La final de 'los finales', los homenajes y varios nombres propios: el 'otro' partido que también ganó la Real Sociedad
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La final de 'los finales', los homenajes y varios nombres propios: el 'otro' partido que también ganó la Real Sociedad

La Real Sociedad se lleva una final de infarto en los penaltis tras una actuación colosal de Marrero. El partido dejó imágenes icónicas tanto en uno como en otro lado: Griezmann, Oskarsson y Aitor Zabaleta, los tres grandes nombres de la 'otra' final.

Marrero y Oyarzábal, durante la celebración de la Real Sociedad en La CartujaFSG2

Desde las 23:51 de este sábado 18 de abril de 2026, San Sebastián -y gran parte de Sevilla- se encuentra en estado de euforia colectiva. La noche más mágica del año para el fútbol español se ha saldado con la victoria de la Real Sociedad ante el Atlético de Madrid en una tanda de penaltis dramática en el estadio de La Cartuja. La Real ya tiene su cuarta Copa del Rey (1909, 1987, 2021 y 2026),  mientras que la undécima de los colchoneros tendrá que esperar mínimo, un año más.

Pero para llegar hasta el momento que le acabamos de relatar se han sucedido infinidad de anécdotas y momentos que quedarán en la retina para todos los txuri urdin -y también atléticos- que han viajado hasta Sevilla para disfrutar de un día inolvidable.

Y ahora les podría enumerar todo tipo de aspectos técnicos, tácticos y de posicionamiento en el terreno de juego del estadio de La Cartuja por parte de ambos equipos. Sin embargo, el acontecimiento vivido en la ciudad hispalense ha sido de tal calado que, sin atreverme a decir que "el fútbol es lo de menos", tampoco cometería un error si dijera que lo que ha ocurrido en las calles de Sevilla desde este viernes está como mínimo, a la misma altura que lo que ha pasado en el verde desde las 21:00 de este sábado en La Cartuja.

La fiesta del fútbol español deja una Real campeona

La victoria final ha sido para la Real Sociedad tras un encuentro tremendamente disputado sobre el césped que finalizó con 2-2 el tiempo reglamentario. Para ese momento, las más de 50.000 personas que había en las gradas animando a sus equipos ya habían pasado por todo tipo de emociones: del grito de alegría realista por un gol de Barrenetxea a los 16 segundos de partido, al lamento por el gol de Lookman a los 18 minutos de partido. Apliquen el mismo criterio con los colchoneros pero a la inversa.

Pero aún quedaban emociones fuertes. Mucho más fuertes. La primera justo al final de la primera parte, cuando un penalti cometido por Muso, llevaría el griterío a la grada txuri-urdin que se volvía a adelantar (2-1) antes del descanso. Sin embargo, Julián Álvarez pospondría la victoria realista con un golazo en el minuto 86, tras un acoso y derribo rojiblanco y para disgusto de una afición blanquiazul que rozaba el trofeo con las manos.

Con ese gol, la final llegó a una prórroga que, salvo dos acciones sueltas de la Real y un disparo potente de Julián a la cruceta, poco más relevante dejó. Eso sí, nervios, nervios y más nervios en las gradas. Esto se podía percibir porque el número de cánticos (cada vez menos multitudinarios), y tacos se multiplicaban por segundos ante cualquier pérdida de balón.

Pero el destino tenía escrito un final inolvidable para la parroquia vasca, que estallaría de júbilo, haciendo temblar (literalmente) los cimientos de La Cartuja a las 23:51, momento en el que Pablo Marín anotaba el quinto y definitivo penalti para la Real Sociedad tras una actuación memorable de Marrero, que detuvo dos penaltis y se convirtió en el MVP del partido. Julián Álvarez y Sorloth fallaron los dos primeros para el Atleti.

Minutos después, sería Mikel Oyarzabal, el eterno capitán txuri-Urdin, el que levantaría el título de Copa del Rey al cielo de Sevilla ante los más de 20.000 aficionados presentes en las gradas.

Aitor Zabaleta, el icono txuri-urdin que vivirá eternamente

Pero por encima de cualquier nombre de jugador o entrenador, hay uno que se sienta casi al lado del escudo en lo que a simbolismo y mito se refiere. Ese es el de Aitor Zabaleta, aficionado de la Real Sociedad, asesinado en 1998 en Madrid en un viaje para ver a su equipo jugar contra el Atlético de Madrid.

Desde aquel momento, el apellido Zabaleta está presente en cada partido de la Real Sociedad. Cánticos con su nombre y homenajes sin cesar son una constante en la grada realista. Y este 18 de abril llegó uno de esos momentos que permanecerá en la retina de todo txuri-urdin y que quedarán para la posteridad, cuando en el tifo desplegado en la grada de la Real Sociedad en uno de los momentos más importantes de la historia reciente del club, apareció la cara de Aitor Zabaleta.

