en el libro No rendición: mi guerra de 30 años.

NUEVOS TIEMPOS