INTERNACIONAL
08/09/2015 18:29 CEST | Actualizado 08/09/2015 18:29 CEST

A modo de recordatorio: fue el hijo de un imigrante sirio quien nos dio el iPhone

El presidente húngaro de extrema derecha, Viktor Orban, ha arrojado numerosos mensajes extremadamente xenófobos y antimusulmanes sobre los inmigrantes —la mayoría, refugiados que escapan de la violencia en Siria— que llegan a su país en su camino hacia Alemania. Esto, mientras la fotografía de Aylan Kurdi, el niño sirio que murió ahogado en la playa de Bodrum, ha dado la vuelta al mundo. Esa dura imagen ilustra a qué se enfrentan los refugiados en su desesperado intento por escapar de la guerra.

Orban no es el único. En Grecia, hombres enmascarados atacan los botes de los inmigrantes para evitar que éstos alcancen las costas de la Unión Europea. Incluso en Alemania, donde el gobierno va a registrar a 800.000 refugiados, el aumento de los ataques neonazis a inmigrantes ha sacudido el país.

Las imágenes de los refugiados abandonando la estación de tren de Budapest para encaminarse a pie hacia Austria demuestra la renuencia de las naciones ricas para proporcionar asilo seguro a aquellos lo suficientemente afortunados como para poner el pie en un país estable.

Pero, no lo olvidemos, uno de los hombres que ha impactado de manera más radical en la civilización humana en la última década fue el hijo de un sirio que emigró a Estados Unidos en 1954.

Quizá hayas oído hablar de él. Su nombre era Steve Jobs, el padre del iPhone.

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