Este homenaje, que no fue posible hacerlo en 2021, en la final que la Real Sociedad le ganó al Athletic Club debido a las restricciones por la Covid-19, sí que ha podido consumarse en esta noche histórica para la Real. Sin duda alguna, ha sido uno de los momentos más emotivos y esperados por la afición blanquiazul desde hace semanas.

'Papá, por qué somos del Atleti'

Sin embargo, no todo lo ocurrido esta noche es tan agradable o amable de contar... o quizá sí. Hace unos días leí un artículo muy acertado en el que se hacía referencia a esa frase tan popular entre los aficionados atléticos; ese 'Papá, por qué somos del Atleti. En aquella ocasión se utilizaba para hacer referencia a la grandeza del club colchonero en un momento de euforia, felicidad plena y éxtasis rojiblanco tras el pase del Atlético a semis de Champions en otro partido agotador y tenso hasta la extenuación. Y en aquel momento, parecía que ese discurso era el más adecuado. Sin embargo, ser del Atleti también tiene mucho de la parte amarga del deporte, y del fútbol.

Ser del Atleti también es sufrir con tu equipo, tener cerca el título más preciado de tu vida, y verlo esfumarse en el último segundo, en el último penalti o en un abrir y cerrar de ojos. Y pese a ello, ser más del Atleti que nunca. Este desagradable y odioso sentimiento le ha tocado experimentarlo esta vez a la afición rojiblanca, que abandonaba desolada La Cartuja. Rostros serios, lágrimas brotando en las caras de los más pequeños y un viaje duro y largo de vuelta a Madrid en el horizonte.

"Otra vez los penaltis... Otra vez los p... penaltis". Esta ha sido la frase más repetida a la salida del estadio de La Cartuja en Sevilla, porque sí, otra vez, esos malditos penaltis han dejado al Atleti con la miel en los labios en una temporada que apuntaba a histórica -puede seguir siéndolo-. Y pese a tantos varapalos del dios fútbol una y otra vez, la gente atlética continúa arropando a su equipo en las buenas y en las malas: nunca dejes de creer, reza su lema.

Griezmann... ¿su última final de rojiblanco?

Y precisamente ese lema es el que tiene que tatuarse Antonie Griezmann para este final de temporada. El francés, que abandonaba reventado el césped poco antes del final de los 90 minutos, afronta sus últimos partidos en el Atlético de Madrid tras anunciar su marcha a EEUU. 

Pese a tenerlo más cerca que nunca, parece que se le sigue resistiendo ese título importante con el club de sus amores. Sí, ganó la Europa League, pero ahí continúa... sola junto a una Supercopa de Europa en el palmarés del máximo goleador de la historia del club. Las paradojas del fútbol...

Y sí, otra vez en los malditos penaltis, Griezmann se queda a las puertas de otro título importante con el Atlético... y quizá haya sido su última bala. Su rostro, completamente desencajado al finalizar el partido y al borde de las lágrimas reflejaba el estado anímico y el duro golpe que el galo ha recibido tras esta derrota. Porque sí, al Atleti le queda la Champions, pero quién sabe si este 18 de abril el planeta fútbol ha visto la última aparición de Griezmann en una final.

Por la mañana café, por la tarde ron...

Y toda cruz, también tiene su cara. Y esa no es solo la de la Real, sino concretamente la de un hombre que presuponemos que esta noche dormirá muy poco. Hablamos de un noruego, de 21 años que se ha convertido en la sensación de San Sebastián en solo unos meses. 

No hay calle de Sevilla en la que la inmensa marea blanquiazul -notablemente superior a la del Atlético en la capital hispalense- no haya mencionado y coreado su nombre en estas últimas 48 horas. Él es Orri Oskarsson.

Se ha convertido en un estandarte de la Real Sociedad y sus goles han llevado a Sevilla a su equipo, algo de lo que se encarga de recordar su afición con el cántico creado exclusivamente para él, en honor a Bad Bunny; "por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Oskarsson". Sin ser el jugador más histórico, ni el más goleador, ni siquiera el más querido ni el que mejor partido ha hecho, sí que se ha convertido en el hombre de esta Copa del Rey con un cántico que ya forma parte de la historia de la Real Sociedad.

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Redactor de El HuffPost. Formado en Historia y Periodismo, trabaja desde 2023 en El HuffPost tras un breve paso por Diario AS, en ambos casos dedicado a la parte digital. En los últimos tres años ha ocupado la responsabilidad de redactor de fin de semana, cubriendo todo tipo de noticias, desde últimas horas a todo lo referido con la actualidad política, geopolítica y social.

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